Opinion

En riesgo industria maquiladora por tibieza oficial

.

Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 19 julio 2020 | 05:00

Una de las industrias maquiladoras más emblemáticas del estado levantó la mano ante el “ahogamiento” que pretende el estado imponer: la planta de motores Ford solicitó la intervención diplomática ante la cerrazón del Gobierno estatal que por tibieza y mal manejo no ha podido, o querido implementar medidas para permitir la producción aun con las medidas de seguridad implementadas por las manufactureras.

Es cierto, es deber del Estado cuidar que las condiciones laborales sean las adecuadas, más aún en este momento de la pandemia, pero simple y sencillamente, la tibieza con que ha actuado el gobierno de Chihuahua deja en la indefensión a empresarios, inversionistas, y desde luego a cientos de miles de trabajadores.

Si la empresa Ford hubo de solicitar el apoyo de la embajada de su país y no ha obtenido respuesta, qué pueden esperar miles de microempresarios que ya perdieron sus fuentes de ingresos y simplemente ya no regresaran ante esta tibieza oficial.

Aunque de manera oficial el Estado no ha informado nada sobre el tema, la Embajada de Estados Unidos en México informó de la conversación entre Christopher Landau y Corral, por la preocupación de la empresa Ford porque la proveeduría mexicana a las plantas de producción de Ford en Estados Unidos no era suficiente y aumenta el riesgo de cerrar.

La información fue publicada en medios internacionales y nacionales, quienes señalan que está en riesgo la cadena de producción de autos hacia Estados Unidos y Canadá, lo que ha generado preocupación incluso a nivel diplomático, pues implica un mal arranque del tratado comercial entre las tres naciones.

“Financial Times”, uno de los medios más influyentes en los negocios, aseguró que entre las principales razones de la baja en la producción para surtir la cadena hacia Estados Unidos es que el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, no ha permitido la asistencia de más de 50 por ciento de los trabajadores en las plantas, una de las proveedoras más importantes para Norteamérica. 

Fue tan fuerte el reclamo ante la pasividad del gobierno de Chihuahua, que la queja se presentó durante la cena con motivo de la visita presidencial a la Casa Blanca, donde un ejecutivo de Ford advirtió que la producción mexicana no ha satisfecho la demanda de sus armadoras.

Algunos pudieran pensar que es mejor preservar la salud de los chihuahuenses antes que la exigencia de las empresas y tienen razón, pero no existe ninguna acción, ni siquiera reacción oficial que le pueda permitir a las empresas tener un ligero respiro ante la opresión oficial, ni con la inversión que han generado para implementar filtros y controles se seguridad.

De manera tibia la respuesta del gobernador Javier Corral fue que el sistema de indicadores del semáforo estatal responde a la información que el sector salud, sobre los niveles de transmisión de la pandemia, la proyección de su curva epidémica, aplanamiento y descenso… ni siquiera se han tomado la delicadeza de reunirse con los representantes de la industria maquiladora.

Es tal la tibieza oficial que no han movido un solo dedo ante los miles de despidos que se han registrado tanto en Juárez como en esta capital, donde las empresas con la cintura en la mano han engrosado las filas del desempleo generando mayor certidumbre en el ambiente económico.

Según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social, son más de 12 millones de personas que han perdido su empleo en el país, y claro ellos engrosarán las filas del subempleo y economía informal, porque la autoridad sólo se queda viendo.

Es cierto que la Secretaría de Salud del gobierno federal emitió un protocolo con lineamientos técnicos de seguridad sanitaria para los centros laborales, pero todo se queda sólo en obligaciones a los centros laborales, nada para la autoridad… y mientras las autoridades estatales simplemente observan en la comodidad de sus “home office” qué sucede, cómo las empresas quiebran y los empleados se van a la calle.

Como se apuntó al inicio, si la empresa Ford ni con la presión diplomática ha tenido respuesta, qué pueden esperar los cientos o miles de microempresarios que simplemente no ven la salida.

Ahí están los ejemplos de la desesperación: los locatarios de Plaza “Galerías” buscaron la calle para ofertar sus productos ante el cierre obligado de sus negocios, o la mayoría de los empresarios que han tenido que ofrecer sus productos por internet y en la clandestinidad, no se diga de cientos de despachos y oficinas que trabajan a puerta cerrada.

La realidad nos indica que la población ya entendió la nueva normalidad, que se deben extremar las medidas de protección sanitaria no sólo en sus casas y entorno cercano, sino en cualquier lugar donde acudan, pero para la autoridad es más cómodo seguir en la contingencia.

Sí, esa contingencia de puertas cerradas, de no atender ningún otro problema social que no sea el Covid-19, del uso indiscriminado y obscuro de los recursos, mientras la población trata de sobrevivir.