Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

¡Extra, extra: se quemó “El Estrella”!

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/ El Cine Estrella fue fulminado por un terrible incendio el 30 de enero de 1966 (Foto-APCUCh).
/ Ceca de 13 horas el H. Cuerpo de Bomberos se enfrentaría a su peor enemigo, el fuego (Foto-APCUCh).
/ Los valientes bomberos tendrían una jornada agotadora, luchando sin tregua contra las lengüetas de fuego que aniquilaron al cine (Foto-APCUCh).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 28 marzo 2021 | 05:00

Era el sábado 29 de enero de 1966, un día donde las familias chihuahuenses salían de la rutina del trabajo arduo de entre semana, para divertirse por la tarde de ese magnífico fin de semana. Era común que desde temprano los novios empezaban a tener comunicación para aprovechar el día y asistir hacia algún parque, ver una película en cualesquiera de los cines que existían en esa época en la ciudad, como el Colonial, Chihuaua, Variedades, Alcázar, Azteca, Estrella y el Ávalos. De igual forma, papás que sacaban a sus pequeños a pasear por las plazas de Armas, La Merino, La Hidalgo, El parque Lerdo, entre otros, con el fin de disfrutar de un elote, la compra de globos multicolores con ligas elásticas y de forma de monitos; de las ricas chapeteadas o disfrutar de algún algodón de dulce y no se diga tomarse la foto montado en un caballito en la Merino.

Ese día Marcela y Juan dos jóvenes enamorados de 18 años, estudiantes de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chihuahua tomarían la decisión para asistir a la función de la tarde al Cine Estrella que se encontraba ubicado en las calles Aldama entre 19ª  y 21ª, donde hoy se encuentra un hotel denominado Balflo. Este olvidado pero  recordado cine, no era una sala extraordinaria, era un edificio sencillo de tamaño no muy grande que podía albergar aproximadamente a más de 300 cinéfilos. Se distinguía porque sus muros eran de ladrillo por lo que se observaba de una fachada rústica y al igual que los cines antiguos, contaba con dos plantas, las cuales tenía diferentes precios. Por ejemplo, los que iban para “gallopa” eran menos económicos que los que tenían un asiento en la parte baja; contaba con una dulcería bien surtida en forma circular, donde los chiquitines disfrutaba de las obligadas palomitas, el refresco, la nieve y porque no de los deliciosos “perros calientes”. 

Además el Estrella contaba con una taquilla no muy atractiva la que era atendida por doña Estela Barrio; tenía algunas oficinas administrativas, baños y por supuesto la cabida de proyección con aparatos para películas de 35 milímetros que en aquellos tiempos se manejaban materiales inflamables sin ninguna supervisión por parte de la autoridad. Contaba con escalereados en forma de serpentina para la gente que gustaba de ver cine en la parte superior y finalmente sin faltar las vistosas carteleras que anunciaban las películas que se iban a presentar como: “La trilogía de James Dean”, “Rebeldes sin causa” y las que en fecha próxima se proyectarían como “Al este del paraíso”, “Un tranvía llamado deseo”, “El hombre en la piel de víbora” “El dulce pájaro de la juventud” y la “Rosa tatuada”, entre otras.

Los “tortolitos” (Marcela y Juan) se acercaron a la taquilla a las 3:30 de la tarde, había una fila regular y fueron atendidos rápidamente. El turno llegó para ellos y compraron boletos para la parte superior pero primero, llegaron para abastecerse con dos paquetes de ricas palomitas con caldo de chile jalapeño, al igual que dos refrescos para disfrutar la tan esperada función. La sala tenía poca ventilación, hacía calor y todos aquellos que eran buenos fumadores se desquitaban para disfrutar de un buen Faro, Delicado, Fiesta, Baronet o cualquiera de los que se vendían en esa época. A la mitad de la función, se percibía una espesa nube de humo sobre el reflejo de los rayos de la proyección que era provocada por un buen número de empedernidos fumadores que contaminaban la sala. Al fin, la función comenzaba y las emociones de los enamorados al disfrutar la película se convertía en momentos de mucho romanticismo que en la mayoría de las veces, todo se disfrutaba menos de la película. Ya para las 20:00 horas, los jóvenes tomaron rumbo a sus casas, por supuesto Juan llevaría a Marcela a su vivienda ya que vivían por la misma calle, una importante ventaja para los dos. Al final se despidieron con un beso y los minutos de la noche presagiaban una tragedia.

