Opinion

Inflación y tasas de interés contraen la economía

.

Serafín Peralta

domingo, 12 junio 2022 | 05:00

El fenómeno inflacionario debido a la permanente alza de bienes, principalmente en productos alimenticios, y algunos bienes como los combustibles y el gas, no ceden en el aumento de sus precios.

El precio internacional de petróleo, impacta el aumento en los precios de los combustibles como las gasolinas y el diesel. Lo mismo pasa con el precio del gas que no deja de mantener un precio al alza.

Estos dos productos, el petróleo y el gas, se convierten en el principal detonador de una carestía que se traduce en falta de suministros y de alzas en todos los países en el mundo.

La inflación es un fenómeno mundial, algunos países golpea más, a otros menos, pero lo cierto es que la inflación llegó para quedarse, al menos en México en este 2022, no hay visos de que se controle y ni el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) que se dio a conocer el 4 de mayo pasado, han podido frenar la especulación o el alza de precios. En este programa, el gobierno federal busca establecer precios topes, que no pasen de ahí o de un determinado precio que se establece a los combustibles, para lo cual emplea una gran cantidad de recursos presupuestarios por la vía del subsidio y del sacrificio al Impuesto Especial a la Producción y los Servicios (IEPS).

El precio subsidiado a los combustibles, no es más que esconder su verdadero valor, porque si el gobierno federal no lo subsidia, el precio de un litro de gasolina costaría por arriba de los 35 pesos por litro en México. Hay países como en España que el precio equivalente a un litro de gasolina, se paga en 45 pesos; mientras que en Estados Unidos un consumidor paga a 33 pesos el litro de gasolina.

El ritmo que mantiene la especulación o carestía en algunos alimentos alertan a la autoridad federal de que no controlarse, se prolongará incluso con más fuerza para 2023: la inflación no cede por más esfuerzos que hagan las autoridades.

El mercado no se estabilizará con medidas bien intencionadas del gobierno, el mercado funciona a través de la oferta y la demanda, y si en este caso no hay oferta de productos o de bienes alimenticios y de otros productos que también encarecen todo el entorno de los consumidores, la especulación o el alza de precios continuará imparable. La respuesta la tienen los productores y el gobierno de crear los incentivos a la producción, que de eso no se tiene programa alguno.

De acuerdo con información del Banco de México y el INEGI, La inflación está imparable, en mayo llegó a 7.65% a tasa anual y los alimentos tuvieron un alza del 10%. Es decir, a tasa de referencia anualizada, ya se supero la de 2021, cuando la tasa de inflación fue del 7.36%, y al ritmo que lleva esta tendencia, en 2022 se cerraría con una tasa de inflación por arriba del 8%.

Precisamente esta tendencia alcista, es lo que preocupa a las autoridades del Banco de México, que al igual que otros Bancos Centrales como la Reserva Federal de los Estados Unidos, prevén aumentos importantes en sus tasas de interés.

El Banco de México, ya ha previsto llevar las tasas de referencia a un incremento de hasta 75 puntos, es decir, tres cuartos de punto, con lo que las tasas de interés aumentarían de 7% a 7.75% para la próxima semana (el 23 de junio).

Al no contenerse la inflación el Banco de México mantendrá al alza sus tasas de interés, con ello se abre el camino para mantener alto el costo del dinero y difícil el acceso a los créditos.

La política monetaria del Banco de México, no le ayuda a voltear ver a otro lado, más que a garantizar que las tasas no se coloquen por debajo de la inflación, y lo que pareciera una política monetaria acertada, lo es, pero para crear los incentivos a los rendimientos en la inversión, principalmente especulativa como en la emisión de bonos gubernamentales que el atractivos son sus altos rendimientos y voraces sus compradores.

Entonces, altas tasas de inflación y altas tasas de interés, llevarán a contraer cada vez más a la economía mexicana, por lo que, para 2022, ya se hacen ajustes al crecimiento del PIB y, el propio Banco de México ha previsto una baja en el crecimiento del PIB a tan solo 1.9%, mucho muy por debajo a la tasa de crecimiento del 5% con que cerró la economía en 2021.

Pero, una contracción de la economía genera diversas distorsiones, por ejemplo, un menor dinamismo económico se traduciría en una baja recaudación de impuestos federales como el IVA y el ISR, o incluso, una baja recaudatoria en los ingresos por impuestos al comercio exterior.

Esta baja recaudatoria impactará las finanzas de los gobiernos locales porque la Secretaría de Hacienda y Crédito Público vería disminuidos sus flujos de impuestos, con lo que se podría presentar recortes en las transferencias federales, afectando con ello, las finanzas de las haciendas locales.

TIPS para el Consejo Hacendario.

El manejo de las finanzas públicas requiere el conocimiento del entorno económico nacional e internacional y del estudio del comportamiento de sus variables macroeconómicas. Las tasas de interés han venido creciendo de un 5% en diciembre de 2021 a un 7% en mayo de 2022, y hasta un 8% al cierre de 2022, con posibilidades de que aumenten más.