Opinion

¿Fin a la renovación universitaria?.. o capricho que nunca debió imponerse

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 07 noviembre 2021 | 05:00

Tres semestres, cerca de 12 mil estudiantes en el limbo, eso sin contar las dudas, incertidumbre y hasta decepción de alumnos, docentes y directivos es el saldo de la aventura que el rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua, Luis Fierro, dejó detrás de la llamada Renovación Universitaria, que terminó con un sólo comunicado de dos fojas.

Hoy la Universidad Autónoma de Chihuahua se encuentra frente a un gran reto, porque no se trata sólo de echar al bote de la basura el proyecto de la “Renovación Universitaria” y los millones de pesos que costó su implementación; debe replantearse y salir fortalecida con una nueva visión, donde su eje central hoy sí sea el estudiante y no los intereses particulares y menos políticos.

En repetidas ocasiones en este espacio, se habló de la necesidad de socializar más el proyecto que de entrada era noble, pero dejó de lado lo fundamental que es la atención al estudiante a quien nunca se tomó en cuenta y se trató de satanizar todo lo que fuera en contra de la mal llamada renovación.

En mayo de 2019 se señaló que aún con el despliegue informativo que se generó, en la Universidad Autónoma de Chihuahua existían muchas dudas del cuándo y cómo se implementará la “Renovación Universitaria”, y siempre quedó al descubierto que el juego era el control político de nuestra Máxima Casa de Estudios.

Si bien es cierto que siempre el propio rector declaró que es importante que no se politizara este proceso de cambio en la UACh, las señales y acciones determinaron que lo que se buscaba era mucho más que sólo eliminar la estructura administrativa de las facultades y dar entrada a la departamentalización.

Lo que no se entendió en rectoría, es que los cambios tan profundos que se plantearon es un asunto que no sólo le concierne a los universitarios; la importancia de esta decisión ya afectó para bien o para mal a toda la sociedad chihuahuense, y claro que tendrá impacto en la educación superior en México.

Un cambio al modelo educativo de la principal universidad de nuestro estado no podía ni puede tomarse a la ligera, y ese fue el principal error en el que se cayó, mucho menos cuando se pretendió dar la estocada final en lo oscurito, lejos de los universitarios y solos encerrados en la rectoría.

Lo que las autoridades universitarias nunca pudieron sortear, es que siempre se trató de una decisión administrativa, como se reconoció desde hace dos años que el presupuesto público había bajado y la mala noticia es que el tema económico será aún de peores pronósticos cuando sea obligatoria la gratuidad universal en las universidades públicas.

Claro que todas las instituciones educativas requieren de recursos para operar, pero la esencia de las universidades públicas no es el negocio, desde luego administrar los recursos con que cuentan, pero su principal interés debe ser generar profesionistas comprometidos con su sociedad.

Durante todo este proceso se olvidó al eje de la actividad de la UACh, al estudiante, a quien busca ingresar a sus aulas tratando de lograr un grado académico que le permita incorporarse a la sociedad y servirla.

En unos días habría se realizarse el “examen divisional”, a los estudiantes que ahorita cursan el segundo semestre de su preparación, sin decirlo con todas sus letras era prácticamente un nuevo examen de admisión, ahora sí, la oportunidad de “quedarse” en la opción que esperan… y hoy de nuevo en el limbo, nadie sabe a ciencia cierta cómo será.

Y la misma incógnita tienen quienes van en primer semestre o los que intentan entrar para enero próximo…

No se pone en duda que a la Universidad Autónoma de Chihuahua requiere mejorar su proceso académico y de investigación, al igual que el resto de las universidades públicas del estado y del país.

Se debe reconocer que el otro grave problema es la inestabilidad del modelo educativo en México, que aún no ha podido consolidarse y entre reformas, cambios a la ley e inercias que se generan no puede embonar con lo que se pretende.

En otras palabras, mientras los “gurús” visualizaban una UACh de última generación, los estudiantes que llegan a sus aulas provienen de un modelo educativo sin pies ni cabeza, desarticulados y sin la calidad adecuada para la competencia global.

La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior reconoce que es urgente cambiar el modelo rígido y disciplinario a un modelo flexible e interdisciplinario, donde el alumno interactúe no sólo en el aula, sino también en su entorno social y productivo.

Esperemos que la convulsión que hoy sacude a la Universidad sea sólo a nivel de sus funcionarios y directores, y no se afecte más al estudiante, al docente y al trabajador universitario que ellos sí buscan que la UACh vuelva a brillar.

Por cierto, enhorabuena que por fin regresaron los equipos universitarios a las competencias nacionales, ya era hora que también atendieran a los deportistas.