Opinion

En época de elecciones: pasarela de 'bondadosos' y de reaparecidos

En 2021 se elegirán aproximadamente 21,300 cargos de elección popular, entre ellos los 500 diputados federales, gubernaturas, presidencias municipales, etc

Benito Abraham Orozco Andrade

martes, 17 noviembre 2020 | 05:00

El proceso electoral 2020-2021 ya inició, y se le ha catalogado como el más grande en la historia del país, pues se elegirán aproximadamente 21,300 cargos de elección popular, entre ellos los 500 diputados federales, gubernaturas, presidencias municipales, etc.

En ese interés de ser considerados por las huestes de las diferentes denominaciones políticas, y en su oportunidad por los ciudadanos electores, mujeres y hombres que se manejan en esos ámbitos están haciendo presencia en medios de comunicación y en las redes sociales en general, para hacer patente que están disponibles y dispuestos a encabezar postulaciones, incluso, por el color o colores que mejor les ofrezcan el éxito. Igual hay quienes buscan una candidatura independiente, quienes ya están haciendo presencia ante la sociedad de diversas formas.

Como sucede elección tras elección, vuelven a aparecer aquellas personas que, habiendo participado en elecciones anteriores, con triunfo o no, de nueva cuenta se presentan haciendo una serie de ofrecimientos y pretendiendo posicionarse como personas apegadas a los intereses colectivos de quienes habitan en el territorio por el cual pretenden contender. Durante la intermitencia de los procesos electorales no se les volvió a ver, ni se tomaron la molestia de informar del por qué no cumplieron sus promesas de campaña, pero otra vez acuden a la voluntad ciudadana en busca de un nuevo cargo. Excepciones al oportunismo mencionado las hay, pero definitivamente son eso, contadas excepciones.

Se las ingenian para hacerse visibles ante quienes pudieran elegirlos, en algunos casos muy cuestionable la legalidad de sus acciones, pues pudieran incurrir en actos anticipados de precampaña o de campaña, con posibles sanciones no sólo de carácter administrativo, sino hasta penales. 

Desde hace unas semanas, están apareciendo diversos anuncios espectaculares en donde se promociona la imagen de distintas personas que ostentan un cargo público o que recientemente lo ostentaron, como si ellas no tuvieran participación alguna en tal propósito publicitario. Ya tocará a las autoridades electorales determinar la legalidad o no de tales acciones.

Por otra parte, hay quienes aparecen en las redes sociales promocionando abiertamente su trabajo al frente de alguna instancia pública, mostrándose en la inauguración de alguna obra o en alguna reparación, sosteniendo alguna herramienta o algún material, o platicando con una amplia y bondadosa sonrisa con gente carente de recursos a quienes están atendiendo en las colonias, como si siempre ese fuera su actuar. Para evitar suspicacias, ponen en dichas redes que es publicidad pagada con dinero propio, pero si vemos el horario en que realizan tales promociones personales, en múltiples casos nos podremos percatar que lo llevan a cabo en el horario de labores, violentando con ello diferente normatividad. Además, las actividades y lugares en donde aparecen, tienen una relación directa con su función pública.

Asimismo, vuelven al escenario electoral como si fueran nobles paladines de las causas sociales, personas que han destacado por su despotismo y por su desempeño corrupto, queriendo encabezar movimientos en contra de irregularidades que ellos generaron en su momento, y queriendo lavarse las manos como si el pueblo no tuviera memoria. Acusan a los gobernantes actuales de endeudamientos que ellos mismos autorizaron años atrás, o de un mal funcionamiento de instituciones que ellos generaron con las políticas públicas implementadas con el concurso de ellos. 

Caras angelicales de mujeres, varones de trato afable, o cualquier otra postura o imagen que nos quieran vender como buena, no hay que dejarnos llevar y mejor investiguemos las trayectorias respectivas en fuentes objetivas y confiables, para no cometer errores en contra de personas que bien pudieran valer la pena, o a favor de quienes son unos verdaderos sinvergüenzas. 

Quienes pretendan postularse para algún cargo en las próximas elecciones, deberán considerar que los mexicanos ya hemos ido madurando, a grado tal que no hemos tenido duda alguna en desdeñar a quienes por décadas (y hasta por lustros) le han fallado al pueblo.