Opinion

Justicia para las mujeres

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Iván González Ibarra

viernes, 23 abril 2021 | 05:00

Ciudad Juárez.- En los primeros minutos del sábado 6 de abril de 2019, hace poco más de dos años, fue asesinada la estudiante universitaria Dana Lizeth Lozano Chávez. Al igual que como ocurre en estas tragedias, lo conmoción social de la comunidad juarense no se hizo esperar.

Desde mi ámbito profesional, como docente, me dolió mucho lo ocurrido, y me obligó a reflexionar en algo que había pensado desde hace ya algunos años: ¿debe el sistema educativo de nivel básico y de educación medio superior, agregar contenidos que prevengan y erradiquen la violencia feminicida en la región?

La pregunta resuena hondo en una ciudad que ha sido estigmatizada como la capital de la violencia feminicida en México, e inclusive en el mundo.

Han pasado ya más de 25 años -más de un cuarto de siglo- desde que empezaron a registrarse los primeros casos de mujeres asesinadas y abandonadas en campos algodoneros o baldíos.

En cuanto al ámbito legal hoy contamos con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), y aunque ahí se considera el establecimiento de políticas de prevención, la ley sigue siendo letra muerta.

Es un hecho innegable que la violencia es y ha sido inherente a nuestra región a lo largo de su historia reciente. La cantidad de habitantes, el trasiego de enervantes y el consumo de los mismos, nos hacen creer que nunca habrá en Ciudad Juárez completa tranquilidad y paz. 

Por eso es que debemos prevenir el hecho, de que la violencia generalizada sea caldo de cultivo para que sigan ocurriendo más muertes de mujeres por su condición de género.

Por todo lo anterior es que se hace necesario el diseño de estrategias que desde los ámbitos familiares y de formación para la vida se aborden, prevengan y ayuden a  niñas, niñas y adolescentes a prevenir y erradicar la violencia de género.

La propuesta es tan sencilla como ardua: en las escuelas de nivel básico y medio superior se deben integrar; ya sea de manera obligatoria  y/o extra-curricular; contenidos que aborden la Prevención de la Violencia Feminicida, la Perspectiva de Género y la Educación para la Paz.

La respuesta de las autoridades hasta el día de hoy, ha sido exclusivamente bajo la lógica del bombero que apaga incendios, actuando de manera coyuntural ante una grave situación de inseguridad para las niñas y mujeres.

La violencia feminicida ha llegado a la desaparición, muerte, tortura, violación y explotación sexual; y no son asuntos menores. Deben tomarse de manera urgente medidas para prevenir y erradicar estos actos de violencia por razones de género.

Todo lo anterior, sin olvidar las estrategias de seguridad pública que garanticen no solo el combate a la violencia feminicida y a la trata de personas.