Opinion
Desde Wachochi ST

La «petrificación del tiempo» en busca de la libertad

La «petrificación del tiempo» en busca de la libertad

Gabriel Valencia Juárez
viernes, 08 noviembre 2019 | 05:00

Para Diana Vanesa S.


“Toma la verdad y llévala por el mundo”, parafraseando esta frase combinada con la palabra honestidad me la remarcaba Eduardo Valle Espinoza, “El Búho”, uno de los líderes del Movimiento Estudiantil de 1968, a quien conocí en el PMT que dirigían Heberto Castillo y Demetrio Vallejo. “Gabriel: la única carta de presentación aquí y en China, es la honestidad y decir la verdad”, y es así que a través del periodismo, la literatura, la fotografía y la participación política de izquierda, han sido mis armas para manifestar la verdad y la revolución social con los altibajos que siempre se presentan, pero nunca rendido en el fragor de la batalla. Por ello comparto las siguientes reflexiones del escritor argentino Ernesto Sábato que me atrajeron y desencajé de su libro Antes el fin (1998).

El escribir palabras que salen de la madurez –para decir la verdad-, apuntó Ernesto Sábato: “Quizás ayude a encontrar un sentido de trascendencia en este mundo plagado de horrores, de traiciones, de envidias; desamparos, torturas y genocidios. Pero también de pájaros que levantan mi ánimo cuando oigo sus cantos, al amanecer; o cuando mi vieja gatita viene a recostarse sobre mis rodillas; o cuando veo el color de las flores, a veces tan minúsculas que hay que observarlas desde muy cerca”. Coincido porque en Wachochi antes de que se marchitaran las flores amarillas, las abejas y las mariposas obreras las chupaban y el canto de pájaros, los sigo escuchando.

FORJANDO IDEAS. “Consagraban los hechos fundamentales de la existencia: el nacimiento, el amor, el dolor y la muerte. En estos patios, en este bosque a veces auspicioso, a veces melancólico, se forjaron las ideas esenciales que me acompañaron en la vida. Dice Henry David Thoreau (escritor estadounidense): «Fui a los bosques porque deseaba vivir en la meditación, afrontar únicamente los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que ella tenía para enseñarme; no sucediera que, estando próximo a morir, descubriese que no había vivido». EL OLVIDO RESCATABLE. “De alguna manera, nunca dejé de ser el niño solitario que se sintió abandonado, por lo que he vivido bajo una angustia semejante a la de Fernando Pessoa (escritor portugués): seré siempre el que esperó a que le abrieran la puerta, junto a un muro sin puerta. Y así, de una u otra forma, necesité compasión y cariño. Y cuando la vida había marcado ya en mi rostro las desdichas, cuántas veces, en un banco de plaza, apesadumbrado y abatido, he esperado nuevamente un tren de regreso.

ANARQUISTA Y EL MARTIROLOGIO “Quizá, por mi formación anarquista, he sido siempre una especie de francotirador solitario, perteneciendo a esa clase de escritores que, como señaló Albert Camus, (escritor francés): «Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen». El escritor debe ser un testigo insobornable de su tiempo, con coraje para decir la verdad, y levantarse contra todo oficialismo que, enceguecido por sus intereses, pierde de vista la sacralidad de la persona humana. Debe prepararse para asumir lo que la etimología/procedencia de la palabra testigo le advierte: para el martirologio. Es arduo el camino que le espera: los poderosos lo calificarán de comunista por reclamar justicia para los desvalidos y los hambrientos; los comunistas lo tildarán de reaccionario por exigir libertad y respeto por la persona. En esta tremenda dualidad vivirá desgarrado y lastimado, pero deberá sostenerse con uñas y dientes. De no ser así, la historia de los tiempos venideros tendrá toda la razón de acusarlo por haber traicionado lo más preciado de la condición humana.