El reloj de la noche marcaba las 23:50 horas cuando un camión foráneo de carga con redilas y placas U-60465 venía de la calle 11ª hacia la Aldama y al querer dar la vuelta por la calle 21ª vaya sorpresa para el conductor cuando un transeúnte se le atravesaría, provocando el descontrol de la unidad para dirigirse hacia un poste de alta tensión que se encontraba en la mera esquina y cuando este quiso girar hacia la citada calle, el frente del vehículo se fue directo y golpeó el poste de madera, derribándolo con todo y trasformador. Este accidente ocasionó que de dicho transformador empezaran a salir “juegos pirotécnicos” por todos lados, se trataba de un fuerte corto circuito cuyas chispas se convirtieron en llamaradas de color azul y rojo que se expandieron sobre el Cine Estrella y lugares circunvecinos, por lo que el techo empezó a arder. La situación estaba de “la patada”, porque el fuego se apoderaba rápidamente de los espacios del cine y de otras fincas aledañas como el restaurante “Guadalupano” que en pocos minutos, empezaría a arder sin remedio. 

La gente que frecuentaba la Aldama a esa hora como mariachis, borrachines y parroquianos, salían de cantinas y cabaret como “chispa” para contemplar asustados el enorme incendio que consumía todo a su paso, especialmente al Estrella. Eran las 0:45 horas del domingo 30 de enero de 1966, cuando el chofer al darse cuenta del “desm…” que había provocado con su pesado camión, salió huyendo “despavorido” por la 21ª, según algunos testigos que lo vieron tomando rumbo hacia el sur de la ciudad, pero por la hora y la obscuridad de las calles, fue imposible que  gendarme alguno lo pudiera localizar. El camión de redilas permaneció por algún tiempo atravesado en la calle pues ni el personal de tránsito, ni la policía podían hacer nada ya que los cables de alta tensión, estaban ocasionado peligrosos riesgos optando por llamar a la Industrial Eléctrica para que pasaran a desconectar los cables de alta tensión y retirar el mueble. 

Por un momento hubo una tremenda expectación, pues por el costado poniente del Cine Estrella había un restaurante y en la parte superior estaba empotrado un depósito para gas que se temía que estallara, pero algunas personas procedieron a desconectarlo. Minutos después de que el fuego tomara fuerza, se escuchaba dentro del edificio del cine algunas detonaciones como si se tratara de fuegos artificiales y luego surgirían grandes llamaradas azules que si no fuera por el pánico que había alrededor donde se encontraba ya una multitud de curiosos presenciando el espectáculo, hubiera servido de regocijo. Los bomberos como siempre valientemente se enfrentaron  a su eterno enemigo, el fuego, haciendo su labor como pudieron con sus tres apagadoras pero nada se podían hacer y el siniestro desde su inicio se presentó formidable e indomable. 

Una hora después de haberse iniciado el fuego que invadía toda una manzana entre las calles Aldama y 21ª y entre la 19ª y Escorza, con inminente peligro para los vecinos de tan populoso barrio. Tras una larga batalla de más de 13 horas de trabajo arduo por los bomberos y auxiliados por la policía municipal y voluntarios, se logró dominar el siniestro que en las primeras horas del domingo, daban muestra de volver a reiniciar su destructora labor. Solo paredes ennegrecidas del salón de espectáculos quedaron como evidencia. El merendero Guadalupano y el café Cantón, fueron los más perjudicados. El primer parte de los bomberos mencionaba que el merendero de la calle Aldama, contiguo al cine había resistido, sin embargo tuvo daños pero no de consideración. El Cantón ubicado contra esquina del Estrella, también había sufrido daños. Avanzada la madrugada (1:30 am), la Industrial Eléctrica mandó personal especializado a cortar cables de alta tensión que se habían caído por el choque del camión. El responsable del incendio que había consumido el Cine Estrella, sería capturado más tarde en un domicilio cerca al parque Urueta, su nombre Manuel Aguilar Carrasco de 18 años, que asustado de lo que había hecho, emprendería la huida del lugar de los hechos. Los agentes que detendrían  a Aguilar Carrasco minutos después de que huyó, lo consignarían ante averiguaciones previas. Durante los siguientes días la gente solo comentaría el tema del incendio, deseando ante todo que ya no volviera a suceder otra tragedia como esta. Lástima del Estrella, “descanse en paz”.

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. ¡Extra, extra: se quemó “El Estrella”! forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea los libros de la colección de los Archivos Perdidos, tomos del I al IX, adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros. Además, tres libros sobre “Historia del Colegio Palmore”, adquiéralos sólo en Colegio Palmore y al celular 614-148-85-03 que con gusto se los llevamos a domicilio. 

Fuentes

Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas.

Periódico El Norte de Chihuahua.