Opinion
Periscopio

Evapotranspiración, principal enemigo de la disponibilidad de agua

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Armando Sepúlveda Sáenz

sábado, 26 septiembre 2020 | 05:00

En el artículo previo pasamos revista grosso modo a los diversos usos del agua, que ahora se ha vuelto materia de conflicto con saldos sangrientos, teniendo como adversario al gobierno federal, cuyo titular y responsable es el presidente AMLO. Es una incógnita difícil de despejar, cuáles serán las decisiones del presidente para resolver o disolver el conflicto. La correlación de fuerzas es adversa a los productores agrícolas y sus seguidores en el terreno. Esta fase del conflicto se deberá dirimir en el corto plazo en la forma y tiempo que determine el presidente. 

Aquellos que piensan que Conagua es la responsable, y que el interlocutor tiene capacidad resolutiva, viven una ficción propia de una realidad virtual.

A largo plazo, lo deseable es definir políticas públicas acordes con las características problemáticas presentes en la realidad. En la columna previa se estableció que el principal factor negativo para determinar la disponibilidad neta del recurso agua, es la evapotranspiración. Como se verá más adelante hay variables en que el proceso se debe a factores naturales ineludibles y otros en la incidencia de la actividad productiva humana y la gubernamental, todas trascendentales en la disponibilidad y aprovechamiento del recurso.

Genéricamente se califica de proceso de evaporatranspiración, la combinación de dos procesos separados mediante el cual el agua se pierde: la evaporación a través de la superficie del suelo y a través de la transpiración del cultivo (o de las plantas silvestres)

La evaporación es el proceso por el cual el agua líquida se convierte en vapor de agua y se retira de la superficie evaporante (remoción de vapor). El agua se evapora de todo tipo de superficies, tales como lagos, ríos, presas, caminos, suelos y la vegetación empapada o humedecida.

En el cambio de un estado a otro: conversión de agua fluida a vapor, se requiere energía. La radiación solar directa y, en menor grado, la temperatura ambiente del aire, proporcionan esta energía. Las zonas con climas desérticos o semidesérticos son abundantes en este tipo de energía. La fuerza impulsora para retirar el vapor de agua de una superficie evaporante es la diferencia neta entre la presión del vapor de agua en la superficie evaporante (recuérdese que las plantas tienen superficie evaporante) y la presión de vapor de agua de la atmósfera circundante. A medida que ocurre la evaporación, el aire circundante se satura gradualmente y el proceso se vuelve cada vez más lento hasta detenerse completamente si el aire mojado circundante no se transfiere a la atmósfera, o lo que es igual, no se retira de alrededor de la hoja. Este fenómeno, ocurre en el clima predominante en nuestra Entidad, sólo por breves instantes. La sustitución del aire saturado de humedad por un aire más seco depende en gran medida de la velocidad del viento. En breve: la radiación, la temperatura del aire, la humedad atmosférica y la velocidad del viento son aspectos climatológicos a tomar en cuenta para evaluar el proceso de la evaporación.

Cuando la superficie evaporante es la superficie del suelo, el grado de cobertura del suelo por parte del cultivo y la cantidad de agua disponibles en la superficie evaporante son otros factores que afectan el proceso de la evaporación. Lluvias frecuentes, el riego y el ascenso capilar en un suelo con manto freático poco profundo, mantienen mojada la superficie del suelo (fenómeno extraordinario en las condiciones de los suelos chihuahuenses). En zonas en las que el suelo es capaz de proveer agua con velocidad suficiente para satisfacer la demanda de la evaporación del suelo, este proceso está determinado solamente por las condiciones meteorológicas. Sin embargo, en casos en que el tiempo entre la lluvia y el riego es grande y la capacidad del suelo de conducir la humedad cerca de la superficie es reducida, el contenido en agua en las capas superiores disminuye y la superficie del suelo se seca. Bajo estas circunstancias, la disponibilidad limitada del agua ejerce un control sobre la evaporación del suelo. En ausencia de cualquier fuente de reabastecimiento de agua a la superficie del suelo, la evaporación disminuye rápidamente y puede agotarse casi totalmente en un corto lapso de tiempo. A quienes tienen jardín les consta, no se diga a quienes habitan o trabajan en el medio rural.

Por otra parte, el proceso de transpiración consiste en la vaporización del agua líquida contenida en los tejidos de la planta y su posterior emisión hacia la atmósfera. Los cultivos pierden agua predominantemente a través de los estomas. Estos son aberturas microscópicas en la hoja de la planta a través de las cuales atraviesan los gases y el vapor de agua de la planta hacia la atmósfera. El agua, junto con algunos nutrientes, es absorbida por las raíces y transportada a través de la planta. La vaporización ocurre dentro de la hoja, en los espacios intercelulares, y el intercambio del vapor con la atmósfera es controlado por la abertura estomática. Casi toda el agua absorbida del suelo se pierde por transpiración y solamente una pequeña fracción se convierte en parte de los tejidos vegetales.

La transpiración, al igual que la evaporación directa, depende del aporte de energía, de la razón entre la variación de los valores de presión del vapor y de la velocidad del viento. Por consiguiente, la radiación solar, la temperatura del aire, la humedad atmosférica y el viento también deben ser considerados en su determinación. El contenido de agua del suelo y la capacidad del suelo de conducir el agua a las raíces también determinan la tasa de transpiración, así como la salinidad del suelo y del agua de riego. La tasa de transpiración también es influenciada por las características del cultivo, el medio donde se produce y las prácticas de cultivo.

A cada clase de planta corresponde una tasa distinta de transpiración. Además, no sólo el tipo de cultivo, sino también su fase de desarrollo, el medio donde se produce y su manejo; elementos que deben ser analizados al evaluar la transpiración.

Esta semblanza del tema, evidencia que hay un universo de acciones a realizar por parte del Estado (marco normativo y de políticas públicas) y por los productores en su ámbito de capacidad decisioria, en función de las mediciones concretas para evaluar el problema reseñado. Al respecto ¿los actores relevantes qué han expresado formalmente o hecho?