Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

En memoria a los 82 años de la tragedia de las siete cabecitas (Conclusión)

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/ Fotografía tomada en el monumento que se inauguró en 1940 en el lugar mismo del accidente en el kilómetro 21 a la carretera a Ciudad Juárez (Foto-APCUCh).
/ Funeral de los niños que lamentablemente murieron en la tragedia de 1939 en las “Curvas del Perico” (Foto-APCUCh).
/ Desgarrador escenario donde se dio cita una multitud de chihuahuenses para rendirles el último adiós a los pequeños muertos en atroz accidente (Foto-APCUCh).

Oscar A. Viramontes Olivas

viernes, 03 septiembre 2021 | 05:00

Dentro del panteón ahí donde no cabía ni un “alfiler”, las palabras de despedida de algunas personas hacían más emotivo el momento; ríos de lágrimas y gritos de angustia, eran llevados por el “chiflar” del viento que trasmitía el dolor de los asistentes a cada rincón del camposanto. Entre la multitud el señor Venancio Gabriel Gardea, compartiría las siguientes palabras a todos los asistentes: “En nombre de mi familia y mío propio, mis más expresivas gracias y mi deseo vehemente de que en sus hogares jamás tengan que sufrir el dolor que se siente cuando un hijo se nos va… El destino me hace perder dos hijos en análogas circunstancias por accidente y quiero, por creerlo necesario, las palabras que pronuncié al depositar los restos de mi querido Venancio en su tumba…Cumpliendo con el deber de padre, me tienen aquí señores para certificar que mi hijo fue modelo de rectitud y supo captarse la simpatía de sus compañeros y condiscípulos y con esto, me basta para aprobar su actuación durante 14 años que él vivió.

“Esta manifestación, este grupo de personas tan enorme que nos rodea, es el más grande galardón que se le puede otorgar a un padre, a una madre y con ello, con el alma destrozada quiero sirvan aceptar mis más sinceras gracias por tan honrosa distinción que me conceden al estar presentes en este acto… No puedo terminar sin elevar mí protesta más enérgica ante quienes permiten a los guiadores irresponsables que con frecuencia, ponen en peligro las vidas de los conductores; que la dirección de caminos debe de proceder inmediatamente a cambiar de guiadores por hombres nuevos a quienes se les haga conocer la responsabilidad que contraen al conducir un vehículo…Sería una cobardía pedir que se castigara a ese irresponsable Encarnación Espinoza que arrebató la vida de mi hijo y la de otros pequeños. Repito señores, que si la vida de mi hijo sirve para proteger las nuestras, con dolor de todos los padres de estas inocentes vidas, se unan para pedir la destitución de esa mafia de camioneros que se adueñan de la carretera…Muchas gracias, mil gracias, es lo que puedo decirles para terminar”. 

Las ofrendas florales empezaron a llegar y fueron depositadas en las tumbas de los niños; de los nombres en los listones de esas ofrendas se leían las muestras de admiración de Salomé V. Vda. de Gardea e hijas, Academia de Comercio México; licenciado, Felipe Lugo F. y familia; Arturo Wisburn y familia; Oscar María Michell; Teresa Vda. de Ávila; personal y empleados de la Mueblería Estrella; Ing. Manuel O`Relly; Marta Irene Nixon; Nicolás y Juan Salomón; Cástulo Chávez y Familia; Higinio Lozoya Jr.; Gabriel Nahas y familia; Pascualita Vda. de Pérez; Rebeca Calderón y Hermanas; Leonardo Ramírez, Antonio O. Martínez, Indalecio Sandoval, Eduardo Quezada, Martín Martínez Hernández, Francisco Molinar Rey, Sra. Briones, Víctor López y Familia; Agustín Ávila, Wenceslao Flores Jr., Ana V. de Balderrama, Felipe E. Macías, Margarita Porras, Ramón Álvarez, Francisco Hernández, Pablo Ayubi. 

Además de Francisco Núñez, Salomón Ayubb, Vicente Ramos, profesor Vargas Flores, Roberto B. Zaldivar, Herlinda N. Vda. De Nájera; Luisa Salazar de Ramírez, Candelaria R. de Mata, Miguel Romo, Enrique Cuevas, Carmen N. Duque de Estrada, Juan Manuel Morones, Ingeniero José C. Anchondo, Manuel Ordoñez, José D. Salmerón y Guerra, Guillermo Rivera, León Barrí, profesor Francisco Tovar y Pérez, Dr. F. Irigoyen, José Bouche, José María Vergara, Pedro Terrazas, Teófila Daw; Gabriel Gardea, Rosendo Hernández, Otilio Guerrero, Juan Villazón, ingeniero Antonio Dehesa, Asociación Cristina de Jóvenes; gobernador del estado, ingeniero Gustavo L. Talamantes, Comité de Tenis, A.C. de Jóvenes; Lázaro Villareal, Banco Nacional de México, Antonio Sotelo, Miss Emma L. Eldrige, señoritas Marrufo, Efrén Antillón; estación de radio XEBU, la Norteñita; José Ángel Mora, Elías Hernández, familia Newberry, Acacia Ramos, Abelardo García, Norberto González, Antonio Hernández, Juan Bouche, Anastasio Peña, Vicente Gardea, Alfredo Abbud, Pedro Daw, Aurelio Uranga, Sofía Legarreta, Francisco Gavaldón, Delfina S. de Leyva, Luz Castorena y Héctor F. Saltierra Durán. 

