Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Inauguración del monumento a la imponente División del Norte

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/ En construcción la estatua del Centauro del Norte en 1956 (Foto: APCUCh).
/ Dr. Jesús Lozoya Solís, gobernador del estado de Chihuahua 1955-1956 (Foto: APCUCh).
/ Ignacio Asúnsolo, quien moldeó con sus benditas manos la estatua del Centauro del Norte (Fototeca INAH).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 30 agosto 2020 | 05:00

En todas las ciudades del mundo la presencia en avenidas y calles importantes de monumentos que representan personajes importantes para la sociedad civil, la cultura, la política o bien, para una institución en particular, forman un vínculo muy relevante entre los individuos y su historia. Fue así que en el Chihuahua bronco, donde se han presentado a lo largo del tiempo una serie de acontecimientos como la desgastante y terrible Revolución Mexicana que dejó según algunos historiadores, más de un millón de muertes y una estela de miseria y de resentimientos que se extendieron por todos los puntos cardinales de nuestro país. 

En estos sucesos, muchos personajes fueron protagonistas y también anónimos de eventos de una guerra que dejó devastado a nuestro país. En este sentido, uno de los más famosos personajes fue el general Francisco Villa, líder guerrillero que comandó a uno de los ejércitos más poderosos de aquellos tiempos como fue la temida División del Norte, que contaba con más de 13,000 elementos muy bien uniformados y armados, los que representaron toda una leyenda y una realidad, ya que lograron trascender gracias a las grandes batallas a las que se enfrentó con el ejército federal. Batallas como la de Torreón y Zacatecas, que le dieron a este ejército un reconocimiento en la historia y por supuesto de quien la comandaba. Bajo estas circunstancias, la imagen de este enorme grupo y su comandante, el general Villa, los que fueron ubicados dentro de un lugar muy importante dentro de la historiografía nacional.

Ante este antecedente, la mayoría de los chihuahuenses se unieron para impulsar la creación y construcción de un lugar que fuera dedicado a los revolucionarios y especialmente a la imponente fuerza de la División del Norte en la figura de su general en jefe, el legendario Francisco Villa. Para esto se presentó el proyecto y el tiempo le dio la razón a quienes buscaron por todas partes que se llegara a concretar esta propuesta. Fue así que el tiempo hizo realidad la tan esperada idea, por lo que le propusieron al escultor duranguense e hijo de Chihuahua don Ignacio Asúnsolo que desarrollara el tan soñado monumento. Pasaron los meses y el esperando día llegaría aun y cuando existía una oposición de algunos grupos poderosos para que no se desarrollara esta idea, pues era un sector que en su tiempo fue afectado en sus intereses por el guerrillero Villa.

Fue así que entre las salvas y fusilería, disparadas por rurales y ante una enorme multitud integrada por gentes de todos los sectores sociales, ya estaba listo para que el monumento a la División del Norte fuera inaugurado en el año de 1956 en medio del cruce de la avenida Venustiano Carranza y por supuesto la que cruzaría se llamaría División del Norte. A la vista del enorme jinete vaciado en bronce, montado en un caballo que caracoleaba desafiante, explotó el júbilo de los veteranos de la Revolución Mexicana, refiriéndose a esta obra maestra del insigne escultor chihuahuense don Ignacio Asúnsolo, el también chihuahuense connotado escritor y periodista don Rafael F. Muñoz, el cual hablaba sobre el maravilloso trabajo que pudo contemplar cuando en el camino hacia el aeropuerto, fijó su vista en el monumento, manifestando lo siguiente: “Esplendida impresión me ha causado la monumental escultura de Ignacio Asúnsolo”.  

Siendo el día el domingo 23 de septiembre de 1956 a las 20:30 horas, se presentó el entonces  gobernador interino del estado, el doctor Jesús Lozoya Solís, acompañado por el escritor don Rafael F. Muñoz; el comandante de la Quinta Zona Militar, el general Antonio Romero Romero; el secretario general de gobierno, Luis Enrique González Flores; el presidente municipal, el señor Carlos Stegue;  el señor Ramón Portillo, hermano del mártir revolucionario que fue uno de los que cayeron con las armas en la mano; el doctor Miguel Aranda; el coronel Felipe Nevada Rosario, diplomado del estado mayor; Ricardo Aburto Valencia; general Agustín de la Vega, profesores José E. Medrano, Cosme Rico,  Natividad Ramos Estrada, presidente de los comités de barrio; el profesor Manuel Chávez M.; general José Ruiz Núñez que también fuera de las huestes del general Villa; el ingeniero Manuel M. Cortés; ingeniero Luciano Rojas; ingeniero Vicente Moyano y las señoras Susana T. de Lozoya, Magdalena T. de Moyano, Elena V. de Gonzáles Flores y Esther S. Terrazas.

