Opinion

Gracias por tanto Quino

No importa lo que yo piense de Mafalda. Lo que importa es lo que Mafalda piense de mí. Julio Cortázar

Verónica Villegas Garza

sábado, 03 octubre 2020 | 05:00

Como cada mañana sintonicé la estación de radio y la primera noticia de la mañana me provoca un sentimiento de incredulidad y tristeza, como la mezcla de nostalgia que provoca la pérdida de alguien muy querido, la misma locutora no salía del asombro que le producía informar sobre la muerte a los 88 años de Joaquín Salvador Lavado Tejón mejor conocido en todo el mundo como Quino.

Muere el padre de Mafalda y no digo creador o autor, porque siento que todos vemos a Mafalda como alguien real, como una amiga de la infancia, por lo tanto, Quino era el padre de Mafalda.

Esta colaboración es un intento de rendir homenaje a Quino y de externar en palabras el sentimiento de nostalgia que nos sobrecogió a toda una generación que pasamos ya de los cuarenta. Ayer perdimos un pedazo de nuestros recuerdos, esos que nos acompañaban hasta ahorita a los lectores que teníamos décadas refugiándonos del mundo en las viñetas de Mafalda y de su inmenso legado.

Quino, a través de Mafalda, con ingenio y humor nos enseñó desde niños a formar un sentido crítico, con ternura nos guio a través de la tolerancia que se practicaba con los amiguitos de Malfada de orígenes tan distintos entre ellos. 

Descubrí a la tiras de Mafalda a los 8 o 9 años de edad y de su lectura un acercamiento a conceptos como democracia, a lo que significaba el progreso, a lo que era la burocracia a través de su pequeña tortuga, a los peligros de un patriotismo exacerbado, a lo que era la represión policiaca y la censura de medios que tan acostumbrados estaban en esa época, a las primeras nociones de feminismo a través de los cuestionamientos que le hacía sin misericordia a su mamá y la precariedad laboral a través de su padre. 

En fin, leer a Mafalda fue asomarnos a un espejo que reflejaba a la juventud y clase media argentina que en muchos aspectos era parecida a la de casi toda Ámerica Latina, en resumen leer sus historietas en los años ochenta era la puerta de entrada a una  comprensión política, social y cultural que una niña podía tener en aquellos años. 

En su libro Mafalda: Historia social y política, Isabel Cosse comenta “La tira surgió en un  mundo donde los jóvenes latinoamericanos podían recordar las luchas de los sectores populares por los derechos sociales y políticos y los europeos, los bombardeos de la segunda guerra mundial. En ambos lados del Atlántico, las generaciones de la posguerra vivían tiempos de crecimiento económico y expansión de los derechos sociales sin precedente que les permitieron distanciarse- como nunca antes había sido posible- de las experiencias de sus mayores. Las luchas contra la hegemonia estadounidense permitía imaginar un nuevo orden mundial. América latina integraba un vigoroso tercer mundo, la revolución cubana conmovía la izquierda latinoamericana en sociedades donde la expansión hacía más visible la exclusión histórica de las clases populares”.

Gracias Quino por Mafalda, los niños que fuimos junto con ella crecimos, ya somos adultos y en muchos casos también somos padres y abuelos, gracias por dejarnos a Mafalda para que nuestros hijos y nietos tambien la conozcan y crezcan con ella. Aquí la cuidamos. 

@AprendizdeJedi