Opinion
Periscopio

Elementos para entender al Covid-19

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Armando Sepúlveda Sáenz

jueves, 19 marzo 2020 | 05:00

Ante la pandemia provocada por la variante del virus corona (SARS-CoV-2) las autoridades se han concretado a describir las precauciones a aplicar para eludir la  la infección por el virus. Esto creó un vacío de información relevante y atinente a los virus, vacío que promueve decisiones que lejos de ser útiles provocan gastos innecesarios y medidas temerarias (como recurrir a remedios naturistas o aplicación o ingesta de antibióticos), compras masivas de papel sanitario (tal vez porque estiman que escaseará), elementos para producir en casa el gel antibacterial, etc.

Incluso las mismas autoridades de salud en un afán para simplificar el mensaje se distorsiona la objetividad: La Organización Mundial de la Salud, en documento relativo a preguntas y respuestas sobre la enfermedad (Covid-19) provocada por el SARS-CoV-2, cae en este error, explica que la instrucción: “Lávese las manos a fondo y con frecuencia usando un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón”.

“¿Por qué? Lavarse las manos con agua y jabón o usando un desinfectante a base de alcohol mata los virus que pueda haber en sus manos [énfasis añadido]. (https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/q-a-coronaviruses).

En el mismo texto se contradice al mencionar que el uso de antibióticos con base en la pregunta “¿Son eficaces los antibióticos para prevenir o tratar la COVID-19?”.

“No. Los antibióticos no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas. La COVID-19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella. No se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID-19. Sólo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico”.

Más explícitamente los antibióticos atacan a microorganismos patógenos. Estos están constituidos por la unidad base de la vida, la célula. Por la misma razón que los antibióticos tienen el efecto colateral de dañar nuestra flora intestinal, constituida por miríadas de bacterias y hongos benéficos para nuestro sistema orgánico.

Aunque hay un debate sobre si los virus son entes vivos o no, para todo fin científico orientado a combatir las enfermedades causadas por ellos, carecen de vida autónoma. Pero a ciencia cierta ¿qué son los virus? Con seguridad se sabe que son agentes infecciosos que necesitan de un organismo vivo para multiplicarse, es decir, son parásitos. No son células pero infectan a todo tipo de organismos vivos: animales, plantas, hongos, bacterias y protozoos. 

Son tan pequeños –en promedio, una milésima parte del grosor de un cabello- que sólo pueden observarse con el microscopio electrónico. Al observar con éste  los virus extraídos de un organismo infectado se pudo comprobar que aparecían múltiples partículas, extraordinariamente sencillas, estaban formadas por una cubierta hecha de proteína -llamada cápside- en cuyo interior se protege el material genético que puede ser ADN o ARN (En SARS-CoV-2 es ARN y por ello la infección es pasajera) en un organismo vivo, en muy poco tiempo se replica creando múltiples copias de sí mismo. 

De modo que al mencionar virus en realidad se hace  referencia a poblaciones en constante recambio. Adicionalmente debe considerarse que si bien tienen una estructura genética, cambian conforme a un proceso de selección natural y se reproducen creando réplicas, aunque no idénticas, de sí mismos.

Según la teoría celular, las células son las estructuras básicas de la vida, en consecuencia,  los virus al no estar compuestos por células no puede considerarse que constituyan entes vivos. Además los virus al carecer de metabolismo propio, forzosamente necesitan las células de los organismos que infectan para replicarse.

El principal baluarte contra los virus es nuestro sistema inmunitario en tanto no exista la vacuna específica. Los sujetos de riesgo, son los que sufren enfermedades que debilitan este sistema, como quienes presentan enfermedades cardiovasculares, del sistema respiratorio o están sometidos a tratamientos que necesariamente debilitan al sistema inmune.

Como se puede colegir de lo visto respecto a los virus y las enfermedades provocadas por ellos, el desarrollo de vacunas presenta un reto gigantesco, dada la velocidad a la que puede haber en circulación mutaciones de las poblaciones originarias.

Por otra parte, quienes presentan síntomas leves, pueden convertirse en vectores, esto es, que pueden trasmitir la infección, además de quienes presentan síntomas graves. Todos debemos ser responsables.

Manténgase al tanto de los síntomas y las medidas preventivas  y de control con base científica. Para ello recurra en primer término al sitio en internet de la OMS, citado arriba o de instituciones autónomas de investigación sobre enfermedades contagiosas de prestigio internacional. Minimice las oportunidades de riesgo.