También como una muestra de entrega y solidaridad al proyecto, los veteranos de la revolución también se dirigirían a la opinión pública para expresarle ante el hermoso monumento levantado a la memoria de “la gloriosa” División del Norte, sus corazones llenos de júbilo y gratitud, porque se iría ensalzado al movimiento armado en cantos marciales y épicos poemas en grandes obras de beneficio social: “Pero faltaba un himno de bronce en el cual, sería levantado gracias al apoyo incondicional (refiriéndose al doctor y general Jesús Lozoya Solís) en nuestra ciudad de Chihuahua en memoria de los que dieron su sangre y su vida en los campos de batalla; a la memoria de los que dieron todo, sin esperar nada. Ahí queda para gloria de los muertos y para ejemplo de los vivos, figura plasmada en bronce recio, varonil guerrillero norteño, el Centauro del Norte, heroico que con su valor inmenso, hiciera triunfar a la revolución en los épicos combates de San Andrés, Ciudad Juárez, Tierra Blanca, Paredón, Torreón y Zacatecas. Gracias le damos señor gobernador por el acto de justicia que entraña la erección de este grandioso monumento levantado en la memoria de la gloriosa División del Norte. Recíbalas usted desde el fondo de nuestros corazones, de estos viejos soldados de la patria”, firmando los generales: José Ruíz. Hipólito Villa A., José María Jurado, Ángel Ocón Rubio; coronel, Antonio Fabián Pérez; los tenientes coroneles Francisco Rivera Trejo, J. Cruz Villalba, Reynaldo Mata Mendoza y Guadalupe Gardea Montes de Oca; los mayores: Constantino Calderón, Francisco Macías Medina y Gertrudis Martínez; los capitanes primeros: Alberto Castañeda, Braulio Villagrán, Alejandro Durán Fernández y los capitanes segundos, José María Obeso Castro y Ramón Murga Terán.

Del poblado de Lázaro Cárdenas, asistieron al evento y manifestaron su beneplácito los señores: Benito Hernández B., Ascensión Salcido S., Eduardo Mariñelarena C., Gabino Valles F., Desiderio Márquez M., José Contreras S., Fernando Ontiveros G., Ramón M. Loya, Pablo Ochoa y Amador Soto. De la región de Camargo, asistieron: Salvador O., Isaac Ordoñez B., Evaristo Vázquez V., Emilio Navarro M., Santiago Ochoa Domínguez, Juan Castro M., Cástulo Pérez, Silverio Tabares S. Abelardo Amaya, José Montes J., Saturnino Gutiérrez, Francisco Reyes D., Pascual Rodríguez, Melchor Chavarría, Roque Gloria O., Antonio Anchondo, Magdalena Valdez, Jesús Rey L. y Victoriano Cerros. 

Posteriormente después de estos discursos, el doctor Jesús Lozoya Solís llegaba a la parte más sobresaliente cuando se acercaba a descubrir la placa. El gobernador expondría su pensamiento sobre el monumento: “El Gobierno del estado de Chihuahua, al inaugurar esta obra en el nombre del Presidente de la republica don Adolfo Ruiz Cortines, el cual, ha querido simbolizar la lucha del pueblo de México por la libertad y la justicia. Ese jinete bien puede ser cualquiera de los hombres en las etapas del 20 de noviembre de 1910 al 11 de marzo de 1911 con la caída del presidente Porfirio días en 1913 y el derrumbe de Victoriano Huerta, donde fueron factores para el triunfo definitivo de la División del Norte al caer la plaza de Zacatecas y también Tierra Blanca, Paredón, Torreón y Zacatecas ¡Loor eterno a los hombres que nos legaron el México de nuestros días!”

“Aquí el problema fue determinar por qué el antiguo individuo arisco de los montes, resultó tan grande conductor y organizador de hombres y tan habilísimo general, sin duda, porque traía esas facultades desde su nacimiento, puesto que las demostró sobradamente y fue en los momentos culminantes de la revolución, el flagelo del enemigo en la defensa de los pobres y un genuino representante de los anhelos populares, en donde sus abnegados y valientes soldados de ayer, han sido reconocidos como veteranos de la revolución y se les han repartido tierras, gozan de las prerrogativas  que marca la Ley sobre el tema y forman parte de la Legión de Honor, para que siquiera al morir, se cubran con el  manto de la patria”. De esta manera terminaba su discurso el doctor Lozoya Solís, gobernador interino de Chihuahua en 1956. 

Inauguración del monumento a la imponente División del Norte, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si usted desea adquirir los libros sobre Crónicas Urbanas de Chihuahua: tomos I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII y IX, pueden llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se los llevamos a domicilio o bien, adquiéralo en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros.

Fuentes de Investigación:

Archivo Histórico de la Ciudad de Chihuahua.

Hemeroteca del CIDECH.

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh