Opinion

Federalismo contra centralismo: ¿rompimiento con el pacto federal?

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Serafín Peralta Martínez

martes, 03 noviembre 2020 | 05:00

(Primera de dos partes)

Este capítulo debería llamarse “la disputa por los recursos públicos en medio de la crisis financiera que ha generado la pandemia del coronavirus”.

Por supuesto que no es casualidad que la depresión económica generada por la pandemia de salud, de las medidas y protocolos que se han tenido que implementar en cada hogar, en cada ente público y, sobre todo, en todo tipo de unidades productivas o de fuentes de trabajo, hayan roto con toda previsión de ahorro tanto de los dineros públicos como privados.

El gobierno y las empresas enfrentan serios problemas en sus finanzas, pero el gobierno, que debería ayudar a las empresas a resarcir el colapso de la caída en la producción, en las ventas y en los ingresos, ve que no hay lugar para donde hacerse. Auxiliar a las empresas con paquetes de ayuda para evitar mayor desempleo y quiebras, requeriría utilizar un dinero público que no tiene o que pudiera conseguir prestado, pero autorizar un apoyo de este tipo se ha desechado por considerar que no es una opción correcta ni de beneficio social; y ésta, es la postura de López Obrador.

Las finanzas del gobierno federal no le dan holgura para sobrevivir en estos tiempos difíciles, de ahí que las medidas de política fiscal como la austeridad o el control excesivo del gasto y su centralización, chocan con una visión federalista y de postura radical del frente de gobernadores de oposición, por buscar más apoyos para las entidades federativas y los municipios.

La prolongación del ciclo recesivo de la economía, producto también del prolongado caos que están generando los contagios y muertes del coronavirus, impiden ver a al gobierno federal y a los gobernadores federalistas donde terminará la línea gris de la turbulencia en las finanzas y la economía.

Por lo pronto, el agarrón persiste y cada vez se endurecen las posturas del grupo de gobernadores federalistas, ya que lo que han expresado en tono de amenaza es: reformar el sistema federalista y de coordinación fiscal. 

Lo primero, lo han expresado como que, “si no me das lo que pido, entonces me salgo y me voy del pacto federal” (¿qué harán los gobernadores, se independizarán los estados, romperán la unidad del país?); y “como tampoco no me das dinero lo que en justicia me corresponde, entonces rompemos el pacto fiscal” (¿renunciarán a las transferencias y a todo tipo de ayuda presupuestal federal?).

Parece estar complicado el panorama. Para lo primero, no lo considero de mayor trascendencia, porque no sólo se trata de consultar a la gente en cada estado; se trata de un asunto de consulta nacional y de su aprobación por el Congreso Federal, y lo segundo, no se trata de romper un acuerdo de coordinación en materia fiscal, sino de reforzarlo, actualizarlo y proponer nuevos acuerdos con novedosos criterios de reparto.

Esto último es lo que en realidad deberían de buscar los gobernadores federalistas, y como éste es un tema que requiere conocerse, vamos a tratar de desenredar lo que parece que han enredado los propios gobernadores del frente opositor al gobierno de López Obrador.

Por mucho tiempo se ha discutido el sistema vigente de coordinación fiscal (establecido en 1980) que tiene como características la centralización de la potestad tributaria o de establecimiento de impuestos en manos del Estado a través de su Poder Legislativo; pero ha sido el Presidente de la República, el partido en el poder y los legisladores los responsables de que el sistema de coordinación fiscal esté como hoy está: sin la suficiente estructura impositiva, sin la suficiencia recaudatoria y con vicios ancestrales de evasión, elusión y corrupción.

Los gobernadores federalistas plantean reformar el sistema de coordinación fiscal porque creen que el reparto de participaciones no es equitativo, por el hecho de que, en los estados con mayor desarrollo económico, Hacienda recauda más, pero no les regresa en la misma proporción; y aquellos estados con un desarrollo económico incipiente, le aportan a Hacienda un volumen menor de impuestos y en muchos casos reciben más recursos federales.

¿Es inequitativo el esquema del reparto?, por supuesto que es inequitativo pero los gobiernos estatales, Hacienda, los legisladores y los presidentes de México tampoco han hecho lo suficiente para arreglar este enredo. Y aunque el presidente López Obrador ha expresado su conformidad de que se revise el Pacto Fiscal, los gobernadores federalistas, se han dormido en sus laureles y ya deberían de estar preparando en una Segunda Convención Nacional Hacendaria, con expertos en la materia para que, en conjunto, con toda la sociedad, se arribe a un nuevo Sistema de Coordinación Fiscal.