Opinion

Generación 1977-1981 Escuela Normal del Estado

.

Isaías Orozco Gómez

jueves, 30 septiembre 2021 | 05:00

“Sembradores en el surco de la idea, como un astro llevamos en la mano una antorcha de luz clara y febea que ilumina el cerebro mexicano…”

Himno ENECh L. Profr. Martín  H. Barrios Álvarez  M. Profr. Antonio Maguregui

Cómo no dedicarle estas modestas líneas a nuestros siempre bien recordados exalumnos de la entonces Escuela Normal del Estado de Chihuahua, si resulta a todas luces encomiable el que los grupos pertenecientes a la GENERACIÓN 1977-1981, hayan decidido reunirse para celebrar el 40 Aniversario de su graduación. Generación que llevó el honroso nombre del siempre reconocido Maestro de Matemáticas: LEOPOLDO SÁENZ CASAVANTES.

El convite se realizó el sábado 25 del mes en curso a partir de las 13:00 horas en la Granja Bustillos (propiedad del destacado y activo exalumno, Profr. Ramón Alfredo Bustillos Domínguez), al que fuimos invitados muy amablemente, sus maestros de aquellos tiempos que aún nos conservamos con vida y más o menos lúcidos, pero con muchas ganas de volver a reunirnos con ahora, también, nuestros respetables colegas.

Ponderable que los citados  alumnos hayan cursado sus estudios para convertirse en entregados docentes –la mayoría– al servicio de la niñez y de la adolescencia chihuahuense; considerando que en ese lapso el supuesto auge económico (boom), que se derivaría del descubrimiento de grandes yacimientos petrolíferos afectó de manera directa las condiciones de vida de los trabajadores en general; el salario mínimo real bajó durante el sexenio 1976-1982, un 13.6%. Viéndose agravada la situación económica del magisterio de todo el país.

No obstante, a esta generación le tocó el inicio en 1977 de la Carrera de Educadoras con un Plan de Estudios  de cuatro años. Coincidiendo además, con la entrega de su primera generación en 1981, en que se celebró el Aniversario de Diamante (75 años) de nuestra Escuela Normal del Estado.

Los compañeros maestros-catedráticos que asistieron a tan significativo evento y ofrecieron sendas salutaciones, fueron: Patricia Carrillo Urquidi, Un saludo a toda la generación ¡Muchas felicidades!; Juana J. Guerra Sías, Un saludo y un bello encuentro; Dora Elena López L., Agradable encuentro; María Concepción Franco Rosales, Un gusto coincidir en este evento; Francisco A. Casavantes, Un saludo con el afecto de siempre; Manuel Sandoval Salinas, Un gusto volver a verlos; Julio Terán Arévalo, Feliz reencuentro; Isaías Orozco Gómez, Gracias, un honor estar con ustedes; José Valente Limas Hernández; Rosalío Limas Hernández.

Ante la asistencia de casi 90 colegas (superando en número, las damas), la esencia del acto nos llevó a formular dos interrogantes: 1- ¿Su mejor recuerdo como alumno de la Normal? 2- ¿Su más grande satisfacción en su desempeño como docente? Amablemente contestaron:

Ramón Alfredo Bustillos Domínguez: 1-Evocar recuerdos y vivencias de los cuatro años de estudios en nuestra formación como maestro de Educación Primaria, sigue presente, ya que cada uno de los docentes que nos atendieron lograron en nosotros un objetivo claro: la vocación, el amor para atender a los niños y adolescentes sin importar condición social o económica, forjando en mí una clara convicción de respeto y defensa de la Educación Pública. 2-Gema Mabel Armendáriz Contreras fue mi primera alumna en la Sec. Fed. No. 1 “Guillermo Prado Prado”, alumna con síndrome Down, que por política educativa de “integración” fue llevada a mi grupo en la signatura de matemáticas, sin tener conocimiento de cómo tratar estos casos busqué el apoyo de otros alumnos del grupo quienes la guiaron y acompañaron los 3 años, logrando con el apoyo también de sus padres, ser la primera alumna Down que terminó su Educación Secundaria en una Escuela Pública. 

