Opinion

Golpe avisa

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Gabriela Borunda

domingo, 25 abril 2021 | 05:00

No fui niña Montessori ni fui a escuela privada, pura escuela pública de esas que parecen pueblos tribales que se rigen por usos y costumbres, y cuando algún puberto con las ideas revueltas te daba una nalgada, o peor aún te metía la mano debajo del jumper el destino ya estaba escrito.

Le ponías la corretiza de su vida, llegando a la cancha donde el concreto hace que el golpe duela más, lo jalabas de las greñas, le pegabas en las corvas y con otras amigas lo tundías a mochilazo puro y duro. Claro que la orientadora te lo ponía con rojo en tu expediente y te decía que esos no son modos de darse a respetar, pero lo cierto es que ni los docentes, ni tu familia, ni tus compas y mucho menos el sujeto acosador, esperaban que lo disculparas y hasta justificaras, de hecho, el acosador sabía la paliza que le esperaba.

Cómo es posible que al pasar del tiempo no sólo no se haya erradicado la costumbre de acosar y tocar a las mujeres como un asunto sencillo y jocoso, encima las mujeres justifican eso. En la secundaria se usaba decir “para eso son, pero se piden” y sí, se piden. Te seducen, te pregunta, debe haber mutuo consentimiento, todo lo demás es abuso.

Un compañero de trabajo hacía también una jocosa definición de lo que es el acoso sexual en el trabajo, “es cuando el jefe te quiere agarrar las nalgas y no te las quiere pagar” y es que la frase describe muy bien lo que hay en la mente de un acosador mano larga, se cree superior, cree que por estar un sitio arriba en el organigrama se le debe obediencia y veneración, lo demás, sus cuerpos, sus ideas e incluso su tiempo libre le pertenecen, y en desventaja con la prostitución explícita, ni siquiera pueden cobrar el servicio extra, porque es algo a lo que están obligados por subordinación con peligro que los despidan si se niegan, aplica para hombres y mujeres.

Que una figura del mundo del espectáculo y con visibilidad social como Frida Sofía, hija de la cantante Alejandra Guzmán, denuncie a su abuelo por abuso sexual, me parece algo luminoso, como cuando agarrabas al mano larga de la secun a mochilazos. Probablemente el delito haya prescrito, lo que es muy injusto, porque los efectos nocivos del abuso no prescriben. Ojalá que esta figura pública inspire a denunciar.

Porque las presuntas mujeres de la política y de la vida intelectual han sido verdadero fraude con su feminismo maruchan instantáneo y de microondas. Ahí tiene usted a la candidata de MORENA a alcaldesa Rocío Moreno, a quien David Monreal, candidato a la gubernatura de Zacatecas y por lo tanto superior a Rocío, le hace en público un agarrón tradicional de retaguardia, sin que ella, rodeada de partidarios de MORENA le pueda dar un buen zape, como subordinada se aguanta.

No, no fue un roce involuntario, lo que se ve en la videograbación es la pulida técnica de la punta de los dedos en la región anal. Y luego para que la humillación y subordinación sea más grande, si desea conservar su candidatura, se ve forzada a salir en un video en defensa de su agresor, esas cosas no las tolerábamos ni las niñas de secundaria. Parece que los candidatos de MORENA están decididos a perder estas elecciones, porque el respeto al cuerpo del otro es un debate que ya habíamos superado.

Para no dejar solo al candidato en su empeño por desbarrancar las elecciones, el diputado Saúl Huerta Corona, es acusado de pedofilia por hacerle tocamientos sexuales a un jovencito de quince años, el chico corrió a tiempo y pidió en la recepción del hotel que llamaran a seguridad pública para detener al émulo del padre Maciel en flagrancia. El diputado insiste en que fue un montaje para extorsionarlo, pero a mí me sigue molestando la pregunta ¿Qué hace un ruquito en una habitación de hotel con un menor de edad que no es su familiar? Las respuestas no son muchas.

Y en primerísimo lugar Salgado Macedonio, que cuando no está abusando de una mujer, es porque está abusando de otra mujer, y manejo el concepto abuso, porque las acciones y condiciones de abuso son muchas y casi siempre visible, el problema con el abuso es que está normalizado. Si un hombre baila con una mujer que ha bebido de más he intenta tocarla, aunque la chica logré escapar la situación abusiva ya ocurrió, si un hombre obliga a su subordinada a quedarse tiempo extra para acompañarlo, es abuso, si la lleva abrazada por la calle y no es su novia o su esposa, es abuso y apropiación del cuerpo del otro. Ya ni hablo de las violaciones sexuales, que, aunque también normalizadas, casi siempre ocurren donde nadie lo ve.

Esta pandilla de abusadores, están dispuestos a gobernar, a normalizar el abuso y a destruir a su partido a punta de nalgadas y demás escándalos ¿Qué pasó en estos años o en ese partido, que las cosas que antes eran intolerables entre las niñas, ahora son defendidas por las propias mujeres de la política? 

A Monreal lo hubiéramos tirado de la escalera y le hubiéramos dejado caer todas las mochilas encima, pero parece que los tiempos en que éramos dueñas de nuestros cuerpos fue sólo instante.

Para los que creemos en gobiernos progresistas y hemos acompañado a sus candidatos un sexenio tras otro hasta el triunfo de MORENA, arriesgando el trabajo, sufriendo censura e incluso persecución es un asunto muy enojoso descubrir que esta nueva propuesta de gobierno se tambalea porque a los candidatos del cambio verdadero la hormona les mata la neurona.