Opinion

Entre el nunca y el después

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Gabriela Borunda

domingo, 18 octubre 2020 | 05:00

Entre la alerta de género, prevista para el 2021, y la tortuguezca norma 047, la desgracia pasa por la casa de los chihuahuenses en secreto y sin que nadie diga nada, porque de eso no se habla.

Cuando estaba en la preparatoria había clases de natación obligatoria, los padres de una amiga fueron a hacer valer sus derechos a no educar a su hija, hacer valer sus principios y valores religiosos, PIN parental le diríamos ahora. El asunto es que ellos no querían que la muchacha entrara a la alberca porque como era bien sabido por ellos, muchos muchachos se masturbaban en el agua, el agua hiperclorada de la extinta alberca olímpica, y las muchachas salían embarazadas, ellos lo sabían muy bien, por un primo que tenía un amigo doctor, que cuando las muchachas iban malas ya para tener el niño, las abrían y resultaban ser vírgenes.  Me parece que el director se quedó helado y su silencio fue interpretado como aceptación de los hechos irrefutables.

Cuando ya cursaba el doctorado en educación el profe que siempre organizaba las parrandotas y contaba los chistes más pelados estaba callado y muy al fondo de sí mismo.  Salí a preguntarle qué tenía, me contó que una de sus alumnas de sexto, en una comunidad rural, había muerto de septicemia durante las vacaciones, al volver a clases ya no la encontró le explicaron su muerte y no podía menos que sentirse culpable. Trate de explicarle que la septicemia solía complicarse en las comunidades rurales por falta de médicos o medicamentos de amplio espectro. Se puso serio me contó que el jefe de zona les había pedido que sólo abordaran los temas de educación sexual si los padres lo pedían y si eso no significaba un enfrentamiento con curas o pastores locales. Como no consiguió el permiso omitió todos los temas de sexualidad.

La jovencita sabía por decires de las ancianas de la comunidad que a una muchacha que le salía sangre entre las piernas ya no era buena, que no se iba a casar y mejor sacarla de la casa, mandarla de sirvienta a la ciudad. La niña se puso al borde del pánico, eran los últimos días de clase antes de las vacaciones de verano, la niña corrió espantada a la fosa séptica de la escuela y con el periódico usado a manera de papel higiénico se taponó la cavidad vaginal. Al regreso del ciclo escolar supo que ya estaba muerta.

No hace mucho me llamó por teléfono una alumna, menor de edad, como todos los alumnos empezó tanteando el terreno: “Maestra que piensa usted del aborto”, sentí un golpe de sangre en la frente: “Es una situación muy trágica para cualquier mujer”. “Maestra es que llevo dos abortos” como decía mi suegro que era español “Me cago en la leche”. “Maestra es que él está casado y dice que no nos conviene tener un hijo hasta que él se divorcie”. Tuve que decirle la amarga verdad a mi alumna, si ella es menor de edad y él es un rucastro casado, ella es víctima de abuso sexual, si no se pone condón menos se va a divorciar y si la esta manda a abortar no es por consideración a usted, no es para que usted no cargue con un bebé, es para que no pueda demostrar a través de una prueba genética que ese delincuente abusador ha estado abusando de usted en más de un sentido. Tenía unas ganas de meter a ese gañan a la cárcel, pero sin un bebito en brazos ¿cómo? No me quedó más remedio que hablarle a la madre de la alumna y explicarle primero a ella lo que eran los derechos sexuales y cómo podía apoyar a su hija.

La NORMA Oficial Mexicana NOM-047-SSA2-2015, Para la atención a la salud del Grupo Etario de 10 a 19 años de edad, tiene por objeto establecer los criterios que deben seguirse para brindar la atención integral a la salud, la prevención y el control de las enfermedades prevalentes en las personas del Grupo Etario de 10 a 19 años de edad y la promoción de la salud, con perspectiva de género, pertinencia cultural y respeto a sus derechos fundamentales.

Sí la norma 047 que está en vigor no es aplicada, porque temor a que un decentísimo padre de  familia irrumpa en el salón de clases con el manual del catequista frustrado en  mano y nos levanté un acta administrativa, échele cuentas cuándo y cómo va a entrar en vigor la alerta de género que dicen que se postergará hasta el 2021, será porque no hemos juntado muertas suficientes como para que valga la pena dar una alerta de género, a pesar de que la OCDE dice que en el estado de Chihuahua asesinan una mujer cada 45 horas y tenemos el mayor número de menores de edad embarazadas, lo que traducido significa que tenemos el mayor número de pedófilos del país, y además las arrastran a terribles abortos clandestinos para que no quede evidencia.

Hace unos días encontraron un grupo de fetos abandonados, espero de la sociedad y de las autoridades judiciales una actitud sensata, que se haga una prueba de ADN para saber quiénes son los hombres que abandonan de esa manera a mujeres y niños, a menos que el poder judicial del estado piense que las mujeres nos reproducimos por bipartición, esas mujeres quizá podrían decirnos cómo es el infierno por dentro, quizá violadas, desde luego abandonadas y perseguidas.

Sí los padres de familia quieren alejar a sus hijos de los peligros de una sociedad llena de predadores sexuales, por favor permitan que los maestros hagamos nuestro trabajo, nos hemos preparado para eso durante años, también sabemos lo que es tener hijos, y pocas cosas nos dan tanta tristeza como llamar a una madre de familia para contarle la verdad, qué pasó con su hijo, qué pasó con su hija.

Permitan al maestro decirle a la joven estudiante dónde está el peligro porque esa alerta de género no la van a resolver políticos y políticas que jamás han andado las calles de esta ciudad.

Y de la alerta de género, ni sus luces.