Opinion

Fraudes bancarios telefónicos

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Rafael Soto Baylón
miércoles, 11 septiembre 2019 | 05:00

Es increíble que en plena Cuarta Transformación todavía un equipo de delincuentes se especialice y profesionalice en alta escuela para cometer fraudes telefónicos. No ha entendido que los tiempos son otros y que ya delinquir es inmoral y anacrónico y no corresponde a los vientos de cambio porque la mafia del poder ya no está en funciones etc., etc., etc. 

El procedimiento es este. Te llaman por tu nombre completo y te dicen que son del banco XXX. La voz puede ser de una fémina o de un caballero pero suena bastante convincente, sí parece la de un agente bancario. Luego te informan que de tu tarjeta de nómina –o de débito o de crédito- se hizo un cargo vía electrónica o por internet por 2 mil o 20 mil pesos o 50 mil pesos. Preguntan si autorizas el cargo. Respondes que no. Entonces te pasan, otra vez con bastante seriedad empresarial, con otro funcionario que se hará cargo del asunto. Y ahí empiezan las sospechas ¿cómo saben tu nombre completo y no tu número de tarjeta? Ahí el asesor te pregunta los dígitos de tu plástico. Insisto en que todo da a entender que se trata de personal del banco y si caes en el juego le dictas la cifra. Hasta ahí puede no haber problemas pero luego te piden los últimos números que aparecen atrás de la tarjeta. 

Esas claves ¡no se les debes decir a nadie! Es peor que darles a conocer el NIP porque para este último necesitan el plástico aunque no necesariamente. Y es cuando empezamos a sospechar. “Oiga no –les dije la primera vez que me contactaron- me han dicho que esa cifra no se la debo decir a nadie, me lo han asegurado en el propio banco”. “Muy bien señor –te responden con toda formalidad y profesionalismo- entonces el Banco no se puede hacer responsable en caso de que el cargo se lleve a efecto” te amenazan. 

La primera vez nos pueden dejar con la duda pero ya después de informarnos en la institución correspondiente de este tipo de artimañas y cuando se deslindan de esos telefonemas ya es hora del choteo: en las subsecuentes llamadas ya se burla uno de ellos –si tenemos el tiempo y  disposición- porque les damos un número de tarjeta completamente falso con sólo cambiar el orden o uno que otro dígito. Ellos siguen con el trámite cuando en el sistema les debería aparecer que esos datos son erróneos. Cuando piden los últimos números del adverso del plástico también digan 345. Pero lo más recomendable es o bien cortar la llamada –ya no se usa colgar el auricular- o bien decirle como me ocurrió la última vez “Señor, le preguntamos si está de acuerdo con un cargo de 12,500 pesos a su tarjeta de débito”. “Claro que sí, al fin y al cabo ni siquiera tengo esa cantidad en mi cuenta”.

Pero en otros casos te dan evidencia de que se trata de un intento de robo cuando respondes la llamada en el identificador aparece la leyenda “Desconocido” y la última que recibí al número se le antepuso el signo de “+”, lo cual es bastante raro porque posiblemente sea del extranjero: +1422104329 y una última recomendación; después de interrumpir la llamada bloqueen ese número. Y si cree en la impartición de justicia de la 4T repórtelo al Centro Nacional de Atención Ciudadana de la Policía Federal.

A mi álter ego no le sorprende la burda expresión de Porfirio Muñoz Ledo. Manifiesta el nivel de cultura política de los políticos mexicanos.