Opinion

Entre el pragmatismo y la prostitución política

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 21 marzo 2021 | 05:00

A unos días de que empiece la guerra política, bueno al menos la oficial porque las hostilidades empezaron hace mucho tiempo, sin duda este proceso electoral quedará marcado por el pragmatismo, o mejor dicho la prostitución política.

No se trata sólo de muchos políticos que simplemente se cambian de cachucha como cambiarse de calcetines, no, este pragmatismo ha penetrado a las raíces de los partidos, o lo que en su momento fueron las llamadas estructuras territoriales.

Sin duda, la arena política se ha convertido en un auténtico batidero ideológico, donde lo menos en que se piensa es en los principios que definen tanto a los partidos como a los políticos prostituyéndose en trabajar para el mejor postor.

Ejemplos hay muchos, pero sin duda lo que sucede en la frontera, en la Heroica Ciudad Juárez es de analizar y claro dar seguimiento: todos los partidos y políticos se pelean por la misma estructura, esa estructura que al menos hace 8 años le daba la victoria sin problemas al PRI, luego se hizo independiente y hoy amenaza a convertirse en morena... ah pero tanto azules, como naranjas, morenos y desde luego tricolores buscan sus servicios.

Y es real, esta actividad de atraer a los "operadores territoriales" se ha convertido en una verdadera batalla de lealtades, apoyos, promesas y claro mucho dinero.

No se puede señalar directamente a esos "seccionales" de haber traicionado sus principios, si desde la cúpula de los partidos esa tendencia ha sido ha sido lo "normal" en los últimos años, y de manera alarmante en los últimos días.

Y este simple ejemplo se reproduce en todo el estado, y ese mismo nivel de pragmatismo llevó hace unos días a una romería de candidaturas en todos los partidos.

Desde luego que este pragmatismo político se ha acentuado ante la presencia de muchas opciones políticas, que dejaron atrás ese bipartidismo que siempre había marcado a nuestra entidad en el espectro electoral.

Hace algunos meses en esta columna se señaló que en Chihuahua se rompió con el bipartidismo que había imperado en la entidad, concretamente en la elección de Senadores, que al ser estatal se puede comparar con la elección a gobernador, donde Morena obtiene casi 446 mil votos, el PAN 378 mil y el PRI 327 mil, es decir muy repartido el pastel.

En la radiografía de los números, la alternancia en Chihuahua demuestra que nadie tiene los votos en su bolsa, pero también los números señalan que ante el rompimiento del esquema bipartidista es más complicado y competido el escenario. Los actores políticos y quienes tienen aspiraciones deben tomar en cuenta los números, nadie por si sólo podrá garantizar el triunfo, y la sociedad parece no estar dispuesta a las alianzas y coaliciones "raras".

Para muchos politólogos esta forma de actuar es ya algo casi normal, este pragmatismo político considerado como una posición política que consiste en aceptar el recorte de las ideologías por consideraciones prácticas, en otras palabras, dejar de un lado principios e ideales.

Pero este pragmatismo político conlleva graves problemas donde se privilegian los egos y la lucha por puestos y presupuestos sobre los ideales de un partido político o de un gobierno, también asume lo popular y la acumulación de recursos materiales, económicos o humanos y claro, niega sus propios ideales bajo el argumento de la adaptación a las preferencias políticas.

Lo que no están midiendo esos políticos, es que esta actitud por la que han optado, desincentiva a la ciudadanía a la participación político-electoral, y claro que desvirtúa a la clase política.

¿Habremos caído a un pragmatismo político que sepulte las ideologías?, pareciera que a eso nos enfrentamos.

Es importante señalar que la sociedad en nuestro país reclama justicia: en lo social, económico, y desde luego en su seguridad y hoy justicia en su derecho a la salud física, y no a partir de los principios de una ideología concreta ni unitaria.

Por ello algunos señalan que no es de extrañar estos movimientos y pragmatismo político, que se lleva a alianzas o coaliciones de partidos políticos, que de acuerdo a su ideología nunca se hubieran podido unir, todo sea por sobrevivencia.

En general, los partidos han descubierto la atractiva potencialidad de la indignación social para llevar votos a su favor, tan sólo hay que escuchar los mensajes que se lanzan unos a otros en esos insoportables spots de radio y televisión que de nuevo han sido secuestrados por los partidos.

¿Tendrá futuro esta prostitución política?... el tiempo no lo dirá, o mejor dicho, las urnas hablarán.