Opinion
Sin Anestesia

Enfermarse: el lujo de los mexicanos…

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Elisama Núñez García

viernes, 08 octubre 2021 | 05:00

Son las 4:30 de la mañana es hora de que Juan acuda al ISSSTE en busca de una cita médica…

Es viernes por la noche y María acude a la unidad de ginecobstetricia del IMSS para ser atendida de un fuerte dolor …

Después de tres meses por fin Doña Luz tuvo su cita con el especialista, pero han pasado 4 meses y no ha surtido su receta por falta de medicamento…

Carolina, estaba en espera de programar su cirugía en Pensiones, pero se divorció y se quedó sin servicio médico ahora tendrá que darse de alta en el INSABI e iniciar de nuevo.

Lunes 1 de la mañana y Carlitos es llevado de emergencia al Hospital Infantil para ser atendido de una apendicitis…

A Gabriela le han detectado un tumor en la matriz y debe operarse, no cuenta con servicio médico y acude a un hospital privado, es atendida, sin embargo, primero debe firmar un pagaré o bien un baucher de su tarjeta de crédito…

Estas son unas de las miles de historias que enfrentamos las y los mexicanos en las instituciones de salud a lo largo de todo el país.

Como ya lo hemos comentado, el sector salud es una bomba de tiempo no solo en el estado de Chihuahua, sino en todo México, desde luego que esta situación no solo se atribuye al actual gobierno federal y estatal, son situaciones heredades de sexenios anteriores, lo lamentable es que las y los funcionarios no se preocupan y mucho menos se ocupan en mejorar los servicios de salud.

Recientemente acudí a las instalaciones del IMSS, mejor conocido como el “Morelos”,  desde que ingresas das cuenta de una enorme rampa para que las personas discapacitadas puedan acceder al edificio, una rampa que se convierte en una larga travesía, al llegar a la planta baja te diriges a los consultorios y de ahí comienza el largo peregrinar: fila en el módulo que te corresponde para que verifiquen tu expediente, después la espera para ser atendido por el médico especialista todos los pacientes citados a las 14 horas, algunos médicos especialistas acuden y atienden de manera atenta, otros ni siquiera llegan, porque se encuentran atendiendo a pacientes en sus consultorios privados, por tanto las personas son recibidas por los médicos adjuntos o pasantes, ya saben hasta firmar igual que el médico titular.

También te encuentras con médicos que se molestan porque para diagnosticar a su paciente requieren los resultados del departamento de patología, pero ¿Qué creen?, los patólogos tienen un cúmulo de trabajo que los estudios de la endoscopia de Doña Luz aún no están a pesar de que se le practicaron hace más de tres meses.

Sales de la consulta con una orden que establece deberán practicarse análisis, por tanto, hay que ir al segundo piso, y ¡oh sorpresa!  de los 4 elevadores, 1 no sirve, 1 es para uso exclusivo del personal de limpieza y los dos restantes son para pacientes que se encuentran internados y quienes acuden a citas, por tanto, ese paciente que es adulto mayor y que camina apoyado de un bastón o andador se dirige al segundo piso por las escaleras, al llegar se encuentra con la enorme fila para solicitar análisis, por lo que permanecerá de pie en esa fila en la que desde luego no hay sana distancia.

Esa es la travesía de quienes acuden a consulta externa, la historia de quienes están internados es otra, conocí el caso de Luis un hombre joven que sufrió un accidente de trabajo y se fracturó la columna, fue intervenido un mes después del accidente, el cirujano llevó a cabo la cirugía con éxito un lunes, pero el galeno olvidó al terminar dicha intervención quirúrgica dejar instrucciones, y hasta el viernes que regresó lo dio de alta, sin un tratamiento post operatorio, su esposa María es quien fue llevada de emergencia al área de ginecobstetricia, quien también solo recibió una disculpa del ginecólogo por no haberle dado el tratamiento correcto después de la cirugía practicada.

Y finalmente la historia de una amiga de mis padres, una mujer que le fue recetado medicamento equivocado después de la cirugía, y este caso termina con la muerte de una mujer por negligencia médica.

Mientras estas historias se siguen acumulando, tenemos a 500 diputados en el Congreso de la Unión con sueldo mayor a los 60 mil pesos, y quienes solo están a merced de los caprichos del Presidente, lo mismo pasa en el estado de Chihuahua con 33 diputados que perciben un sueldo superior a los 80 mil pesos mensuales, y por otro lado tenemos al personal médico que abarca desde doctores, enfermeras, camilleros, personal de limpieza con sueldos mínimos, con jornadas laborales de 12 horas, que todos los días viven las historias de pacientes, muchas veces reciben insultos ante la desesperación de las personas.

Mientras cientos de adultos mayores acuden a las farmacias del IMSS, o del ISSSTE en repetidas ocasiones por su medicamento el cual solo reciben el comentario del farmacéutico: ¡vuelva hasta el viernes, con suerte y ya lo surtieron!, el Presidente Andrés Manuel dona medicamento a Cuba…como diría un buen amigo así las cosas en el país de carcajada.

Y en los hospitales privados nos encontramos con la voracidad de quienes te atienden en la recepción, pues todo dependerá del grueso de tu cartera para ser atendido…

Sin duda alguna enfermarse en México es un lujo, que no todos podemos darnos.

Tal vez todo tendría solución si los funcionarios de primer nivel de los gobiernos federales y estatales se les obligará a ser atendidos en un hospital público, pero no se atienden ni los directores de los hospitales, así nunca darán cuenta de las graves carencias que existen.

Mi admiración y gratitud a todo el personal que labora en los hospitales, que no pierde la sonrisa y el amor a su profesión para brindar una mejor atención médica.

Hoy no hay frase para comentar, solo un minuto de silencio en memoria de quienes pierden la vida por no recibir una atención médica oportuna.

Mtra. Administración Pública