Opinion

Es carta para Corral preludio del futuro inmediato

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GPS / Dominical

domingo, 05 septiembre 2021 | 05:00

Lo que subyace en la carta de César Duarte con destinatario a Javier Corral es la intimidad de un cuadro clínico en el segundo, personal y profesional que habla de un desequilibrio indiscutiblemente criminal, más allá, mucho más, de la simple ineficiencia o abulia a la que nos tiene acostumbrados. 

Desnuda a un gobernante impresentable, con mil adjetivos, algunos nuevos, y lo exhibe en su justa dimensión como traidor a sus amigos, a los chihuahuenses y a todo quien se cruzó en su camino. 

Revela Duarte una trama para ser asesinado en la cárcel de Chihuahua a donde se ha negado a ser trasladado desde Miami, allá detenido.  

Está el relato a la altura de un triller de Netflix, apoyado en supuesta grabación de audio, de Víctor Quintana, un líder de izquierda arreglado con un cura, en contacto con el crimen organizado. 

Poco se defiende Duarte de las acusaciones que se han hecho en su contra…aprovechó la pluma para compararse en la administración del gobierno de Chihuahua con su predecesor y evidenciar elementos concretos que pudieran dar pie a una investigación penal o administrativa, a través de una radiografía del quinquenio. 

Presenta elementos de análisis desde su perspectiva, obvio, sin decirlo abiertamente, para construir un cuadro clínico psiquiátrico de quien llama simplemente Javier. Lo expone en su desequilibrio emocional indudable. 

Es la primera vez que Duarte se asoma personalmente y de manera pública. Lo hace mediante una misiva, desde las condiciones de restricción por alta seguridad de la prisión. 

Estuvo a salto de mata al salir la orden de aprehensión internacional con fines de extradición, hasta que fue aprehendido, cuando estaba en proceso de obtener la ciudadanía. 

La carta fue circulada por sus abogados de manera directa, reivindicando su autenticidad, desde la primera hasta la última línea. Nada qué envidiar a la presumible redacción del propio Corral que se dice periodista sin serlo.

Pero en relación con el contenido por parte del destinatario sólo hubo de Corral una apurada conferencia de prensa en Ciudad Delicias. 

Desde ahí, desde el púlpito gubernamental, en los estertores del escaso poder que aún le queda, a unas horas de irse, puso en tela de duda la carta. Se envolvió en el manto purísimo de su arrogancia y pretendió hasta regañar a la prensa. 

Ni una respuesta sólida, de fondo, a las graves acusaciones que existen en el texto. Por menos de lo que se dice en la misiva, en otros casos, se han abierto procedimientos de carácter administrativo o penal. 

Le dijo narco, corrupto, extorsionador, cobarde. Planteó elementos para iniciarle una investigación por el mal uso de seis mil millones de pesos de la bursatilización. 

Dio pelos y señales de un complot para matarlo, con la intervención de personajes concretos. 

Lo desnuda…y Corral simplemente calla. 

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Compara Duarte su administración con la de Corral en seguridad y en obra. 

Pocos números aporta el exgobernador salvo la cifra inocultable de los once mil 500 homicidios en el fatídico quinquenio corralista. 

Venía Chihuahua de una racha imparable de asesinatos en 2010 y en números del Secretariado Ejecutivo de Seguridad, fueron disminuyendo hasta llegar a niveles muy por debajo del pasado inmediato. 

Pero todo se descompuso en 2016. Si en aquel año hubo 1,546 homicidios, en 2017 fueron 1,919; en 2018, 2,080; en 2019, 2,449, y en 2020, 2,566. Cifra terrible. 

A la fecha, al corte de julio, que es el último dato disponible, ya se acumularon 1,422.  

Fue la seguridad una supuesta preocupación del régimen corralista, pero privó la simulación de principio a fin. Pasó por encima de los ayuntamientos desapareciendo la policía municipal mediante decretos autoritarios, importó mandos de quien sabe dónde y prometió resultados. Mentiras. 

