Opinion

Juntos por la seguridad de todas

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Teporaca Romero del Hierro

domingo, 08 mayo 2022 | 05:00

“Cuando yo miraba a mi madre a los ojos, veía en ellos el principio del mundo y el fin de toda incertidumbre, encontraba el refugio del consuelo”. Ofelia Guilmáin 

México, misógino y sexista, a pesar de las recomendaciones de organismos oficiales internacionales, protocolos, ordenamientos legales, alertas de género, activismo incansable de organizaciones de la sociedad civil y capacitaciones permanentes en el servicio público en materia de género, las violencias siguen reproduciéndose en la mayoría de los hogares, resultado de la cultura machista, de hombres y mujeres que como padres de familia con sus acciones y/u omisiones diarias, siguen avivando la hoguera feminicida. Basta de arrastrar a las nuevas generaciones al mar del odio y la indiferencia social, evolucionemos, los tiempos actuales demandan urgentemente respeto e inclusión.

Una vertiente de las violencias, es la corrupción, estudios revelan que afecta de manera desigual a los sectores vulnerables, particularmente a las mujeres. La violencia de género, las violaciones a los derechos humanos y la discriminación para acceder a la justicia coloca a las mujeres, jóvenes y niñas en una posición de vulnerabilidad frente a la corrupción y actos de impunidad. Las mujeres enfrentan distintos tipos de corrupción, uno de ellos es la extorsión sexual o sextorsión, de acuerdo con el Barómetro Global de la Corrupción de Transparencia Mexicana 2019.

En México 10 mujeres son asesinadas en promedio al día, solo 1 de cada 5 muertes violentas de mujeres en México son consignados e investigados como feminicidio, en 2021, 20% de mujeres de 18 años o más se sintió insegura en su casa, cuatro puntos porcentuales arriba que los hombres (INEGI). En 2020, uno de cada 10 delitos cometidos contra mujeres fue de tipo sexual. En el caso de los hombres es menos de uno de cada 100 (INEGI).

Según el INEGI, la ausencia de solicitudes de apoyo, quejas o denuncias predomina en los diversos ámbitos donde las mujeres enfrentan violencia: 91.3% no denunciaron una agresión escolar; 91.2% no denunciaron violencia laboral; 93.4% no denunció violencia comunitaria; 90.6% no denunciaron de agresiones familiares, sin contar a la pareja o al esposo. La mayoría no denuncia por miedo o vergüenza, sin embargo, denunciar puede salvar vidas; actuemos escuchando y protegiendo a las víctimas, sancionando a sus agresor@s.

Ante el contexto de impunidad, la gobernadora Maru Campos, anunció el nuevo protocolo de actuación “Juntos por la Seguridad de Todas”, buscando erradicar de forma categórica las violencias de género, dijo: “No hay pretextos, no hay excusas, no hay tolerancia; las mujeres chihuahuenses merecen transitar por las calles en paz y nuestra labor es protegerlas”. 

Hasta ahora, ningún mandatario en la entidad había enfrentado a l@s agresor@s con acciones afirmativas en materia de género, sin miedo a la crítica, ya que por desgracia hay quienes siguen apostándole al pasado, promoviendo la desigualdad, discriminación y violencia. Impulsa acciones que deben realizarse ante una intervención sin riesgo conocido. 

Aplaudimos, hoy Chihuahua tiene una gobernadora con una profunda sororidad; que este protocolo sirva como advertencia, ningún área de del gobierno motivará y solapará la violencia laboral, hostigamiento y abuso sexual por parte de l@s funcionari@s públic@s, como dijo Angela Davis, activista política y destacada feminista: “No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar”. Sumemos Voces.