Opinion

Feminicidios: indolencia que indigna

“La vulnerabilidad de los hijos huérfanos por feminicidios se acentúa”.

Teporaca Romero del Hierro
domingo, 18 agosto 2019 | 05:00

En México, más de 23 mil mujeres han sido asesinadas en la última década, de mayo a la fecha, los registros alcanzaron su tope histórico, 10 feminicidios al día y la cuenta sigue. Las mujeres viven acosadas constantemente, agredidas en la mayoría de los casos por sus parejas y ex compañeros sentimentales, el resto de los casos por desconocidos, como compañeros de trabajo con grado jerárquico mayor, conductores de transporte público y privado; hace algunos días, medios informativos publicaron que el 3 de agosto, 4 elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), órgano perteneciente a la Guardia  Nacional, sometieron y violaron a una menor de 17 años dentro de una patrulla, los hechos ocurrieron en la Alcaldía de Azcapotzalco (al norte de la capital), cuando la menor regresaba de una fiesta.

De acuerdo con el parte informativo, la patrulla siguió a la menor hasta subirla a la unidad, en promesa de llevarla a su casa, agredieron sexualmente de ella para después abandonarla en la calle. Este caso en particular, desató indignación entre agrupaciones feministas y sociedad en general, debido a que la procuradora capitalina, Ernestina Godoy, a pesar de la denuncia, admitiera que los oficiales de seguridad no estaban detenidos porque la víctima no ha reconocido a los agresores. Dijo: “No vamos a fabricar culpables, si no hay una imputación, no hay razón para que los separen del cargo “. Las OSC´s gritaban “la policía de la Cdmx no nos cuida, nos viola”.

Ante la ola de críticas, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, contradijo esta investigación, señaló que 6 policías ya habían sido suspendidos de sus funciones mientras la investigación sigue abierta, dijo: “No habrá impunidad pero tampoco fabricación de culpables”. 

A los días de lo ocurrido con la menor en Azcapotzalco, medios informaron que otra menor fue agredida sexualmente en los baños del Museo Archivo de la Fotografía (ubicado en el Centro Histórico) por parte de un oficial de la Policía Bancaria Industrial.

Las mujeres son acechadas a cualquier hora y en todo lugar, la sordera y miopía institucional y ciudadana le restan importancia, nuestra cultura naturaliza las violencias de género. Hay quienes al escuchar sobre el tema, justifican al agresor o agresores, se burlan de lo sucedido, alegan con ligereza e irresponsabilidad que quienes defienden los derechos humanos de niñas y mujeres están traumadas.

Los índices de feminicidios van a la alza, a la par que la inseguridad y violencia, siendo focos rojos Chihuahua, Sinaloa, Nuevo León y el Estado de México. Expertos afirman que el perfil psicológico del feminicida tiene como particularidades su narcisismo, misoginia, machismo, baja autoestima; son manipuladores, dominantes y con un desprecio marcado hacia las mujeres. Los factores criminógenos del feminicida se deben a que han sido integrantes de núcleos familiares numerosos, inestables, conflictivos y disfuncionales; presentándose en la mayoría  alcoholismo y drogadicción.

Hemos dicho una y otra vez, las violencias contra las mujeres son prácticas naturalizadas, invisibles e indiferentes para la gran mayoría, en México violentar o matar a una mujer es sinónimo de impunidad, NO PASA NADA. a pesar de los protocolos internacionales, la vasta legislación en la materia y las alertas de género, la realidad demuestra que no hay consciencia de respeto, datos de Inmujeres revelan que cada 160 minutos hay un feminicidio en México; y la ONU afirma que el 41.3% de las mujeres asesinadas al día fueron víctimas de violencia sexual. 

De 1985 a la fecha han sido asesinadas más de 55 mil mujeres y niñas, casos que se registran con más saña y brutalidad, llegan a usar ácidos, lo que pone en evidencia la toxicidad social y el desinterés sobre el tema de los feminicidios, los cuales son la expresión extrema de la violencia en contra de las mujeres y niñas, que repito se da en un contexto de permisibilidad social, de impunidad, de una inacción por parte del Estado para frenar esta pandemia.

La falta de perspectiva de género nos hace insensibles, irresponsables, egoístas, del total de mujeres asesinadas, pregunto quién piensa en los hijos de las víctimas, que posiblemente vieron y/o vivieron al igual que sus madres violencia extrema. Según estudios, el Estado mexicano no ha implementado alguna medida para proteger la integridad de aquellos niños que quedan huérfanos producto de la violencia, su situación económica y psicológica se ve gravemente afectada, su futuro se proyecta poco alentador. 

La violencia que viven los niños que quedan huérfanos producto de los feminicidios no concluye con la muerte de sus madres, que en muchos casos son entregados a los victimarios, padres de los niños o parejas sentimentales que asesinaron a sus madres. La orfandad va de la mano de los problemas psicológicos, la desatención médica y las agresiones posteriores, con posibilidades de repetir patrones.

Especialistas señalan que presenciar un asesinato es difícil para cualquier persona, para los menores el impacto es el doble, Laura Chinchilla, psicóloga del Patronato Nacional de la Infancia (Pani) ha señalado que: “Para un niño es inexplicable el asunto del femicidio, porque el niño es incapaz de comprender el conflicto entre las personas adultas. La comprensión a partir de los años, lo va llenando de rencor, un entendimiento un poco patológico de lo que son las relaciones de género”.

Los niños quedan marcados de por vida, sufren de trastornos, pesadillas y temores nocturnos, no pueden estar solos, el daño es irreparable. Es necesario que se haga un acompañamiento especializado que los ayude a entender por qué se dio, que ellos no tuvieron la culpa de que mataran a su mamá.

Son miles y miles de niños a los que les han robado el futuro, les destruyeron su vida. El Estado los ha dejado solos, según expertos,  usualmente la custodia no se tramita y los niños quedan en un “desamparo legal”, por lo que es necesario modificar la ley para facilitar el proceso a la familia materna, dicen: “cómo creen que una abuela, una mujer mayor a quien le acaban de asesinar a su hija, puede tener la fuerza para andar caminando por las audiencias civiles”.

La vulnerabilidad de los hijos huérfanos por feminicidios se acentúa en un contexto de impunidad y la violencia constante, en un país con 40 mil desaparecidos y 250 mil asesinatos en la última década, señala Juan Martín Pérez García, director de la Red por los Derechos de la Infancia (Redim). Hay una “incapacidad” del Estado para protegerlos, pese a las buenas intenciones de algunos funcionarios y trabajadores. El recorte del presupuestoen niñez del 16%, desde que comenzó el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador acentúa la crisis.

La protección de los huérfanos de la violencia es así materia pendiente en México, como en gran parte de América Latina, la región más letal para las mujeres fuera de una zona de guerra. Si bien hubo ciertos avances con la tipificación del delito de feminicidio, queda pendiente combatir la impunidad y dar una protección integral a las víctimas indirectas. 

Para muchos, suena repetitivo hablar del tema, pero urgen medidas drásticas en la materia. Hasta no alcanzar el respeto mutuo entre hombres y mujeres, abatir las brechas de desigualdad entre ambos géneros, seguiremos ocupando este espacio informativo para condenar la opacidad de servidores públicos, políticos, jueces, magistrados, ministerios públicos, elementos de seguridad pública, IP, medios de comunicación, instituciones educativas, partidos políticos, académicos, artistas, deportistas, y sociedad en general, por permitir humillaciones, abusos, agresiones y crímenes de mujeres con su silencio. Ni una menos. Sumemos voces.

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