Todo se resume en estos momentos a que el titular de la Agencia Estatal de Investigaciones, Álvaro Serrano, se encuentra prófugo de la justicia, por su involucramiento en el asesinato múltiple ocurrido en Tanhuato hace algunos años. 

En esas manos estuvo una parte importante de la seguridad. La otra, en Óscar Aparicio, dama de compañía del gobernador desde la titularidad de la Comisión Estatal de Seguridad, muy dado a la vida cara con mandos militares comiendo en los restaurantes más nice del Distrito 1, tomarse fotos en operativos, pero con nulos resultados, más que una ola de acusaciones por malos manejos. 

Fue sustituido Aparicio por Emilio García Ruiz, con una costosa Secretaría de Seguridad que no ha servido para nada, más que para abrir un boquete en las finanzas estatales, agregando un gasto, inútil, innecesario, cheque en blanco para el despilfarro. 

El otro tema del que se sujeta César Duarte es el de la obra y la deuda pública. 

Presume el exgobernador carreteras, hospitales, pero además su capacidad de gestión. 

Creció la deuda, acepta, pero se dejó con qué pagar. Estaban para ello las concesiones carreteras conseguidas y la cereza en el pastel, el Fideicomiso de Puentes Internacionales, una fuente de recursos frescos, arrancado a Peña Nieto y que fue Corral quien disfrutó a plenitud.

Le dice Duarte a Corral: “Las obras importantes requieren proyectos viables, gestiones, trabajo, es imposible construirlas desde el campo de golf, desde el desinterés y la frivolidad de un mundo intelectual donde crees pertenecer…”. 

Paradójicamente, Corral sustentó sus obras en el pilar de los recursos extraídos del Fideicomiso de Puentes y las concesiones carreteras, que consiguió su innombrable antecesor. Son miles de millones los que fueron manipulados mediante esa vía. 

De hecho, los 800 millones de la reserva del Fideicomiso Carretero se encuentran en duda en relación con su legalidad, aún y cuando haya sido autorizado por el comité de administración y los tenedores bursátiles, toda vez que son recursos intocables, por su importante función.

Dos de las obras magnas del duartismo que quedaron como cascaron ocupan posición importante en la misiva, porque se revela algo que hasta el momento se desconocía, que los seis mil millones de la bursatilización contratadas a finales del 2016, tendrían como objetivo precisamente terminarlas. 

Contrario a ello, quedaron en calidad de tapias, y en estos momentos se supone ha sido firmado un convenio para entregarlas al gobierno federal a través del IMSS, en lugar de formar parte del patrimonio de los chihuahuenses en el sistema estatal de salud via Ichisal. La salud en los suelos.

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No es sencillo desgranar una epístola como la enviada por el exgobernador. Toca muchos aspectos, incluidos sus excolaboradores con nombre y apellidos, sujetos todos a lo que llama una persecución política feroz.

Los adjetivos quedan ahí. Son de conocimiento de la opinión pública. 

Duarte está encerrado en una prisión de alta seguridad, con escaso contacto con el exterior, pero no se encuentra incomunicado.

Desde ahí lanza el petardo que es auténtico misil, cuando Corral prácticamente ya está fuera del gobierno, y carga con sus propios demonios por su incapacidad e ineficiencia.

Poco a poco saldrá a la luz lo que ocurrió nítidamente en todas las áreas de gobierno.  

La deuda por lo pronto ya es un señalamiento severo. La inseguridad, la ausencia de obra, los caprichos monumentales que se traducen en despilfarro. 

Ya sin la protección del poder estatal quedarán al descubierto los bienes acumulados, los ingresos no declarados, el abuso de poder con la nómina y la falsa austeridad, como ha venido ocurriendo en los últimos meses.

Saldrán los muertos que le gritan Corral por su traición. 

En ese contexto quedará sin protección, en la fragilidad del ciudadano de a pie, estatus que hace mucho olvidó y al cual deberá acostumbrarse a partir de este miércoles, cuando sea expulsado de las mieles dulces del poder.