Opinion

Frases cotidianas para reflexionar

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Hector Garcia Aguirre

martes, 14 septiembre 2021 | 05:00

¿Cómo te llamas? 

No, yo no me llamo, me llaman. Nadie se llama a sí mismo, a menos que se esté estudiando algún guion para un monólogo. La estructura gramatical de la pregunta en español es compartida más o menos por el catalán y el italiano. En inglés es más propio preguntar por el nombre de nuestro interlocutor: what's your name? En una traducción literal, aunque no exenta de ambigüedad, se traduciría ¿cuál es tu nombre? que tiene más sentido que ¿cómo te llamas?

¡Últimas noticias! 

Literalmente, no habrá más noticias. Es una frase catastrófica, dado que anuncia el fin de las noticias, y si las noticias surgen de la vida cotidiana del ser humano y siendo éste quien las transmite por los múltiples canales de comunicación, el fin del mundo debiera ser inmediato. No no, lo que debieran anunciar es ¡noticias recientes! y no ¡últimas noticias! Esa suerte corren también las expresiones: última moda o último modelo. Lo más apropiado sería, moda reciente y modelo reciente. Último significa final, definitivo.

Haz de cuenta. 

Esta frase se ha popularizado a grado tal que ya no hay estrato social, económico, académico o profesional que esté exento de su abuso. Es una expresión “de moda” pero una muletilla de mal gusto que invadió en un corto tiempo también el argot de los profesionales del derecho, y así escuchamos a jueces, magistrados y litigantes que la han convertido en su expresión favorita. Hacer de cuenta es figurarse o dar por supuesto. De ahí que si yo digo “Mira, haz de cuenta que llego y le digo…”, cuando realmente llegué y le dije, estoy faltando al principio lógico de no contradicción, porque primero digo que estoy figurando una acción y en los hechos resulta que es una realidad.

Citamos a las cuatro para que lleguen a las cinco. 

Algo tiene de cierto el dicho “puntualidad mexicana”. La impuntualidad es uno de los peores hábitos de algunos mexicanos (por decirlo suavemente) y rara vez nos falta una salida para explicar el haber llegado tarde, cuando la realidad es otra, simplemente no tenemos el hábito de cumplir en tiempo con nuestros compromisos. Será genético o será el sereno pero son pocas las personas que acuden puntualmente a una cita. En esta mala práctica nos incluimos los abogados, aunque los médicos no se quedan atrás; no en balde, entre otras razones, se nos denomina “pacientes” a quienes acudimos a una consulta médica. Paciencia y barajar, diría don Quijote. Aplaudo la decisión de algunos jueces de levantar constancia de inasistencia de los litigantes a la hora señalada para la audiencia. La multa debiera ser lo de menos, lo que nos debiera mover a vergüenza es el señalamiento de impuntuales.

Te prometo que así fue. Te prometo que yo no fui.

Muy de moda este tipo de expresiones, sobre todo en los jóvenes. El vocablo prometo significa obligarse a hacer, decir o dar algo. De ahí que te lo prometo siempre es a futuro, no podemos prometer algo que ya pasó. Si lo que pretendemos es asegurar que algo sucedió, lo más recomendable sería usar la expresión te lo juro ya que se puede usar para algo que pasó o para algo que estás seguro que así será.

¿Quién llegó al último?

Esta pregunta se da con harta frecuencia en personas que van a solicitar algún servicio o adquirir algún bien en establecimientos o instituciones públicas o privadas. Es común que quien llega a formarse en la fila hace la pregunta ¿quién llegó al último? La respuesta lógica será, ¡usted! Ahora bien, si la pregunta fuera ¿quién es el último? Cualquiera le podrá válidamente responder, no sé. La razón de esta respuesta es porque no se sabe quién será la última persona que se incorpore a la fila.

Llegó medio muerto.

Entre la vida y la muerte no hay un término medio, o se está vivo o se está muerto. Asegurar que se está medio muerto es faltar al principio lógico de tercero excluido. Es como decir que está medio embarazada o que se dictó una sentencia penal con resolutivos de condena y absolución sobre los mismos hechos de la acusación. 

Todos y cada uno de los presentes.

Con decir todos los presentes es suficiente, en el todo están incluidas las partes.

Atrapado entre los fierros retorcidos.

La noticia de un accidente por choque o volcadura con lesionados a bordo es acompañada generalmente por la frase “quedó atrapado entre los fierros retorcidos”. Es posible pero poco probable que los fierros de un vehículo siniestrado queden retorcidos, a lo más, torcidos. Retorcer quiere decir dar vueltas a una cosa manteniendo un extremo fijo o girando ambos extremos en sentidos contrarios, de manera que rote sobre su propio eje o se enrede en sí misma. Torcer en cambio significa doblar o dar forma curva a una cosa. 

El niño cumplió dos añitos… o tres o cuatro.

¿Serán años de 2 o 3 meses? Un lapso de tiempo no tiene diminutivo. En astronomía un año trópico es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol y que equivale a 365 días 5 horas 48 minutos y 45.1 segundos.  

Deje usted eso, hay abogados que en audiencia le piden al juez un segundito, hágame usted el favor. No existen lo segunditos ni los minutitos. Querrán pedir un segundo, pero ¿qué pueden hacer en un segundo?