Opinion

Entre el miedo al Covid y el pánico a las vacunas

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 07 febrero 2021 | 05:00

Lo que debiera ser un tratamiento estrictamente de salud pública se ha convertido en un problema político que se agravaba entre la desconfianza de la efectividad de la inmunización y la angustia de cuándo estarán disponibles, en una “guerra de vacunas” que simplemente no frena los contagios y las muertes.

No hay duda, a casi un año el principal tema de discusión en cualquier casa, oficina, taller o mesa de café es lo relacionado con el Covid: lo que refleja que no hay ninguna otra preocupación mayor que esta, misma que la autoridad ya sea de nivel federal, estatal o municipal no han podido atender, por mucho que publiciten que han combatido al virus.

A la población le da más miedo asistir a un servicio religioso o un funeral; ir a un concierto o estadio deportivo y hasta caminar por el centro de la ciudad, que pedir comida para llevar o irse a la playa y hasta quedarse en un hotel, en otras palabras, el miedo se ha apoderado de toda la población.

Es así que el miedo a contagiarse y desde luego morir por el Coronavirus o Covid-19 sigue siendo la principal y tal vez mayor preocupación de los mexicanos.

No es para menos, en México se registran 13,051 casos positivos confirmados por día y 1,368 defunciones diarias, mientras que ya llegamos a millón 912,871 casos positivos confirmados y 164 mil 290 muertes.

Ha pasado casi un año de este terror: hay que recordar que el primer caso de Covid-19 se detectó en México el 27 de febrero de 2020, de este virus que se identificó por primera vez en Wuhan, China, en el mes de diciembre de 2019.

La campaña de vacunación masiva contra la covid-19 que arrancó en México fue en medio de la polémica, misma que al parecer trataron de frenar con supuesta infección del primer mandatario de la nación, Andrés Manuel López Obrador que luego tuvo que salir a desmentir el deterioro de su salud.

La principal polémica que se ha registrado es en la distribución de la vacuna, que el Gobierno de Andrés Manuel López ha definido primero atender los estados de Oaxaca y Chiapas, y después el epicentro de la pandemia, en el Estado de México y la Ciudad de México, en donde se ha repartido la mayor parte, mientras que en otras entidades federativas con una alta actividad epidemiológica, como el caso de Chihuahua y concretamente Ciudad Juárez, han recibido menos vacunas en comparación con otros estados con menor registro de casos.

El principal problema ante el avance de un virus que se contagia a una velocidad increíble y causando cientos de miles de muertes en todo el mundo, es que todos han puesto sus esperanzas en las vacunas, y como se ven las cosas esto no va a suceder al menos en el corto plazo.

Para los especialistas se cuestiona el tiempo récord en que se desarrolló la vacuna, lo que ha generado desde luego descoordinación de instancias gubernamentales nacionales e internacionales, campañas negativas y hasta discusiones de cuál de las 4 opciones existentes tienen mayor efectividad.

Así que si alguien piensa que con las vacunas tendrá la solución a los problemas indexados al Covid está muy equivocado, pasaran meses, tal vez años para que un porcentaje significativo de la población mundial esté inmunizado y el riesgo de contagios se reduzca, ha pero eso sí, ya es una bandera política que muchos quieren aprovechar.

De qué manera se puede entender el activismo que han desarrollado miles de “siervos de la nación”, ese ejército proselitista pagado con recursos del gobierno federal pero que dicen que no son empleados, que se han dedicado en las últimas semanas a “contactar” a los beneficiarios de los programas sociales, concretamente a los adultos mayores, para darles la buena noticia que su gran presidente ya les va a proporcionar la vacuna.

Como lo hemos descrito en este espacio, entrados ya en el proceso electoral de este año, los políticos necesitan de manera urgente modificar sus formas de hacer política: las nuevas campañas tendrán que estar atentas de las recomendaciones de las autoridades sanitarias locales, con la implementación de protocolos seguros; limitar la cantidad de asistentes a eventos y reuniones presenciales y sobre todo evitar participación de personas de alto riesgo.

Hoy, las formas tradicionales de hacer campaña política presencial deberán mezclarse con estrategias mediáticas y digitales: las redes sociales se vuelven una de las herramientas principales para la divulgación de mensajes a través de múltiples plataformas.

Ya está claro que el Covid 19 llegó para quedarse y su impacto real en la economía y las relaciones sociales aún son insospechadas así que todo acto social, incluidas las elecciones tendrán un fuerte impacto y quien logre adaptarse sin duda tendrá mayores oportunidades de triunfo.

El nuevo escenario para candidatas y candidatos será realizar reuniones de cincuenta o cien personas como máximo en lugares amplísimos para guardar la sana distancia, todos con cubre-bocas; realizando desayunos en espacios abiertos, y pues las visitas domiciliarias tendrán que olvidarse.