Martha L.: 1- Mis grandes experiencias como estudiante de esa gran institución fueron los maravillosos viajes de estudio a la Sierra, a Nuevo México y a Tulum. Y sus grandes enseñanzas. 2- Lo más hermoso de mis 33 años 9 meses 10 días de servicio es ver las caritas de felicidad cuando los niños entendían el contenido, pero la mayor satisfacción es haber iniciado en la lecto-escritura a un niño con síndrome Down.

Marín Arturo Peña Ávalos: 1- Fue toda una gran satisfacción, siempre tuve en mente ser maestro, al llegar a la imponente Escuela Normal del Estado como todo adolescente me sentí temeroso de estar en la capital sin conocer a nadie, todo cambió rápidamente al conocer a mis compañeras y compañeros; recuerdo a cada uno de mis catedráticos, verdaderamente formadores de docentes con preparación y espíritu de servicio, que nos brindaron las bases del conocimiento para emprender nuestro propio vuelo en la bella y digna profesión docente. 2- Me dieron orden de presentación para la Escuela “Progreso” de la comunidad Ciénega de Guacayvo a 5 horas de la cabecera municipal, escuela unitaria con 15 alumnos mestizos y tarahumaras, no querían asistirme en la alimentación pues no tenían ni para bien alimentarse los pocos pobladores de la comunidad, pero aprendí de ellos, entre otras cosas, algunos vocablos tarahumaras, a montar a caballo, a comer de lo poco que había, pero sobre todo a valorar mi labor docente con los más necesitados, con los más desprotegidos, con los invisibles a la poca sensibilidad gubernamental, y eso me hizo invitar a los mayores a alfabetizarlos y tener una relación afectiva, de respeto y de ayuda mutua.

Sandra Elena Acosta García: 1- Gracias al profesionalismo de la maestra Dora Elena López, logré adquirir confianza en mí para mejorar la lectura, ya que era algo que me daba mucha inseguridad. 2- En el segundo año de servicio trabajé en la comunidad de Santa María de Cuevas, municipio de Dr. Belizario Domínguez, Chihuahua. Tenía el grupo de primero y en el mes de febrero todavía no sabía leer la mayoría y la directora Virginia Vázquez me dio su apoyo incondicional y a raíz de ahí, fue tanta mi motivación que atendí grupos de primer grado, durante 20 años.  

Jesús Manuel Estrada: 1- Mi mejor recuerdo como alumno de la Escuela Normal: Haber realizado mi primera práctica docente en la Escuela Primaria de la cual egresé y con el grupo de mi primer Maestra. 2- Mi más grande satisfacción en el desempeño docente: Culminar exitosamente y poder observar la cara de alegría de los niños y niñas que fueron mis primeros alumnos y aprendieron bajo mi cargo sus primeros conocimientos y el proceso de E-A de la lecto-escritura.

Ángel Roberto Urbina Villela: 1- Me formó como docente proporcionándome los elementos básicos para desempeñarme en esta loable labor. Me permitió conocer y aprender de los compañeros con los que compartí. Tuvimos la fortuna de tener una camada de catedráticos de un alto nivel profesional. 2- El reconocimiento de nuestros alumnos cuando al encontrarnos nos preguntan “se acuerda de mí profe”. Lo noble de esta profesión que nos permitió disfrutar de muchos sabores y sinsabores dando equilibrio a nuestras vidas. (Se ajustaron los contenidos al espacio disponible y se respetó la reacción).

Solemne y emotivo el momento en que se recordó a maestros y condiscípulos  de la Generación en referencia, que ya abordaron la nave del vuelo a la ETERNIDAD. 

La alegría y entusiasmo, brotaron en la concurrencia cuando se nombraron los grupos ahí presentes. Alegría que continuó al son de las melodías a la sazón.

Palabras de la distinguida Maestra de Ceremonia: “Respeto y admiración para nuestros catedráticos. Dejaron huella en nosotros: MAESTRO TENÍAS QUE SER, CAMINO DE LA ESPERANZA”.