Opinion

Exigencias a La Corona

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Sixto Duarte
lunes, 01 abril 2019 | 19:11

Ciudad Juárez.- Sin la menor duda, el tema que acaparó todas las planas, redes sociales, y programas diversos durante la semana pasada, fue la exigencia del presidente López Obrador al Rey de España, de una disculpa de La Corona a los pueblos originarios por los excesos cometidos durante la Conquista.

Mucho se especuló si dicho pronunciamiento se había levantado como una “cortina de humo” para cubrir alguna otra situación; la “caja china”, dirían los sospechosistas, esos que veían en otros gobiernos conspiraciones que ahora no ven. En lo personal creo que la declaración del presidente, en ese entorno prehispánico (con las pirámides atestiguando dicho suceso), más que un evento planeado, fue una enorme imprudencia que viene a reflejar la improvisación y la indolencia en que incurre el Gobierno federal de manera reiterada.

Quien haya salido a defender la postura oficial, simplemente no tiene memoria o no tiene vergüenza. No tiene memoria porque España ha pedido disculpas en diversas ocasiones por ello. Los medios ya han dado cuenta de esto recientemente. No tiene vergüenza, pues si conoce lo anterior, se evidencia que lo único que busca es victimizarse. Vemos que el papel de víctima supuestamente indigenista ha venido permeando en la conciencia colectiva del mexicano desde la primaria. Ahí, nos han dicho que los españoles fueron absolutamente malos, y los indígenas absolutamente buenos; que la Malinche fue la mala e Hidalgo el bueno, y una serie de aseveraciones que incurren en una dicotomía que no acepta matices, y que ignora que nuestra realidad actual es precisamente esa mezcla de ambos mundos.

Es curioso que quien solicite este perdón, tenga apellidos españoles, sea nieto de españoles, y la haya realizado profesando una religión cristiana que llegó a América por los españoles. Es igualmente irónico que quien habiendo sido delegado del Instituto Nacional Indigenista en un Estado que sigue teniendo un grave atraso respecto a sus comunidades indígenas, sea quien exija este perdón. Sin embargo, no vamos a desestimar ad hominem el pronunciamiento del presidente. Se desestima la exigencia por lo infundada de la misma.

Ese sentimiento de víctima que el plan oficial de estudios va dictando a los mexicanos en todos los niveles educativos, no tiene sustento 200 años después de haber obtenido la independencia. A la fecha, los indígenas en nuestro país siguen siendo un grupo marginado, ya no por los españoles, sino por los propios mexicanos. ¿Qué hemos hecho al respecto? Si alguien tiene que pedir disculpas a los pueblos originarios, somos los mexicanos.

En este tenor, Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, se pronunció en los términos antes expresados. Los defensores del oficialismo evidentemente salieron a reprobar lo dicho por el peruano. Las huestes lopezobradoristas no aceptan la opinión de nadie que no sea López Obrador, aunque sea un Nobel quien la pronuncie. Tatiana Clouthier sale nuevamente a atacar a Vargas Llosa. Sostuvo que el escritor tiene problemas en su matrimonio, y por eso se expresó en esos términos. Ya en campaña había dicho que Vargas Llosa era priista por haber acuñado el término de “la dictadura perfecta”. Clouthier evidencia su profunda ignorancia, y el hecho de que es una mujer sobrevalorada en el entorno político actual.

Sé que a los fans de López Obrador no les interesa la diplomacia, ni la conducción responsable de la política económica, ni tampoco la prudencia. Siempre sacan la tarjeta de la pobreza, el PRIAN, y toda clase de pretextos como si el combate a la pobreza, y la implementación de una política social solidaria fuera mutuamente excluyente de conducirse con respeto ante las naciones. Pero la exigencia no viene a mejorar las cosas. No existe necesidad de tensar la relación diplomática con España.

Por otro lado, tenemos a pocos kilómetros de nuestra ciudad, un centro de detención de las autoridades migratorias norteamericanas donde tienen niños detenidos en jaulas para perros. Cada lunes y martes, nuestros migrantes allá, y nuestros mexicanos acá, sufrimos vejaciones del presidente Trump. La frontera está a punto de cerrarse por disposición de Trump. Esto sucede en la actualidad, no hace cinco siglos. El gobierno no ha realizado pronunciamiento alguno de ello. ¿No resulta más oportuno exigir un trato digno al Norte? Ha quedado demostrado que andar de oficiosos con Kushner no garantiza la mejora de las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos.