Opinion

Es tiempo de honrar la palabra

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Manuel Narváez Narváez

martes, 05 octubre 2021 | 05:00

Las nuevas administraciones gubernamentales deben decantarse entre lo urgente y lo importante.

A un mes del relevo en el gobierno del Estado, los 67 ayuntamientos y sindicaturas, así como en el Congreso local, predomina la ansiedad natural del que llega al cargo público y enfoca sus energías en vender esperanza y alimentar expectativas.

En el plano estatal la constante ha sido diagnosticar el estado que guardan las finanzas públicas, asegurar los compromisos a corto y mediano plazo, y denunciar las presuntas irregularidades en las que incurrieron el ex gobernador y sus funcionarios.

Las sospechas de la opacidad con la que se condujo la administración de Javier Corral, comienzan a confirmarse en áreas de desarrollo social, rural, salud, entre otras.

La lógica del Estado de derecho exige que esas acusaciones de presuntos desvíos, aparentemente avalados por la Auditoría Superior del estado, se concreten en carpetas de investigación para sancionar a los responsables. 

En lo que concierne a los ayuntamientos, éstos, en la mayoría de los casos optaron por arrancar con acciones que son vistosas, es decir, limpieza de la ciudad, pintura de calles y avenidas, reparaciones de alumbrado, bacheo, reuniones con vecinos y festividades patrias o patronales.

Salvo algunos casos donde el antecesor dejó las arcas públicas más secas que el desierto de Atacama, el resto de las alcaldías cuenta con recursos, limitados, pero suficientes para cerrar el año sin tener que recurrir a empréstitos.

El Congreso local por su parte echa mano de los exhortos y arreglos entre fracciones parlamentarias para darle gobernabilidad.

En este impasse ordinario de cambio de administraciones es los ciudadanos debemos aprovechar esos ímpetus democráticos y de amor por el servicio público para comprometerlos a que abran de par en par toda la información pública.

Es de vital importancia que sepamos a detalle de qué tamaño es la carga burocrática ejecutiva, legislativa, judicial, desconcentrada, descentralizada y autónoma que heredaron.

Es nuestro derecho saber quiénes entran, quiénes se quedan, cuánto perciben salarialmente al año y cuál es su función.

Es imperativo que en el plan estatal de desarrollo y de los ayuntamientos queden definidas las obras que incidan directamente en desarrollo humano y la dignidad de la persona como: drenaje, agua, alumbrado y rutas de transporte público.

Brindar seguridad, abasto de medicamentos, generar las condiciones para atraer inversiones, garantizar que los nuevos empleos que se generen vengan acompañados de mejora comprobable en los salarios de los trabajadores y demostrar que las carreteras y caminos de Chihuahua van a estar en mejores condiciones para recibir a los paseantes y el traslado seguro de mercancías, no es un anhelo, sino una obligación.

Los próximos tres años son cruciales para los chihuahuenses, por eso esperamos que gobernantes, legisladores, alcaldes y funcionarios superen las ansias de novillero y se conviertan en agentes de cambio. 

El certificado de respaldo ciudadano para una reelección, diputación local, federal, Senado o la Presidencia de la República depende de distinguir entre conformarse con lo urgente y cristalizar lo importante, entre alimentar el ego y hacer lo correcto.

Es cuanto.

Mientras se configura en papel el Chihuahua que queremos, las muertes violentas y feminicidios se acumulan, las carreteras se deterioran, en las calles y avenidas aumentan los baches, los robos no se detienen y las familias batallan para vivir con dignidad.