Opinion

Jóvenes viejos

“Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te llevará donde quieres estar mañana”. Walt Disney

Carmen Urías

viernes, 13 noviembre 2020 | 05:00

Para la jornada electoral 2021 los jóvenes representamos el 29% del listado nominal del país. Si analizamos bien este dato, con una participación activa podemos definir cualquier elección. Desgraciadamente, nos hemos ganado el reconocimiento como el grupo que menos participación mantiene en la vida política nacional y, por ende, el que menos vota. 

Como una medida para romper ese desinterés, celebro la iniciativa de que se otorguen espacios en candidaturas a nosotros los jóvenes. En ese panorama, habrá a quiénes les interese participar de manera activa, como candidatas o candidatos. Otros, en cambio, prefieran formar parte de la estrategia, es decir, estar atrás. Dependerá de las circunstancias de cada quien. 

Ser joven y participar en política no solamente es una buena oportunidad; es una gran responsabilidad. Por ello, con motivo de lo que hemos podido advertir en los discursos emitidos con ese propósito en las últimas semanas, me veo obligada a hacer unas recomendaciones a todos aquellos jóvenes que pretenden incursionar en las candidaturas para pedirnos el voto en el 2021: 

1. Es necesario que los veamos como una opción viable y no como una cuota más del sistema electoral y de partidos. Comprómetanse con el discurso desde ya. No se trata únicamente de decir lo que está mal; propongan y señalen. Incluso, si lo malo sucede dentro de sus partidos. El que es buen juez, por su casa empieza. Si no señalan a sus partidos ni a su entorno cercano por miedo a “quemarse”, ¿qué nos garantiza que no harán lo mismo en el Congreso?, ¿qué harán en la Cámara? Necesitamos activismo real. Acompañado de posicionamientos claros y honestos.

2. Dejen de hablar en tercera persona: “para que los jóvenes tengan mejores oportunidades”. Al utilizar ese lenguaje son ajenos al grupo de “los jóvenes”; sin querer son incongruentes y lejanos. Hablar en tercera persona significa que el narrador, el que habla, no está involucrado en lo que describe. ¿Qué caso tiene que los jóvenes participen en política si se comunican igual que un político de 70 años? Esos viejos políticos sí pueden hablar de “los jóvenes” en tercera persona ¿Van a actuar igual que ese político? Siendo jóvenes hablen de “nosotros”, en lugar de hablar de “ellos”. ¿O no nos representan realmente? 

3. Hablen de su causa: deben tener un motivo claro, que les haga decirnos por qué van a trabajar. No pueden ser todólogos. ¿Cuál será su enfoque? ¿En qué van a cambiar nuestra vida si los apoyamos ahora y si en el 2021 votamos por ustedes? Es muy delicado que no tengan una causa definida, porque la cuota va a desanimarnos a los mismos jóvenes a votar por ustedes. En pocas palabras: a seguir siendo desinteresados en la política. En ese sentido, podríamos decir que: ¡más vale malo por conocido, que nuevo por conocer! Desde luego que no se trata de eso. 

No dudo que el empuje de este tipo de situaciones pueda tener un efecto positivo o “de suerte” en el 2021. Pero si no se alimenta y se fortalece, además, para el 2024, será una experiencia que valide que los “viejos” deben dominar la política y no los jóvenes. Eso sin duda no nos conviene. Lo peor que puede pasar es que veamos a esos jóvenes en una candidatura y que sepamos que son un títere “de los viejos políticos”.

Si no se comprometen en el discurso. Si no señalan. Si no proponen a largo plazo, entonces podrían estancar a la generación que viene detrás de nosotros. Insisto, la responsabilidad es grande.