Opinion

Independencia de Latinoamérica y del Caribe

(Segunda parte)

Isaías Orozco Gómez

jueves, 22 septiembre 2022 | 05:00

A más de 220 años de que la mayoría de  los pueblos de Latinoamérica y del Caribe lograran  derrotar a las metrópolis europeas que durante más de quinientos años impusieran por la fuerza un régimen, un sistema   monárquico-feudal-esclavista, constructor del imperio capitalista moderno; y aun cuando a partir  de los años veinte del siglo diecinueve, formalmente se les ha reconocido como Estado-Nación constituidos casi todos en República federal, independiente, soberana, democrática, representativa; la voracidad geopolítica desmedida del actual imperialismo capitalista neoliberal y globalizador, sobre las riquezas naturales y la fuerza de trabajo humana, insiste y persiste en seguir explotando y saqueando  directa e indirectamente nuestro continente y del resto del mundo.

De ahí que en Latinoamérica y el Caribe, por su heterogenia composición demográfica, su desarrollo histórico haya transcurrido de manera distinta. Si la mayoría de los países se liberó del dominio español en el primer cuarto del siglo XIX, Cuba lo hizo sólo a principios del siglo XX, mientras que Puerto Rico hasta estos momentos sigue ocupado por los USA. Panamá fue proclamada república en 1903.

México, después de conquistar su independencia, tuvo que seguir defendiéndose en los hechos y por la vía diplomática de los intentos de intervención directa de España, de Francia –que fugazmente  implantó su imperio– y de los Estados Unidos, que tras quedarse con más de la mitad del territorio nacional y lo invadió varias veces con sus tropas, en pleno siglo XXI continúa firme y neciamente en su deseo de seguir considerando a la Patria mexicana como una de sus tantas colonias o eufemísticamente protectorados, vaya: “como su patio trasero”.

Brasil, el más extenso territorio de Sudamérica, soportó el imperio durante casi todo el siglo XIX. Guayana y Belice, así como los dominios ingleses en el mar Caribe, obtuvieron su libertad durante el siglo XX.

Aunque la esclavitud fue abolida como consecuencia de las guerras de independencia y liberación nacional, en la realidad siguió practicándose en la mayoría de las repúblicas hasta pasada la mitad del siglo XIX, no así en Cuba, Puerto Rico y Brasil, que la sufrieron hasta final de ese siglo.

Renglón especial ocupa la esclavitud en los USA, ya que la república anglosajona estaba en vísperas de su guerra intestina más sangrienta, porque los esclavistas del sur que en los esclavos apoyan su economía, que con negros han fundado sus haciendas y con negros recogen las cosechas; chocan contra los liberales y humanitarios burgueses del norte, que no tiene un negro en sus campos ni en sus fábricas, y que pueden, sin perjuicio para sus intereses, divulgar y vivir la libertad.

En Nueva Orleans el joven e impetuoso periodista William Walker, cree que la esclavitud es el destino natural del negro, y el legítimo negocio del blanco. Teniendo además, como firme creencia que el Destino Manifiesto de los Estados Unidos es tragarse las tierras del Caribe. Sumado a lo anterior, Walker se incorpora en dos expediciones para invadir las tierras mexicanas de Sonora y Baja California, y pedir su incorporación a los USA, aplicando el mismo sistema con que se redujo Texas a estado de la Unión.  

Entonces, sobrada razón le asiste al investigador e historiador colombiano Germán Arciniegas, al afirmar en su obra “Biografía del Caribe”, que en el Siglo de Oro, la Europa de entonces salió del mar grecolatino (Mediterráneo) para navegar en las Antillas, en el mar Caribe. “De Europa llegaron los que venían a hacer su historia, a soltar al viento una poesía nueva. El Caribe empezó a ensancharse y fue el Mar del Nuevo mundo. Fue esta la última gran aventura de los marinos del Mediterráneo”.  

En la entrada de la presente colaboración sostenemos que a más de 220 años de que la mayoría de los pueblos de Latinoamérica y del Caribe lograran derrotar a las metrópolis europeas… Se insiste y persiste en seguir explotando y saqueando directa e indirectamente a nuestro continente y el resto del mundo.  

Ejemplos que evidencian lo afirmado sobran. Pues a estas alturas del siglo XXI, se tienen los casos de  la indómita y heroica Cuba, Bolivia, Nicaragua, Venezuela, por lo que se ve, pronto Colombia; ¿y si gana Lula, también Brasil? 

Por lo que toca a nuestra Patria y Matria, a los EUM, se ha aminorado visiblemente la añeja política del “big stick” o “gran garrote” de los USA hacia nosotros. Sin embargo, ante la propuesta que acaba de hacer  AMLO  relativa a la PAZ mundial, derivada de la injustificada guerra entre Rusia y Ucrania; voceros del imperio capitalista neoliberal, del Pentágono “gringo”, afirman que esa iniciativa se la dictó Rusia (Putin) al Presidente de México.

Salvados los tiempos, espacios, distancias y circunstancias. Ni más ni menos el Presidente Plutarco Elías Calles, durante su mandato que no estuvo exento de graves problemas con los vecinos del norte, fue acusado  de estar al servicio del VOLCHEVISMO, del comunismo ruso,  debido al anuncio que hizo de que pondría en pleno vigor el Artículo 27 de la CPEUM aprobada  en Querétaro en 1917, que disponía como forma para su definitiva legalización, la reinscripción de los títulos de posesión de tierras y del subsuelo por parte de los ciudadanos o empresas extranjeras.  

Por supuesto que el fondo de la disputa se fincaba en que gran parte de los títulos en poder de las compañías petroleras (gringas, alemanas, holandesas, británicas), tenían un carácter dudoso, quizá discutible y sujeto a investigación o  en muchos casos eran espurios. 

Como Venustiano Carranza y Álvaro Obregón que precedieron a Calles, tardaron en reglamentar ese artículo 27 y en girar instrucciones para su aplicación, en contra del presidente Calles que sí declaró hacerlo, se reiniciaron las antiguas rencillas y el amenazante tono de la Casa Blanca, del Departamento de Estado y de la prensa conservadora (¿vendida y chayotera?) estadounidense.

Pero además, los diarios de derecha, conservadores de los USA, insistían en la presencia de mexicanos en las fuerzas guerrilleras revolucionarias de Nicaragua que luchaban contra la dictadura; asimismo, en el peligro que el BOLCHEVIQUISMO  de Plutarco Elías Calles representaba para la seguridad del Canal de Panamá, bajo el dominio del ejército norteamericano.

Hasta aquí cerramos la segunda y última parte del tema tratado. Deseando y esperando que con lo expuesto reafirmemos nuestra CONCIENCIA de mexicanos PATRIOTAS, hermanados en la LIBERTAD y por la LIBERTAD,  en la DEMOCRACIA y por la DEMOCRACIA, para consolidar la VERDADERA INDEPENDENCIA y SOBERANÍA de todos los pueblos de Latinoamérica y del Caribe.

(Bibliografía: Germán Arciniegas, “Biografía del caribe”, Editorial Porrúa; Iósif Grigulévich, “Luchadores por la libertad de América Latina”, Siglos y Hombres, Editorial Progreso; Gregorio Selser, “Cinco años de agresiones estadounidenses a Centroamérica y el Caribe”, EDUC/Universidad de Guadalajara).