Opinion

Javier Corral: lo suyo, lo suyo, es moverse en la sombras

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 17 julio 2022 | 05:00

La aparición del exgobernador Javier Corral en una entrevista entre las sombras, al amparo de la obscuridad, refleja lo que ha sido su andar en los últimos meses, moverse en la penumbra y mentir sin remordimientos… o al menos es lo que ha dejado  muy claro en las diferentes conversaciones que ha tenido en este mismo programa.

Sin ser expertos en el manejo del lenguaje verbal y no verbal, las apariciones de Javier Corral frente a Fernando del Collado dejan muy en claro que la mentira es la estrategia, tratar de engañar sin remordimientos, y como si no existiera la memoria.

Ahí, con un semblante demacrado y sombrío Javier Corral de nuevo acusa a la actual mandataria, Maru Campos, de ser cómplice de corrupción y estar a las órdenes del también exgobernador priista César Duarte, ahora preso… y omitió decir que tuvo cinco largos años para llevarla ante la ley, a pesar de manipular a su antojo los poderes Legislativo, Judicial y desde luego el Ejecutivo.

Que fácil es para el exgobernador mentir y ampararse en las sombras, no reconocer a la luz de la verdad que fueron cinco años de una justicia fallida en la entidad, donde lo único que imperó fue su obsesión en contra de César Duarte, mientras el crimen se apoderó de todo el estado.

Hoy Javier Corral asegura, al menos en esa entrevista que se encuentra en “la resistencia” y hasta denuncia que es perseguido, que su vida corre peligro, ah claro y también oculta que durante su gobierno hubieron episodios que comprometieron su seguridad, de los que nunca habló ni cómo lo arregló para hoy andar en esa clandestinidad que le ofrece la obscuridad.

En las leyendas urbanas aún están grabando algunos episodios que del mismo gobierno corralista movieron y luego trataron de acallar, como el supuesto atentado en la casa del exgobernador en El Campanario, o cuando Corral fue desalojado del campo de golf ante los disparos que le hicieron a sus patrullas en el exterior del exclusivo club deportivo, o el más evidente en el templo de Namiquipa.

El periodista Fernando del Collado fue directo: “¿la vida en Chihuahua es eso que pasa mientras sus ex gobernadores se desgastan en odios y venganzas?”… y claro que su respuesta fue muy distinta como cuando tenía el poder, y en ese mismo espacio.

Al ver esta entrevista, con un Javier Corral acorralado, nervioso, y claramente inseguro en sus respuestas vale la pena contrastarla con el mismo ejercicio realizado pero en el 2020, cuando gozaba del poder, y ese poder le hacía contestar muy diferente.

En su momento, el mismo aparato de comunicación social del Gobierno del Estado hasta se dieron el gusto de boletinar la entrevista de tragaluz, donde Javier Corral muy ufano señaló que era necesario “limitar” y “equilibrar” al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ahí con el pecho henchido de orgullo señaló el Presidente no está dispuesto “a aceptar la crítica, el escrutinio y siente eso como ofensa”, por lo que nunca pediría disculpas, y hoy se esfuerza por tratar de agradarlo y buscar su protección lejos de las manos de la ley de Chihuahua.

Desde que salió del Palacio de Gobierno, Javier Corral se ha dedicado a denostar a la actual administración, a moverse en la clandestinidad y hasta a presentar libros, sigue en ese mundo del que durante cinco años trató de salir, pero nunca lo hizo, ni tampoco gobernó.

Como se ha señalado en este espacio, durante casi cinco años la llegada al gobierno del estado de Javier Corral Jurado no era lo que muchos panistas esperaban; transitaron con lo más duro de la izquierda de Chihuahua, con actores como Lucha Castro y Víctor Quintana Silveyra que no comulgan con sus postulados y por lo tanto el ejercicio del poder nunca fue de la mano con los postulados albiazules.

Hoy Javier Corral sigue en la amargura del poder, es un claro ejemplo del uso desmedido del poder, y de la resaca, convertida en “malilla” cuando se pierde, y que sin duda aún nos queda mucho por ver y analizar.

Al exgobernador ya no le interesa convencer a la gente, eso quedó claro en esas entrevistas que ha dado en las últimas semanas, ya ni él mismo se acuerda de lo que no hizo en esos cinco años que desgobernó.

Una administración fallida; un gobierno “estéril”, sin frutos, sin un solo resultado palpable; es más sin un solo sello que la pueda caracterizar, desde luego en sentido positivo, lo cual quedó claro en el último evento que realizó al presentar un recuento de los 5 años de gobierno.

Dejando de lado cualquier sesgo de tipo político o sectario, ¿cuál fue la obra o política pública más importante de su administración que le haya permitido un avance a los chihuahuenses?

Pues al parecer sólo esas peroratas e intentos de convencer a través de entrevistas manipuladas.