Opinion

Fallas en basura, límite a la paciencia

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GPS / Dominical

domingo, 10 octubre 2021 | 05:00

Son auténticamente rehenes del mal servicio de limpia miles de familias que deben soportar los malos olores de basura que permanece por días sin ser recolectada frente a sus casas.

Es una condición inaceptable porque el ayuntamiento tiene firmado un contrato de prestación de servicios con varias empresas, a quienes paga mensualmente millonarias cantidades.

En dicho contrato se establecen con mucha claridad las sanciones a las que pueden ser sujetos los proveedores por el incumplimiento. Y aun así continúan fallando en la prestación del servicio.

Es Klifer quien ha acaparado la atención los últimos días, pero las quejas abundan en contra del resto de las empresas contratadas, sin que ninguna se escape.

Están Aseo urbano, Comercial automotor, Aseo urbano Estrada, Jesús de las Casas, Bipacsa y Ancho, quienes al año reciben en total más de tres mil quejas, principalmente por no pasar en los días señalados para recolección.

Parece asunto menor pero no lo es. Una basura que permanece a la intemperie es foco de infección, porque en ella abunda el material orgánico, que al descomponerse se convierte en problema de salud pública.

De ahí la preocupación de las madres de familia, que han aumentado la presión al Municipio, para que se resuelvan las quejas y se les ponga un hasta aquí a las empresas.

Por eso, la advertencia tajante del alcalde Marco Bonilla, de poner un ultimátum a la empresa Klifer, la cual es probablemente la más longeva en la prestación del servicio, al menos desde el año 2002 en que tenemos conocimiento del primer contrato otorgado. Es también la empresa que acumula mayores inconformidades.

Sobre advertencia no hay engaño.

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El contrato con el número CD 09/11 de fecha 6 de mayo del 2011, es una joya, porque en sus antecedentes precisamente nos muestra una fecha cierta de cuando inició la empresa Klifer a trabajar para el ayuntamiento.

Se trata de un compromiso de prestación del servicio de limpia, recolección, tratamiento y disposición de residuos sólidos no peligrosos en zonas habitacionales, firmado por el entonces alcalde Marco Adán Quezada Martínez.

Dice en los antecedentes: “en el año 2002, el Municipio y el prestador celebraron el contrato 11/2002, para la prestación del servicio público de limpia, recolección, tratamiento y disposición de residuos sólidos no peligrosos a favor del prestador con fecha de vencimiento el 5 de marzo del 2005”. Era alcalde en aquel entonces Jorge Barousse Moreno.

Igual que ese contrato y con la misma nomenclatura del establecido hace 10 años, se han firmado hasta la fecha varias ampliaciones, prórrogas y modificaciones, en algunos casos de aumento de 4 ó 5 por ciento en el pago, por actualización de costos, hasta llegar a la actual administración La concesión ha sido otorgada de manera directa. Es firmada por el alcalde, el oficial mayor y el responsable de aseo urbano municipal.

De acuerdo con la información hasta el momento proporcionada, Klifer es la concesionaria con la mayor cantidad de rutas de recolección de basura, 79, el 40 por ciento del total. Le sigue Aseo Urbano con 39, Comercial automotor con 33, Aseo Urbano Estrada con 18, Jesús de las Casas con 10, Bipacsa con 6, y Ancho con 4.

Al año suman casi cien millones de pesos los pagados por el Municipio para que recojan la basura en las 189 rutas designadas en la ciudad, los 365 días del año, con excepción de los domingos, 25 de diciembre y 1 de enero.

A Klifer le corresponden, entre otras rutas, la colonia Revolución, Villa Nueva, y Quintas Carolinas, pero no son solo esas zonas populares, sino también tiene bajo su responsabilidad áreas residenciales como Misiones Universidad, Panorámico o Lince.

Debe esta empresa, y las demás concesionarias, pasar a recoger la basura desde muy temprano, casi de madrugada hasta pasada la tarde.

Como garantía de cumplimiento han otorgado fianzas que podrían ser ejecutadas en cualquier momento, a juicio del ayuntamiento, si no se cumplen las condiciones del servicio comprometido, que es mucho más que pasar por la basura.

Entre otras cosas, está obligado por ejemplo el prestador del servicio, Klifer y todas las demás empresas, a contar con un certificado ISO, para garantizar calidad. Se les pedía en el contrato firmado en 2011 lograr y conservar ISO 9001:2000.

Se trata de un sistema de gestión de calidad que incluye la satisfacción del cliente y el establecimiento de objetivos de mejora continua, lo cual evidentemente no ha ocurrido.

Además de ese importante y necesarísimo mecanismo de calidad, están obligados a contar con una unidad extra para sustitución en caso de desperfectos mecánicos. 

Para evitar fallas, las unidades deben contar con mínimo cinco años de antigüedad y en aquellos casos de rutas nuevas, las unidades deberán ser también nuevas.

Hay el compromiso de que las unidades cuenten con radio y con un supervisor para vigilar la buena prestación del servicio, para lo cual debe contarse con bitácoras y reportes diarios al área de aseo urbano municipal, con el señalamiento del tonelaje de basura recolectado.

Cuando hay quejas, deben ser atendidas de inmediato por el proveedor del servicio, en coordinación con el área de aseo urbano.

El contrato puede ser rescindido en cualquier momento cuando haya incumplimiento del prestador del servicio, sin ninguna responsabilidad para el ayuntamiento, haciendo efectiva la garantía prestada.

No es un tema menor. Las cláusulas están ahí desde hace bastante tiempo. Y aun así han incumplido de manera frecuente los proveedores del servicio.

En muchos casos ni ISO, ni condiciones mecánicas…ni lo mínimo, pasar a recoger la basura frente a las casas de los chihuahuenses.

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En la ciudad de Chihuahua se generan 0.8 kilogramos de basura por habitante por día. Se calcula en la ciudad una producción de basura de 700 toneladas diarias, que por lógica deben ser trasportadas hasta el relleno sanitario, ubicado en el kilómetro 8.5 de la carretera Chihuahua-Aldama, por el personal de las empresas concesionarias.

Una prestación deficiente del servicio significa toneladas de basura que permanecen frente a las casas por horas o días.

El reto no es menor. Atraviesa no sólo por la prestación del servicio de recolección, sino por la modernización del relleno sanitario, que está al borde del colapso.

Está ya el proyecto de un nuevo relleno sanitario, comprometido por el alcalde Marco Bonilla desde campaña.

Concentrarse en dicho plan implica hacer eficiente el servicio de limpia, resolviendo los problemas de operación actuales, para evitar distracciones innecesarias.

Ha sido tolerante la administración municipal, esta y las anteriores, con las fallas en la prestación de un indudable complejo y titánico servicio de recolección de basura, con la carga extraordinaria que significa, pero la paciencia está llegando al límite ciudadano.

De ahí la advertencia de mitad de semana hacia una de las empresas, por parte del alcalde, ante el cumulo de quejas ciudadanas.

La sustentabilidad en el servicio, alineado a los objetivos del Milenio planteados por la Organización de las Naciones Unidas, para colocar a Chihuahua como punta de lanza en el tema impulsa a la toma de decisiones drásticas.

Conocida Chihuahua como una ciudad limpia no se puede dar el lujo de perder tal distintivo que se ha ganado a pulso durante los últimos años, con la colaboración y esfuerzo de todos los chihuahuenses.  .