Opinion

¿Encantador liberal?

"Creo en el liberalismo tanto y más aún que siempre. Pero pasé por una edad de sonrosada inocencia en que pude creer en los liberales, lo cual es cosa muy distinta". G.K. Chesterton

Sergio Sarmiento
viernes, 17 mayo 2019 | 05:00

Ciudad de México.- José Luis Cebrián, director de El País de 1976 a 1988 y personaje relevante de la transición a la democracia española, participó en una reunión hace unos días con un encantador de serpientes, y salió encantado. En un artículo publicado el 12 de mayo en ese diario español, Cebrián narró un encuentro con Andrés Manuel López Obrador.      

"¿Comunista yo? -respondió a una pregunta el presidente-. El comunismo es algo muy antiguo. Yo soy un liberal. Desde que la democracia existe las adscripciones políticas, los principios y las ideologías se resumen en realidad en esos dos grandes bloques: liberales y conservadores. Y yo soy un liberal".      

Cuesta trabajo ver a un liberal en López Obrador. Los liberales defienden la libertad en todos los campos: político, moral, religioso, económico. Andrés Manuel rechaza los contrapesos al poder (hoy que lo tiene), promueve una constitución moral y defiende una mayor intervención del Estado en la economía. No son posiciones liberales.  

Coincido en que el presidente no es un comunista, a pesar de su admiración por Fidel Castro y otros líderes del comunismo cubano. Pero no ser comunista no lo vuelve liberal.     

López Obrador busca ocultar su rechazo a las ideas liberales colocando el prefijo "neo" en las propuestas liberales que no le agradan. Cae, sin embargo, en una contradicción al identificar las ideas "neoliberales" con las "conservadoras". ¿Es una confusión honesta o una simple argucia para rechazar el liberalismo? No lo sé.     

Un liberal puede ser de izquierda. Felipe González, presidente del gobierno español de 1982 a 1996, hizo que el Partido Socialista Obrero Español abandonara el marxismo como doctrina oficial en 1979. Manifestaba que la manera de derrotar la pobreza no era quitar dinero a los ricos para repartirlo entre los pobres sino construir infraestructura y mejorar la educación. En una ocasión me dijo: "Para ser un socialista, primero tienes que ser un liberal". También puede haber liberales de derecha, pero la derecha usualmente se preocupa solo por la libertad económica y no por la política, moral o religiosa.  

López Obrador sin duda tiene desplantes liberales. Su insistencia en entregar el dinero público no a instituciones sino directamente a los beneficiarios tiene un origen liberal, aun cuando la aplicación no sea consistente, como cuando niega recursos a las estancias infantiles, pero da 800 millones de pesos a los Cendis del Partido del Trabajo. Su rechazo a la deuda pública y a las alzas de impuestos son liberales, al igual que su lucha contra la corrupción. Muchas de sus decisiones, sin embargo, son conservadoras. La centralización del poder en su persona es un ejemplo.      

El presidente de "ojos claros y una sonrisa pícara que le confiere un cierto aire de ingenuidad", según Cebrián, tiene "un singular talento político" y "aires de visionario". En la reunión con juristas y analistas que defienden el Estado de Derecho "no faltaban los escépticos" al proyecto de AMLO, pero el tabasqueño tiene una gran fuerza de seducción. "La transparencia de su discurso, su concreción y la seguridad con que lo pronuncia, terminó no obstante por convencer, y aún encandilar, a los más reacios. Es, pensé, todo un encantador de serpientes y nosotros somos los reptiles". Merece la pena, dice Cebrián, desearles éxito a los mexicanos que están buscando un nuevo modelo a través de López Obrador.   


Chayote 

"También hay publicidad. No todo es chayote", dijo ayer el presidente López Obrador ante la orden del INAI de dar transparencia al dinero utilizado por el gobierno de Peña Nieto para comprar publicidad. De acuerdo. No se vale solapar a los corruptos ni manchar a los honestos.   

Twitter: @SergioSarmiento