Opinion

En tinieblas

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Yuriria Sierra

sábado, 29 mayo 2021 | 05:00

Ciudad de México.- Nos reímos hace unas semanas cuando en el Congreso de Zacatecas, Pedro Infante, Benie, Vicente Fernández, Homero Simpson, Brozo, Francisco Villa, el Tío Gamboín, Juan Sin Miedo y la Chimoltrufia, emitieron su voto para evitar la elección de los titulares de los órganos internos de control del Tribunal de Justicia Administrativa y del Instituto Electoral del Estado. Sí, nos reímos. Muchos memes, muchas notas, muchas risas, como cuando vemos los TikTok, los tuits, las stories, los spots y las publicaciones en Facebook de quienes aún no pueden emitir su voto en el Poder Legislativo, pero sí están en busca del sufragio de los ciudadanos a partir de momentos tan frívolos e irrelevantes, pero que asumen como altamente rentables por la cantidad de likes y de compartidos que generan.

Ojalá ese fuera el único lado oscuro de la política mexicana, sin embargo, también están los políticos que pelean sin playera, los que mientan madres o los que bailan, todos forman parte de ese otro lado igual del oscuro, igual de vergonzante, el de los candidatos improvisados, los venidos a menos que ven en la plataforma política una manera de aferrarse a la relevancia. Los luchadores, las estrellas apagadas del cine o la televisión o los camaleones, esos capaces de pintarse del color del partido que les abra la puerta. Los debates los han revelado. 

Manuel Leal Navarro, mejor conocido como Tinieblas, tuvo que disculparse con la comunidad LGBTI+, por haberse quedado, literal, en tinieblas, cuando en el debate entre candidatos a la alcaldía por la Venustiano Carranza, se quedó absorto, sin saber qué responder cuando le preguntaron su postura respecto a la diversidad sexual. Sus segundos de angustia, sin poder hilar palabra alguna, le dieron la vuelta a las redes.

A Juan Gim, candidato de Morena a la alcaldía de Nogales, Sonora, más que mudo, dejó a todos perplejos cuando aseguró: “Promoveré que ninguna mujer esté por encima de la estructura organizacional que tenga la mayor habilidad y los mayores estudios de su propio jefe inmediato (...) es decir, la mujer con sus capacidades y perfiles ocupará lo que le corresponde, no podrá ocupar una mujer que tenga licenciatura o maestría un área administrativa o una secretaría cuando su jefe sea hombre y tenga menos profesión que ella”. Tal cual. Si fue un lapsus, ya se tardó mucho en corregir. O cuando Yolanda Cantú, candidata de Acción Nacional a la alcaldía de Monterrey, afirmó: “En el ámbito político soy denominada Yolanda Who, Yolanda Who Cantú, muy parecida a Doctor Who, el cual fue una mente brillante, que tenía metodología, estructura y hablaba con cuentas claras, para hacer grandes cosas por su ciudadanía...”. 

Podríamos decir que estas son las pocas perlas negras dentro de este proceso electoral, pero a decir verdad, estas son sólo una especie dentro de este enorme mar de candidatos impresentables.

Aún estamos a tiempo de meditar bien nuestro voto, no lo tiremos en estos personajes.