Incongruentes complicaciones para personas con discapacidad

Benito Abraham Orozco Andrade
Sábado, 12 Enero 2019 | 01:06

Tanto a nivel internacional, nacional y estatal, incluso municipal, podemos ufanarnos de contar con una amplia y reivindicatoria normativa acorde con las necesidades de las personas con discapacidad, cuya exigencia de observancia por nuestras autoridades lo es en muchas ocasiones hacia la sociedad en general, pero no para ellas.
Hace unos días, al tener que trasladarme una distancia de aproximadamente 10 o 15 manzanas, aproveche la oportunidad para pasear a mi nieta en su carriola. La trayectoria se realizó entre otras vías de esta ciudad de Chihuahua, por las avenidas Río de Janeiro, Cantera y Washington.
Lo más razonable para la ocasión era desplazarse por la banqueta -algo que indudablemente pretendía llevar cabo-, pero casi desde principio a fin del recorrido esto no resultó fácil: un vehículo estacionado sobre la banqueta; un árbol y su poza; un poste para el servicio de alumbrado público, telefónico o de señalización, etc., todo ello estorbando el andén.
Lamentablemente los obstáculos anteriores se han venido tolerando por quienes en general no tenemos necesidad de utilizar las banquetas, pero las personas que a diario lo hacen teniendo una discapacidad -o no-, deben alternar peligrosamente su camino con la calle por donde transitan los vehículos.  
Lo más absurdo de la travesía fue cuando en la avenida Cantera, en donde quienes construyeron las banquetas atinadamente sí consideraron las respectivas rampas para las sillas de ruedas, en múltiples ocasiones me encontré con los mencionados postes ya sea a la mitad de la manzana o al inicio de esta, lo que me obligó a bajar algunas veces la carriola a la calle o a tener que levantarla para esquivar los estorbos.
Si quienes tenemos que enfrentar esporádicamente ese tipo de peripecias para poder trasladarnos unas cuantas manzanas, nos mortificamos, ahora imagínense a quienes habitualmente tienen que hacerlo en sillas de ruedas, andador, bastón, etc.
No bastan los discursos o las legislaciones inaplicables para atender las necesidades de las personas con discapacidad, ni adornarse cuando se construye una obra que no viene a ser sino un mero paliativo. Habrá que ponerse en el lugar de esas personas que día a día indefectiblemente se auxilian de algún instrumento para poder desplazarse de un punto a otra de la ciudad, para de esa manera sensibilizarse realmente de su desafortunada situación ante tanta desconsideración.
Señoras y señores gobernantes de los tres niveles de gobierno, si la normatividad sobre el particular ya se encuentra muy avanzada, pues que esperan para cumplir con su obligación de aplicarla cabalmente para que verdaderamente rinda frutos, y no exponerse al incongruente ridículo de construir banquetas con rampas cuyos obstáculos son, en la mayoría de los casos, los mismos elementos urbanos colocados estorbosamente por las propias autoridades.