Opinion

Graduaciones no, cierres de campaña sí

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Héctor García Aguirre

martes, 06 julio 2021 | 05:00

"Amicus Plato sed magis amica veritas"  Aristóteles.

Las pasadas elecciones y la pandemia dejaron un amargo sabor de boca a miles de estudiantes, padres de familia, directivos y maestros en todo el país. Soñábamos con un evento de graduación a la altura del esfuerzo de nuestros hijos; sin embargo el Covid y la desigual política para enfrentar la pandemia por parte de los gobiernos federal, estatal y municipal dieron al traste con nuestra ilusión. 

Todos fuimos testigos del uso de un rasero especial para los políticos en campaña, que sin pudor alguno organizaban eventos masivos a cada paso que daban. Ese rasero, obviamente, fue el disimulo o ceguera perfectamente premeditados de los "celosos" integrantes de las "células Covid", pues temían quedarse sin sus puestos de trabajo en las siguientes administraciones trienales o sexenales.

Fue un verdadero ultraje para la salud pública y una ofensa para quienes esperábamos ver a nuestros hijos pasar al podio y recibir la constancia de muchos años de sacrificio, contra la facilidad con que a los candidatos se les permitían la organización de eventos a reventar por doquier para festejar sus inscripciones como candidatos y cierres de campaña.

Quienes estamos al margen de la actividad político-electorera pudimos apreciar, como corolario de la verborrea de quienes aspiran a servirnos, los cierres de campaña de los candidatos de TODOS los partidos. No hubo uno solo que se solidarizara con la salud de la ciudadanía y, paralelamente, con la ilusión de los estudiantes y sus familias para celebrar su graduación.

Las células Covid aparecían como enjambres sobre los eventos que cuidadamente celebraban algunos "atrevidos" para festejar el verdadero esfuerzo que es el estudio de muchos años. Pero a los políticos no se les tocó ni con el pétalo de una rosa.

En Ciudad Juárez y Chihuahua se les perdió la brújula a los de las células Covid. ¡Qué lástima! Si hubieran estado alerta como lo estuvieron con los estudiantes, se hubieran dado cuenta que en el área del Chamizal y el Palomar, respectivamente, se celebraban cierres de campaña con miles de personas que ni por asomo guardaban la "sana distancia" (pobre Susana, no fue invitada). 

La banda El Recodo y Julión Álvarez cumplieron sus contratos millonarios a costa de la salud de miles de chihuahuenses, con la complacencia, claro, de los integrantes de las células Covid que en esos eventos sirvieron para dos cosas (usted sabe que es eso); pero sobre todo con la venia descarada de quienes aspiraban a gobernar el estado de Chihuahua.

Pero no sólo fueron Juan Carlos Loera y Maru Campos quienes pusieron el mal ejemplo, también los cientos de candidatos a presidentes municipales, diputados y síndicos de todos los partidos políticos que hicieron sus festejos sin importar la pandemia. Aquí tampoco aparecieron las "células Covid". La suspicacia me hace suponer que también tuvieron miedo hacerse presentes para no "molestar" a los futuros presidentes municipales, diputados o síndicos, no fuera siendo que los ubicaran y los botaran (sí, con  b de botar, de echarlos fuera, pues) de sus puestos de trabajo.

Entonces, para quienes aspirábamos a ver a nuestros hijos pasar al frente a recibir sus constancias que justificaban un esfuerzo conjunto y festejarles con una merecida recepción,  no hubo nada; pero para quienes sin ningún esfuerzo, hubo miles de simpatizantes que los vitorearon a rabiar, como si se tratara de grandes personajes. Es decir, hubo un rasero para los estudiantes y sus familias, y para los políticos en campaña simplemente no hubo tal rasero, porque no hubo medida, control ni autoridad que pusiera orden al tumulto.

Por eso el pueblo hace lo que quiere. Simplemente sigue el mal ejemplo de los políticos, porque ellos, que debieran ser arquetipo de obediencia, disciplina y prudencia hacen con la ley lo que les viene en gana.

Luego, no se extrañe la autoridad si manejamos en estado de ebriedad o hablando por celular mientras conducimos; si tiramos basura en las carreteras (que son un asco a la vera); si nos robamos un cacho de banqueta para ampliar las cocheras; si soltamos los perros para que hagan sus necesidades en la calle; si tiramos balazos en Año Nuevo; si nos pasamos el semáforo en amarillo; si lanzamos desde el vehículo la basura a la calle; si ponemos música a todo volumen hasta altas horas de la madrugada; si nos lanzamos por las clandestinas cuando los expendios han cerrado; si damos a los agentes de vialidad una "mordidita" para evitar la infracción…y párele de contar. 

El ejemplo ya está puesto, ya los candidatos y candidatas ganadores y perdedores "legitimaron" el importamadrismo, al pasarse por el arco del triunfo las disposiciones sanitarias… ¿y las células Covid apá?...anda vete.

Los estudiantes, padres de familia, directivos y maestros fueron un cero a la izquierda frente a la actitud abusiva, tanto de los políticos encampañados como de las "témidas" células Covid.

¡Viva México ca...maradas!