También Pedro Fonseca, Juan Bachir, José Leyva, Gregorio Núñez, Delfina Pereyra, J. Ángel Balderrama, Guadalupe Loya Vda. De Alarcón, Alejandro Chávez, Rosario Corral, Ramón Siller y hermano, María Carrillo, José Rodríguez, profesor José Isabel Arredondo, profesor Lorenzo Parra E., Ángel Trías, Mario Padilla, Benjamín Rascón, Vicente Alderete, Norberto Valverde, Isaac Elías y hermano, profesor Jesús Parra, Adolfo Medellín Romero, Jesús G. Roldán, Jesús G. Castro, Celso Castillo e hijo, Ignacio Chavira Sánchez, Casimiro Calderón, David, Jesús Pérez H. Enrique Olave, hermanos Meouchi, Antonio Ávalos, Luis Vargas, José Medina, Francisco L. Medina, Carlos Rascón, Tomás Martínez, Andrés Gallardo, coronel Eduardo Primero, Profesor Albino Mireles, Genaro Lugo Verdejo, licenciado Rómulo Alvelaís, Fermín Balderrama, Juan Nahas, Jesús P. Porras, Juan Zozaya, Benjamín Rascón, Luis Ramos, Roberto Gaona, Josefa Aguilar Vda. De Ramírez, Salvador Sánchez Alcántar, Jesús López, Héctor Zapién, Guillermo Pérez Ruiz y Antonio Dávila. 

Así mismo, muchos telegramas de condolencias habían llegado a la funeraria y llevados también al panteón de Dolores. Entre las personas que mandaron sus pésames se nombran: Guillermo Márquez, Antonia A. Vda. De Chávez, Baltasar Durán, Adrián P. Delgado, F. Rascón Jr., F. N. Maldonado, licenciado Enrique González Flores, Alberto Olivares Ríos, Antonio Márquez Jr., Jesús Lugo Jr., Francisco F. Porras, José María Pérez, Simón A. Guzmán, Vicente y Francisca Gardea, Jesús Ramírez, Eustacio Granados, Ignacio Orona, José Murillo, Pedro Daw, José Bernal, Salim Giacoman, Sofía Chacón, Clicería Sánchez y hermanos, Isidro Polanco, José P. Tapín, Andrés Espinoza, Miguel Méndez y Carlos Olivas, Eduardo Espinoza Romero, Academia de Comercio de México. 

También de otras partes fuera de nuestro Estado llegaban los mensajes de condolencias, de la Cámara de Comercio del Paso Texas, las que fueron mostradas por el diputado y licenciado Francisco Tovar, Secretario particular del Gobernador del Estado que era un mensaje dirigido a dicho alto funcionario en el que manifestaban su más sentida condolencia y simpatías al jefe del ejecutivo, ingeniero Talamantes y al pueblo de Chihuahua por el terrible accidente de tránsito que truncó la vida de un numeroso grupo de niños… De igual manera, otro que el gobernador Talamantes recibía desde la “Casa Blanca” del Paso, Texas en Estados Unidos un mensaje de condolencias el cual decía: “El Paso Texas, agosto 4 de 1939… Sr. Gobernador, Gustavo L. Talamantes, Gobernador Constitucional de Chihuahua, Chih., México. Respetuosamente hacemos presente nuestro más sentido pésame a usted y a los familiares de los exploradores y pueblo de Chihuahua por el terrible accidente que hemos lamentado mucho”…The White House: M. Coblentz, Presidente. 

A su vez los directores de la YMCA local… La Asociación Cristina de Jóvenes, gestionaría ante las autoridades competentes la práctica de todas las diligencias necesarias para comprobar la responsabilidad de los que resulten causantes del accidente donde perecieron los 7 niños... La asociación, finalmente resolvió suspender sus actividades por el término de nueve días en señal de condolencias y comprendiendo que todo sentimiento será incapaz para reparar tan sensible pérdidas, “Hacemos votos reverentes porque una cristiana resignación mitigue el justificado dolor de ustedes y sus familias”…el presidente Héctor M. Raynal, secretario Lic. Felipe Lugo F.

Un silencio profundo tierno y desgarrador se escuchaba cuando pronunciamos los nombres de los siete gallardos muchachos que hoy se han convertido en un símbolo, que ya no nos ven, pero en cambio nos contemplan con la pureza y la blancura radiante de su espíritu; siete receptáculos luctuosos, siete cajas mortuorias, siete ataúdes blancos, encierran los restos y las cenizas de los que ayer eran alegría del hogar, consuelo de sus padres y hermanos y esperanza de la Patria y sus nombres de víctimas inocentes que servirán como una amarga lección de experiencia para los que manejan y conducen algún vehículo… Descansan en paz adolescentes idolatrados que vuestros cuerpos se conviertan en flores y plantas de consuelo y que vuestros espíritus al volar a los cielos, se transformen en estrellas de esperanza que alumbren y orienten los senderos en las noches obscuras y borrascosas de nuestra existencia… Agosto de 1939.

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. “En Memoria a los 82 Años de la Tragedia de las Siete Cabecitas” forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea la colección de libros “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, tomos del I al XII adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111) y Bodega de Libros mande un WhatsApp 614-148-85-03 para mayor información y con gusto los llevamos a domicilio. 

Fuentes

Libro: Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua, Tomo I; Archivo de la YMCA, Chihuahua; don Alberto Contreras “El Ronco”; don Benjamín Tena Antillón; don Juan Manuel Morones, Periódico Tribuna, 1939 y 1940. 

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh