Opinion

Gobiernos fracasados y la sociedad civil

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Alejandro Núñez

sábado, 04 septiembre 2021 | 05:00

Ciudad Juárez.- El elemento que legitima y es pieza fundamental para una democracia, sin lugar a duda es la sociedad civil organizada. Esta es una verdad que muy seguido se olvida durante las campañas políticas. 

La sociedad civil organizada comprometida con diferentes causas es un fenómeno que se ha venido desarrollando desde hace varios años atrás. En la historia de nuestro país, nos encontramos con distintas expresiones de cómo la sociedad civil organizada contribuyó a analizar, denunciar y a resolver problemas sociales, así como de llenar vacíos que las instituciones gubernamentales no alcanzaban a cubrir.

Desde el período comprendido de la Colonia, con las misiones de franciscanos, se fundaron y administraron hospitales, escuelas, pasando hasta la organización de agrupaciones de ciudadanos damnificados surgidas después de los sismos de 1985 en la Ciudad de México.

La Iglesia Católica fue la que fomentó el desarrollo de las primeras Organizaciones de la Sociedad Civil. La Iglesia como institución, dentro de sus principales actividades se hacía cargo de brindar asistencia social a los sectores más vulnerables, además de llevar evangelización entre los pueblos indígenas y de menor desarrollo.

A partir del año 2000, teniendo como marco legal la libertad de asociación consagrada en el artículo noveno de la CPEUM y la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por las Organizaciones de la Sociedad Civil, proliferaron asociaciones civiles, a la par que se multiplicaron los mecanismos de relación entre la sociedad organizada y el gobierno. Actualmente, existe un amplio espectro de organizaciones que cubren necesidades apremiantes en temas como asistencia social, combate a la desnutrición, anticorrupción, prevención de la violencia y la delincuencia, solo por mencionar algunas; todas ellas dan cuenta de la participación ciudadana en la atención de problemas y demandas sociales como uno de los rasgos más característicos de la democracia.

Muchos de los grandes cambios democráticos ocurridos en nuestro país en las últimas décadas han sido originalmente demandas de la sociedad civil organizada. Ejemplo de ello tenemos la ciudadanización y autonomía del Instituto Federal Electoral (ahora INE), la creación del IFAI (ahora INAI), el desarrollo del Sistema de Justicia Penal Acusatorio, el fortalecimiento y autonomía de la CNDH.

Como resultado de una participación más activa, hemos aprendido a hacer cabildeo ciudadano e impulsar leyes importantes para una mejor procuración de justicia, defensa de los derechos humanos, así como la Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra las Mujeres. 

En la época de más violencia en nuestra ciudad, las organizaciones de la sociedad civil fueron las que dieron la cara y apoyaron a las víctimas de violencia y desarrollaron estrategias para promover la prevención de violencia, así como disminuir las consecuencias de lo que trajo consigo ese período.

“El peor enemigo de un mal gobernante es la sociedad civil organizada”.

Han transcurrido tres años de una fallida administración federal, cinco de una administración estatal en Chihuahua que dejó mucho que desear por el mal manejo de las finanzas y el poco desarrollo; cinco años también, de una de las peores administraciones municipales que ha tenido nuestra querida Ciudad Juárez.

Si bien es cierto, han existido casos de organizaciones que se les vincula con desvío de recursos públicos, pero no se debe generalizar y catalogar a todas por igual.

Estamos a pocos días de que se asuma una nueva administración pública estatal y municipal, y para hacer frente a los grandes retos que les esperan, será fundamental que se involucre de lleno a las organizaciones de la sociedad civil para trabajar juntos gobierno y sociedad en la resolución de problemas y fomentar el desarrollo.