Opinion

Injusto cierre de fronteras

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Javier Cuéllar
martes, 02 abril 2019 | 18:46

Ciudad Juárez.- La decisión tomada por el gobierno de Donald Trump de reasignar a tareas burocráticas a 750 efectivos de las garitas de revisión migratoria del área de Juárez y El Paso, ha provocado un caos en los puentes internacionales al grado que los tiempos de espera en las líneas se han incrementado hasta en cinco horas en muchos de los casos, causando graves daños a las relaciones comerciales y familiares de ambos países.

Aún más, el mandatario estadounidense ha amenazado con cerrar la frontera entre ambos países lo cual causará graves daños a la actividad económica de México y Estados Unidos. De alguna manera se ha corrido el rumor de que este cierre de fronteras se ejecutará hoy miércoles 3 de los corrientes.

No sabemos si el presidente norteamericano tiene el poder de decretar unilateralmente el cierre de la frontera tomando en cuenta que el vecino país no se encuentra en un estado de guerra que haya sido declarado por el Congreso. Queremos suponer que no, pero la simple declaración a desorbitado el caos y el temor entre toda la población.

Entendemos que el pueblo mexicano se ha beneficiado enormemente con el movimiento maquilador, pero lo cierto es que, al final de cuentas, son las mismas empresas norteamericanas las que han capitalizado en su provecho el establecimiento y la operación de sus fábricas en el territorio nacional beneficiándose de la buena y barata mano de obra de los mexicanos, lo cual les permite competir con muchas ventajas en el campo del comercio internacional. Para ambas naciones ha sido un ganar-ganar aunque son siempre los grandes capitales los que se llevan la mayor parte y sin llorar.

Un desmantelamiento de las maquilas sacaría a las empresas estadounidenses de la competencia internacional provocando su quiebra y en el mejor de los casos, causándoles grandes pérdidas. Porque hay que recalcar que ellas no compiten contra las empresas mexicanas, sino contra las europeas, asiáticas y de todo el mundo. Quitarles la mano de obra mexicana les incrementaría sus costos de producción con el consiguiente retroceso en los mercados internacionales. De entrada, nada más el costo del transporte de los insumos se les dispararía y eso afecta a los precios finales de los productos lo cual es perjudicial para esas empresas norteamericanas.

No comprendemos la razón de ese odio manifiesto del presidente Trump a todo lo que signifique México, pero en todo caso no se puede gobernar a ningún país con el hígado. El Congreso norteamericano debe intervenir en protección de los intereses de las empresas norteamericanas que están siendo gravemente afectadas por el semicierre de las fronteras.

Y digo que la frontera esta semicerrada porque a los juarenses y paseños les está resultando sumamente difícil cruzar la frontera divisoria ya que las líneas de espera se han alargado como nunca en la historia de nuestras ciudades. Como pudo verse la fila para cruzar por el puente Santa Fe llega hasta la calle 5 de mayo por toda la 16 de Septiembre; por el Puente Libre las filas llegan hasta la calle Hermanos Escobar por la avenida de Las Américas y hasta la X por el Malecón. En general todas las filas están kilométricas como nunca y esto es una dificultad que casi impide el libre tránsito de los ciudadanos por las fronteras. De hecho, como el tráfico intrafronterizo es de ida y vuelta pues muchos ciudadanos mexicanos y norteamericanos se han abstenido de visitar a las fronteras en espera de que estos problemas se resuelvan.

El pueblo norteamericano tiene profundas ligas comerciales, industriales, escolares y familiares con el pueblo de México, especialmente en la franja fronteriza y no creo que se deje sumir en el aislacionismo que implica el cerrar las fronteras. Las fuerzas vivas de los Estados Unidos tienen que reaccionar y eso es lo que estamos esperando. No sería la primera vez que los ciudadanos le bloquean a su presidente sus famosas órdenes ejecutivas.