Opinion

Gobierno perdido frente a la contingencia

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 21 junio 2020 | 05:00

Sin duda la afectación más importante de la pandemia ha sido la credibilidad de las instituciones, ya que el Covid19 demostró primero el grave problema de los servicios de salud y en segundo lugar, la falta de compromiso social de los gobernantes donde Chihuahua no es la excepción.

Lo anterior no sólo es una apreciación personal: las manifestaciones comunitarias son muy evidentes del descrédito y que se ve reflejado en las encuestas de aprobación de los políticos, y no se diga en las expresiones en las redes sociales.

Chihuahua, y concretamente el gobernador Javier Corral está reprobado por la población: #rankingMitofsky en su encuesta de mayo lo coloca en el lugar 26, con una aprobación de sólo el 34.1% de la población; Arias Consultores en su ejercicio del mes de enero lo registra con 16.1% y la encuestadora que mejor lo posiciona es Massive Caller con el 40.9%… es decir simplemente no “conecta” con la población.

El principal motivo de esa calificación negativa, es que no ha podido responder a las necesidades de salud, seguridad y economía, donde simplemente la presión social se ha desbordado ante la falta de acción gubernamental.

“Sólo con el brazo torcido, a regañadientes y advertencias, Javier Corral decidió colocar en naranja el semáforo Covid en Juárez”, refiere la columna de este medio informativo el día de ayer, al señalar que el gobierno del estado tuvo que ceder ante la presión de los comerciantes para reactivar la economía en Juárez; lo mismo sucedió en la capital, los comerciantes tuvieron que salir a las calles pidiendo la reapertura.

En toda la crisis de la pandemia, simplemente el aparato gubernamental no pudo salir del hoyo, porque entraron a enfrentar el compromiso con un fuerte desgaste social, mismo que no se observa cómo puedan salir.

En su propia página de Facebook, el gobernador fue cuestionado por las decisiones que ha tomado frente a la pandemia, y ni los intentos de informar de su plan de salud han sido suficientes para mantener a la población consciente de que se está trabajando y atendiendo el problema de salud.

En toda la crisis de la pandemia, simplemente el aparato gubernamental no pudo salir del hoyo, porque entraron a enfrentar el compromiso con un fuerte desgaste social, mismo que no se observa cómo puedan salir.

El rompimiento social y de los sectores productivos con el aparato de gobierno es evidente al mostrar su inconformidad por las medidas adoptadas, y sólo basta dar una mirada a como la sociedad salió a las calles para entender ese divorcio que existe entre la población y los políticos.

Y es que la crisis sanitaria ya se está convirtiendo en una fuerte crisis económica, con matices peligrosos de mayor inseguridad y problemas en los bolsillos de la población.

En días pasados la empresa Audipol compartió la videoconferencia “¿Por qué los gobiernos están perdiendo popularidad?”, con la consultora política Fátima Fernández y entre varios comentarios expresó “que los gobiernos no tienen la confianza de sus ciudadanos, y reaccionamos con desobediencia, incredulidad y descrédito”.

Fátima Fernández fue muy explícita al señalar que los políticos mantienen un grave problema de comunicación, porque no son coherentes entre lo que hacen, el con quién lo hacen y lo que dicen.

Y este ha sido uno de los principales problemas del mismo gobernador Javier Corral, la falta de coherencia y como ejemplo sólo es necesario revisar la carta de los gobernadores de Acción Nacional que el mismo mandatario firmó en Guanajuato, donde piden entre otras cosas libertad para pensar y expresarse, disentir y criticar.

En el punto 4 también solicitan “Libertad para elegir y votar sin temor, mediante instituciones electorales libres, confiablesy respetadas, no amedrentadas”, mientras que en Chihuahua aún se trata de imponer una nueva Ley Electoral que va contra la misma libertad de los partidos para elegir a sus candidatos.

Y no se diga la exigencia de los mismos gobernadores albiazules de “Libertad de vivir sin miedo, en donde el Estado sea garante de la seguridad de las familias y de la gente honesta”, cuando en Chihuahua nos mantenemos en los primeros lugares de inseguridad, precisamente una de las grandesasignaturas pendientes del actual gobierno.

El punto número nueve simplemente no hay palabras para describir la incongruencia entre el hablar y el actuar: “La libertad de un país donde el gobierno hable con sinceridad, con la verdad: en dónde informe y no sólo divulgue su ideología”. 

Así que con semáforo o sin semáforo que trata de controlar el gobierno, la población ya no aguanta más, la semana que terminó fue muy evidente en las calles de Chihuahua observar cómo la población simplemente salió, después de tres meses de confinamiento.

Si es muy probable un rebrote del virus, pero ya será muy complicado volver a meter a la población a sus casas.