Opinion

Instituto Chihuahuense de los Hombres

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Benito Abraham Orozco Andrade

martes, 20 julio 2021 | 05:00

“Mi felicitación para el apreciado aldamense Francisco Javier Villegas Villa, por la reciente presentación de su segundo libro ´La Maldición´. Un ejemplo de perseverancia y talento”

Al estar escogiendo el tema de mi colaboración para la presente semana, tenía el propósito de opinar sobre la lamentable situación que viven las mujeres en el espacio laboral, en donde día a día tienen que lidiar con la misoginia y la discriminación en general, desaprovechándose el gran potencial que ellas pueden ofrecer a cualquier empresa o institución pública. Pero ese será tema para otra ocasión.

Pretendí ir más allá, tocando lo relativo al origen de ese machismo ancestral, que es la parte más provocadora de la discriminación y de la violencia hacia las mujeres. El trastocar esa errónea y enquistada idea de que el varón debe prevalecer sobre la mujer es fundamental, pero principalmente debe trabajarse de manera directa con ellos, pues en lo que he podido conocer y reflexionar en estos años en que me he interesado e involucrado en cierta medida en el asunto que nos ocupa, he percibido que el valioso trabajo que llevan a cabo muchas mujeres por la vindicación de su dignidad, en su mayoría va dirigido hacia las mismas féminas, teniendo en consecuencia efectos positivos respecto de ellas, pero no en los varones.

He tenido la oportunidad de platicar y de proponer a algunas dirigentes de organizaciones feministas, incluso a algunas legisladoras, sobre la pertinencia de impulsar la creación del Instituto Chihuahuense para la Equidad de Género, a fin de que mujeres y hombres vayamos de la mano para conseguir esa tan necesaria igualdad, pero tal propuesta no ha tenido eco. Probablemente sentirán que aún no es el momento de un esfuerzo conjunto. No lo sé.

Resulta imperativo que, como varones, hagamos conciencia de que en los círculos más cercanos y afectivos nos relacionamos con un sinnúmero de mujeres. En lo personal, en diferentes ámbitos he podido convivir con mujeres muy valiosas, empezando en mi familia con mi esposa, madre, abuelas, hijas, nieta, suegra, tías, cuñadas y concuñas, sobrinas, etc., y además he tenido la oportunidad de interactuar con compañeras de escuela y de trabajo, esposas de mis amigos, vecinas, amigas de mi esposa e hijas, entre otras, lo que me ha permitido lograr una alta sensibilidad ante los problemas a los que se enfrentan como mujeres. Indudablemente la lista es muy larga, pero nos ilustra sobre el amplio contacto que en el día a día tenemos con las mujeres, y evidencia que es menester el educarnos en ese respeto, consideración e igualdad sustantiva que debe haber entre ambos géneros.

Pero la disposición para trabajar en ese aspecto tan importante no es sólo de unos cuantos, sino de un cúmulo muy grande de varones a nivel local, nacional e internacional. Existen ONG que entre otras cuestiones se han dedicado a promover las llamadas “nuevas masculinidades”, con verdaderos expertos en la materia, y que tal parece han rendido buenos frutos en la educación y formación de los hombres.

Hasta donde he tenido conocimiento, en el ámbito gubernamental no ha habido en nuestro país una institución que precisamente tenga como objetivo el abatir esa cultura machista trabajando eminentemente con los propios hombres, y estoy cierto que sería una inversión de una alta valía, pues el restituir plenamente —es el ideal— a la mujer en su dignidad, por supuesto que no tiene precio. Nuestra entidad pudiera ser punta de lanza en ese aspecto, por lo que sería muy conveniente explorar la posibilidad de crear el “Instituto Chihuahuense de los Hombres”, que de ninguna manera vendría a ser un “club de Tobi” o un antagonismo con el Instituto Chihuahuense de las Mujeres, sino por el contrario, un aliado.

Para eliminar la violencia contra las mujeres no basta con la concientización de ellas; también los hombres deben detectar y prevenir la violencia de género y otros síntomas propios del patriarcado. “Solamente con la alianza de los hombres podremos erradicar la violencia contra la mujer”, manifestó Sandra Samaniego, quien fuera Directora de Desarrollo de Proyectos Estratégicos del otrora Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), al poner en marcha el conversatorio “Nuevas masculinidades” en el mes de noviembre de 2014.       

Bien pudiera investigarse el funcionamiento de organizaciones civiles como lo es, por ejemplo, el Instituto Costarricense de Masculinidad, Pareja y Sexualidad (Instituto WEM), que a lo largo de los años se ha ido consolidando como una organización que trabaja la temática de género, principalmente con población masculina, en temas como violencia, equidad de género, juventudes, promoción de nuevas masculinidades, paternidades y sexualidades. 

Dicha institución tiene como propósito contribuir al estudio, investigación, reflexión, capacitación e intervención en temáticas relativas a las masculinidades y sexualidades, además de organizar y conducir grupos terapéuticos, de crecimiento personal y reflexión para hombres adultos y adolescentes, con el propósito de contribuir a la construcción de masculinidades positivas (Nosotros - Instituto Wem (Masculinidad, sexualidad y pareja), Costa Rica (institutowemcr.org). 

Seguramente el investigar el funcionamiento de organizaciones como la antes mencionada, o alguna otra existente en algún otro lugar —incluso en nuestro país, de haberla—, bien pudieran proporcionar las bases para incentivar la creación de una institución pública dedicada al mismo propósito.

También en esto, Chihuahua pudiera hacer la diferencia.