Opinion

En memoria de Miroslava, periodistas caídos y demás víctimas de la violencia

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Jaime Rodríguez Chacón

viernes, 22 marzo 2019 | 20:21

Señor: ¿Por qué has callado todo este tiempo?

¿Por qué has cerrado tus ojos, tus oídos, para no ver ni escuchar nuestros agravios?

Entérate Señor  de nuestro sufrimiento, nuestro dolor, de la gran hambre y sed de justicia de nuestros corazones.

¡Oh Dios!, reivindícanos de nuestros enemigos, haznos justicia de nuestros adversarios.

Tú que eres un Dios justo, que por ningún motivo tendrás por inocente al culpable, no calles para siempre, Dios de nuestra salvación; escucha Dios omnipotente,  el clamor de los desvalidos.

Tus ojos que ven, tus párpados que examinan a los hijos de los hombres, tus ojos que se pasean por toda la tierra, vean las atrocidades e injusticias cometidas en nuestra nación.

¿Hasta cuándo oh Dios ejecutarás tus juicios en los que te aborrecen?

Mira el dolor de nuestra gente, con cuya sangre y lágrimas se ha regado este desierto: Niños en orfandad, traumatizados por la violencia, mujeres desamparadas, ancianos solitarios, aturdidos por la injusticia, familias en desgracia.

Yacemos en nuestra confusión, porque tus enemigos se alegran al no ser llevados ente la justicia.

Si la justicia terrenal es ciega, aletargada, y no expedita, tú  óyenos, escúchanos, oye este clamor de nuestra nación y ejecuta tus juicios sobre nuestros enemigos.

Págales conforme a sus detestables obras, castígalos, porque al final los golpes son medicina para los malvados, consérvales la vida para que se arrepientan de sus malas obras y, ser librados de un castigo eterno reservado para los malos.

Los perdonamos de todo corazón, para no encararlos en el infierno a donde el tiempo los arrastrará inexorablemente. ¡Perdónalos Señor, si se arrepienten! y, al mismo tiempo haznos justicia, ya que sólo tú posees esa dualidad: amor y justicia; no serías un Dios perfecto, si sólo fueses amor y no justicia.