Opinion

Gobierno paria

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Teporaca Romero del Hierro

domingo, 29 agosto 2021 | 05:00

“Deja un Estado en bancarrota, entintado en sangre, más de 12 mil muertos, feminicidios, crímenes de periodistas, con inseguridad creciente, sin lazos de diálogo con la Federación, con déficit en obra pública, en salud, el COVID-19 exhibió el colapso hospitalario y de medicamentos, un cuerpo médico que trabaja sin equipo básico para sortear la batalla contra la pandemia, cabe reconocer que si no fuera por l@s héroes de blanco que luchan incansablemente por vencer al virus, el número de casos y fallecidos sería mucho mayor” 

El nuevo amanecer llega a su fin, tras 5 temporadas en Netflix, la serie que conjuga drama, comedia, suspenso, terror y ficción, de elenco poco rescatable, comandado por uno de los mandatarios peor evaluados en la historia de Chihuahua y de México, datos de calificadoras internacionales revelan que sale del escenario en el último lugar de 32, en materia de transparencia y ejercicio de gobierno; hace 5 años, la urnas hablaron, a pesar de avances en diversos rubros, castigaron sin piedad la frivolidad, la presunta corrupción y los abusos de autoridad, sin temor a equivocarse, le otorgaron el bono democrático, que por desgracia para las y los chihuahuenses, se gastó a los meses de arribar al poder, resultado de promesas incumplidas y de ineficacia gubernamental.

Un gobierno paria que ante la falta de resultados, ocupo la silla de Palacio para hostigar a sus adversari@s políticos y de culpas al pasado, propios y ajenos a sus siglas partidistas, bajo premisas de ilegalidad, corrompiendo al Poder Judicial, persecución férrea en contra de servidor@s públicos, empresari@s, candidat@s, activistas, periodistas, líderes sindicales, magisterio, clero, notari@s, el delirio violentó la autonomía del Poder Judicial. 

Ante la opacidad deja un Estado en bancarrota, entintado en sangre, más de 12 mil muertos, resultado de la lucha intestina entre grupos criminales, feminicidios, crímenes de periodistas, con inseguridad creciente, sin lazos de diálogo con la Federación, con déficit en obra pública, en salud, el COVID-19 exhibió el colapso hospitalario y de medicamentos, un cuerpo médico que trabaja sin equipo básico para sortear la batalla contra la pandemia, cabe reconocer que si no fuera por l@s héroes de blanco que luchan incansablemente por vencer al virus, el número de casos y fallecidos sería mucho mayor, hasta hoy suman 62,189 contagios y 6,145 muertes y la cuenta sigue; esto sin contabilizar otros padecimientos. 

Con desplantes abandonó a su suerte al campo, a los jóvenes, mujeres, adultos mayores, personas con discapacidad, indígenas, a la clase trabajadora, al magisterio, al capital económico, a los medios de comunicación, a la academia, al medio ambiente, cultura y deporte, con presunciones de abusos de autoridad, corrupción e impunidad; como nunca se respira encono social, pobreza y marginación, más que hace cinco años. 

Especialistas en finanzas y administración pública publicaron en medios una evaluación y análisis de la deuda que dejará el gobernador Javier Corral, la cual le atribuye en su totalidad a su antecesor. Recibió una deuda de alrededor de 43 mil 489 millones de pesos, en 2016, las cuentas públicas desprendieron un deuda de 20 mil 404 millones de pesos en concepto de 10 créditos bancarios heredados de gobiernos anteriores, una deuda más de 4 mil 285 millones para Banobras y 18 mil 800 millones de obligaciones bursátiles. 

En la recta final del gobierno duartista, el Ejecutivo solicitó un crédito de 6 mil millones derivados de una monetización con garantía en los recursos remanentes del fideicomiso 80672, el cual sería pagado a través de los ingresos carreteros, es decir, de los peajes; recordemos que el gobierno saliente bajo un golpeteo electorero ‘puso el pie’ (textualmente) para que no fuera adquirido, a pesar de haberse autorizado. 

Corral en 2016 logró detener la entrega de dichos recursos, recibiendo su administración los recursos que le entregó Banco Interacciones. Inició su administración con un crédito a su favor de 6 mil millones y con una deuda heredada de 42 mil millones; datos concluyen que las dos reestructuras que llevó a cabo en su quinquenio, no beneficiaron en nada, “al contrario, han prolongado el plazo de la deuda heredada en el mejor de los casos 2 años y en otros casos hasta 13 años adicionales”, refiere el documento. 

El monto alcanza casi los 60 mil millones de pesos en deuda, expertos señalan: “Sus acciones han provocado que se quede afectado al pago de dicha deuda más del 45% de los recursos del Estado de Chihuahua del Fondo General de Participaciones, cuando al inicio de su gestión dicha afectación era en un porcentaje del 22.7%”.

De forma adicional dejará 3 mil 750 millones de pesos de deuda a corto plazo que debe de liquidar antes de que concluya su mandato, una de las razones por el que el Congreso le negó un crédito a largo plazo por mil 898 millones de pesos para supuesta obra pública.

Quedo más que demostrado que el voto de odio ha ganado elecciones con promesas sin sustento, de resultados nulos para la ciudadanía a la hora de gobernar. A los chihuahuenses nos tocó padecer este calvario por partida doble. 

Hoy nos preocupa y nos ocupa la construcción de un mejor futuro para nuestras familias, la sociedad está dispuesta a colaborar desde una democracia participativa.

Para el imaginario colectivo, la frivolidad, las presuntas corruptelas, el desgobierno estatal y la falta de apoyo de la Federación, tienen a Chihuahua sumido en el caos, la inmensa mayoría recuerda al ejecutivo jugando tenis, participando en carreras pedestres o jugando golf en horarios laborales, de viajes constantes, persiguiendo al ex gobernador Duarte y sus colaboradores, acoso sin tregua a la gobernadora electa Maru Campos, con la especialidad de la casa, golpeteo y persecución política, desatendiendo al Estado. 

Un gran tribuno, que no logró conectar con la ciudadanía, incluso con la mayoría de los medios de comunicación, a quienes ejercían un periodismo veraz los calificó de corruptos, de estar coludidos con el pasado, contrario a quienes ocupaban la pluma para resaltar las presuntas bondades del gobierno, los reconoció con cantidades millonarias. Tuvo subejercicios en el gasto público en materias de prioridad, con un sistema de pensiones en bancarrota y servicios de media calidad para sus derechohabientes que siguen pagando puntualmente sus aportaciones.

Así el status de la cosa pública, Chihuahua en cenizas, quien lleve los destinos del nuevo gobierno, tendrá una tarea titánica por recuperar la entidad, haciendo bien las cosas para recobrar la confianza en las instituciones, generando puentes de diálogo. Adiós al nuevo amanecer, la indolencia nos hizo más pobres, menos democráticos, más inseguros y más enfermos.

Como dijo el escritor Andrés Alonso Castillo, “El buen rey asienta su poder en la palabra que brota de sus labios, no en la fuerza de su espada. Alimenta a tu imperio y te adorarán, llévales a la guerra y odiarán tu recuerdo”. Sumemos voces.