Opinion

Entre damas

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Gabriela Borunda

domingo, 04 abril 2021 | 05:00

Que las mujeres seguimos siendo objetos y no sujetos activos de justicia es algo obvio, más inquisitorial que apegado a los procesos judiciales, vincular a Maru Campos a un proceso no tiene nada que ver con que la señora haya aceptado sobornos para permitir que el exgobernador César Duarte saqueara la nómina estatal, ¿porque cómo puede una sola diputada desviar tales recursos?

Más bien me suena a que Javier Corral entra en pánico de ver a una gobernadora empoderada que lo va a llamar a cuentas, porque la presunta alianza del gobernador con el feminismo ha sido siempre de aplaudidoras, nada más le faltó comprarles un uniforme de porristas.

Que Lucha Castro, Dora, Lichita, Chabela y etc. cobren un sobre sueldo en el estado, no significa que haya justicia para conglomerado social de mujeres, porque nadie se ha esforzado en vincular a proceso a los panistas José Luévano Rodríguez, exsecretario de particular del gobernador Javier Corral y actual director del Instituto Chihuahuense para la Infraestructura Educativa; Alfredo Piñera Guevara, vocero de la bancada del PAN en el Congreso de Chihuahua; Hugo Amed Shultz, exalcalde de Chínipas, donde según las investigaciones de Breach, opera el cártel de Los Salazar; actualmente tiene plaza de maestro en la Secretaría de Educación del estado.

El asesinato de Miroslava Breach fue un nudo mal atado, casi una obra de teatro, porque se dice que en la escena del crimen apareció una cartulina que decía “Esto le pasa a toda la gente lengua suelta y allegadas al gobernador y voy a ir por ti, Atte: el 80”. Como escritora que soy, los textos me llaman la atención, se explican y responden solos. Si Miroslava Breach no fue una persona allegada al gobernador ¿porqué ponerlos en el mismo saco?, sobre todo si, por lo visto, no tenían intención de ir por el mandatario. 

Es casi un insulto que el gobernador tenga en su nómina a las florecitas feministas que hacen porra, agradecidas por sus dádivas cuando en Chihuahua ser mujer y respirar al mismo tiempo es todo un reto. Un promedio de 133 llamadas diarias recibe el 911 por violencia familiar y se presenta 1.52 feminicidio por cada 100,000 mujeres. Según la Encuesta sobre prevalencia de violencia familiar y sexual en el estado de Chihuahua de FICOSEC, el 26% de las mujeres de 10 a 16 años encuestadas sufrieron algún tipo de violencia durante el 2018.

Entre las cosas que quizá pregunte una futura gobernadora estaría el caso Breach y las funciones carcelarias que le dieron a la antigua casa de gobierno, la que fue demolida hasta sus cimientos, también valdría la pena hacer una minuciosa auditoría a la Secretaría de Cultura, donde por sus actividades sería muy fácil esconder un agujero presupuestal, reciben y se multiplican los recibos de cobros en servicios de creadores locales y foráneos, mismos que con frecuencia no se pagan.

Para ser violentos con las mujeres la sociedad se pone creativa, no sólo tenemos la vinculación de la candidata Maru Campos a proceso judicial, tenemos el desdén del PRI a la política de larga carrera y largas ideas, Graciela Ortiz: El PRI el partido que presume haberle dado el derecho al voto a la mujer, esperó hasta su hundimiento para postular una candidata al gobierno del Estado de Chihuahua. Ese desdén es desde mi muy particular punto de vista un acto de violencia; cuando todo esté perdido que huyan los machos y políticos primero, deja a las viejas para que se las arreglen como puedan.

Graciela Ortiz, es una figura política seria, sensible a los problemas sociales y muy dispuesta a escuchar, pero es mujer, su lugar esta después de una recua de políticos idiotas.

Yo me pregunto si Corral les paga mucho dinero a sus porristas o es verdad aquello de que verbo mata carita, porque el jueves por la noche todavía estaban las serviles figuras de MORENA acampando en el estacionamiento de la Ciudad Judicial esperando para festejar la vinculación de Maru Campos con dos mil pesos de caguamas.

Pero no tengo dudas, precisamente por el machismo de los políticos y de una sociedad enferma de violencia, tendremos gobernadora ¿Qué hombre cree usted que va a querer gobernar un estado en quiebra? Que el gasto alcance es asunto de mujeres, esta vinculación es sólo un ultimátum para la candidata Campos y cualquier otra persona que pretenda llamar a cuentas al actual gobernador por sus desatinos.

Por lo pronto Graciela Ortiz sigue paso a pasito, Maru Campos sigue en la carrera con sus derechos políticos a salvo, y los morenistas hacen suyo este nuevo amanecer ya casi anocheciendo.