LITERARTURA Y LIBERACIÓN. “Extraviado en un mundo en descomposición, entre restos de ideologías en bancarrota, la escritura ha sido para mí el medio fundamental, el más absoluto y poderoso que me permitió expresar el caos en que me debatía; y así pude liberar no sólo mis ideas, sino, sobre todo, mis obsesiones más recónditas e inexplicables. "Tengo con la literatura la misma relación que puede tener un guerrillero con el ejército regular". Sábato afirmaba creer en el hombre "a pesar de ser el animal más siniestro. "La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, hay que morirse", se quejaba el escritor argentino. AVENTURERO Y RETADOR. Describió a El Quijote de la Mancha como "un simple mortal, tierno desamparado, andariego, el hombre que alguna vez dijo que por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida". Con los años leí apasionadamente a los grandes escritores de todos los tiempos. He dedicado muchas horas a la lectura y siempre ha sido para mí una búsqueda febril. Las lecturas me han acompañado hasta el día de hoy, transformando mi vida gracias a esas verdades que sólo el gran arte puede atesorar.

CONTRA TREPADORES Y OPORTUNISTAS. Sábato describe: “por mi condición de militante (de izquierda) siempre desprecié a los revolucionarios de salón (de café, cubículos, cantinas, fotos-poses en Internet o reunitis domingueras). “La izquierda de caviar o comunistas de salón, y otros, habiendo estado de paseo por el comunismo, se han convertido finalmente en empresarios de la literatura (y de la corrupción política).

UTOPIAS Y ACCIONES. “Pero de un sueño se puede decir cualquier cosa menos que sea una mentira. Es lo que todos los hombres hacen con su doble existencia: la diurna y la nocturna. Un pobre oficinista sueña de noche con asesinar a puñaladas al jefe, y durante el día lo saluda respetuosamente. El ser humano es esencialmente contradictorio, y hasta el propio René Descartes (filósofo y matemático francés), piedra angular del racionalismo, creó los principios de su teoría a partir de tres sueños que tuvo. ¡Lindo comienzo para un defensor de la razón! DESTINO Y VISIONES. Desglosa Sábato el tema: “A mí, como a ellos, la literatura me permitió expresar horribles y contradictorias manifestaciones de mi alma, que en ese oscuro territorio ambiguo pero siempre verdadero, se pelean como enemigos mortales. Visiones que luego expresé en novelas que me representan en sus parcialidades o extremos, a menudo deshonrosas y hasta detestables, pero que también me traicionan, yendo más lejos de lo que mi conciencia me reprocha. Y ahora. Lo que probaría, me parece, que el destino siempre nos conduce a lo que teníamos que ser”. No hay vuelta de hoja.

“PARA SALIR DEL INFIERNO, la creatividad artística es fundamental en medio de tensiones y crisis emocionales. “La verdadera patria del hombre no es el orbe puro que subyugó a Platón (filosofo de la antigua Grecia). Su verdadera patria, a la que siempre retorna luego de sus periplos ideales, es esta región intermedia y terrenal del alma, este desgarrado territorio en que vivimos, amamos y sufrimos. Y en un tiempo de crisis total, sólo el arte puede expresar la angustia y la desesperación del hombre, ya que, a diferencia de todas las demás actividades del pensamiento, es la única que capta la totalidad de su espíritu, especialmente, en las grandes ficciones que logran adentrarse en el ámbito sagrado de la poesía. La creación es esa parte del sentido que hemos conquistado en tensión con la inmensidad del caos. «No hay nadie que haya jamás escrito, pintado, esculpido, modelado, construido, inventado, a no ser para salir de su infierno.» ¡Absoluta verdad, querido, admirado y sufriente Antonin Artaud”, (poeta, actor, dramaturgo francés). Y para cerrar con broche de oro Sábato recuerda a su paisano: A aquel joven argentino, hoy símbolo de las mejores banderas –en el mundo-, lo recuerda la historia con el nombre de Che Guevara”.