Opinion

Juntos por la Sierra Tarahumara

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Maru Campos

domingo, 17 julio 2022 | 05:00

Ha comenzado un momento histórico para nuestro Estado. Después de hechos trágicos, los chihuahuenses supimos una vez más, transformar la adversidad en oportunidad para el crecimiento. El pasado viernes 15 de julio, nos reunimos secretarios de este Gobierno estatal con líderes indígenas, sacerdotes y Obispo de la diócesis de la Tarahumara, así como con representantes de la sociedad civil organizada, para entablar un diálogo con el que intercambiamos ideas y propuestas para trabajar mejor por el más grande orgullo de Chihuahua, la Sierra Tarahumara.

Si queremos aspirar al Chihuahua que merecemos, necesitamos prestar atención a la voz de los que por mucho tiempo no habían sido escuchados; la voz de nuestros hermanos y hermanas rarámuris. Por eso, aprovecho estas líneas para agradecer la apertura y confianza de la diócesis de la Tarahumara, sus sacerdotes y Obispo que acompañan a esa comunidad en sus necesidades espirituales, pero también materiales porque el trabajo solidario y caritativo que realizan junto con la sociedad civil organizada y la Compañía de Jesús está a la vista de todos.

Estoy convencida de que sólo en la concordia, es decir, en la unidad de los corazones, es como podremos verdaderamente entendernos y caminar con una misma voluntad; justamente como reza el lema de nuestra administración: Juntos, sí Podemos. Y es justo por este mismo corazón y misma voluntad, que estoy convencida de que esta reunión fue un parteaguas en la historia de lo que se había realizado para atender las necesidades de la gente que habita en la Sierra Tarahumara, que es hoy por hoy, una de nuestras grandes prioridades.

Con mucha humildad escuchamos las historias de sufrimiento de quiénes todos los días experimentan la realidad de vivir en condiciones que se agravaron conforme al paso del tiempo y la indolencia de quiénes, cuando no actuaron por mala intención, sí lo hicieron por franca incapacidad; y hoy, asumimos nuestra responsabilidad moral de atenderlos de una vez por todas.

En la reunión, pudimos reflexionar sobre las mejores alternativas para atender las causas de los desafíos presentes –y no sólo sus efectos– siempre respaldado en las voces de los que conocen a fondo las heridas más profundas de nuestros hermanos Rarámuri.

Como Gobierno humanista tenemos muy claro que trabajamos por todas las personas de nuestro Estado, rarámuris, y de cualquier condición social o cultural; reconociendo siempre que, por encima de todo, compartimos la misma dignidad humana. De este reconocimiento nace el llamado al trabajo con esta causa que trasciende nuestra administración y cualquier otra, para que nuestra Sierra Tarahumara no vuelva a caer en el olvido.

Es cierto, el rezago que abate nuestra Sierra Tarahumara es histórico. Y vamos a corregir lo que no se había corregido antes de la mano de todos los que quieran sumarse a esta causa; porque no habrá héroe que solucione mágicamente esta situación, sino que debe ser atendido entre todos, de otra manera no habrá futuro posible que heredarle a nuestros hermanos y hermanas rarámuris.

Muy pronto estaremos convocando a mesas temáticas en las que entablaremos diálogos no sólo con expertos, sino también con sociedad civil, sector productivo, académicos y con todas las personas de buena voluntad que quieran sumarse a este proyecto. Porque así somos los chihuahuenses: en los tiempos retadores, no buscamos sólo soluciones personales, sino comunitarias en las que todos quepamos. Y esta solidaridad será siempre nuestra más grande virtud.

Me llena de esperanza vislumbrar un horizonte distinto en el que mantengamos siempre, y de todas partes, las vías de comunicación abiertas para encontrar soluciones reales fuera de la simulación, superando filias, fobias, colores y agendas políticas. Chihuahua ya camina por el sendero de la concordia y la razón comprometida con el Bien Común; entramos a un momento histórico en el que estoy segura que, con una misma voluntad, le regresaremos todos juntos la paz y la prosperidad a la Sierra Tarahumara.