Opinion

LA 4ª T Y LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES

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Isaías Orozco Gómez

domingo, 19 enero 2020 | 22:33

Muy importante, sobresaliente, que el ciudadano Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos (EUM) y los actuales diputados y senadores que integran la LXIV (Sexagésima -sesenta y cuatro- legislatura) del Congreso de la Unión (o General) de la República, hayan acordado y logrado incrementar el salario mínimo diario de los trabajadores del país, como no se había hecho, desde los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Aunque, a decir verdad, no basta nada más con ese aumento, que es en los momentos actuales de 123.22 pesos mínimo general por jornada diaria de trabajo en todo el país; de 185.56 pesos para la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN);  y para el salario mínimo profesional un incremento de 14.67 pesos, considerando el Monto Independiente de Recuperación (MIR) y el factor inflacionario del 5 por ciento. Además de “estar haciendo justicia a la deuda histórica salarial” de las trabajadoras del hogar o también categorizadas como domésticas; así como de los superexplotados jornaleros agrícolas o trabajadores  rurales o del campo.

Además del tan sobresaliente aspecto salarial o ingreso diario, los trabajadores de la ciudad y del campo, los empleados del sector público-gubernamental, en términos generales, la burocracia. Y  quienes están al servicio de la iniciativa privada o sector empresarial en sus diversos giros de la economía nacional, requieren de una real seguridad en su trabajo, en su empleo. De que se respeten realmente todos sus derechos laborales tales como la antigüedad, los ascensos escalafonarios, su actualización y perfeccionamiento técnico y/o profesional. Pero ante todo y sobre todo, que se respete su dignidad como SERES HUMANOS que son, que desaparezca el acoso laboral (Mobbing), la MISOGINIA; e incluso, el humillante, indignante acoso sexual, aprovechándose de la ingente necesidad que se tiene del ingreso individual y familiar, especialmente en contra de respetables y honorables jóvenes madres solteras o aún casadas. 

De ahí que se reconozca en la política laboral que está instrumentando y llevando a la práctica el régimen de la Cuarta Transformación (4ª T) que encabeza Andrés Manuel López Obrador como el primero y más responsable del Poder Ejecutivo federal,   casos concretos como: la Basificación de más de 80 mil trabajadores (médicos, enfermeras…) al servicio de la salud pública. Deseando, desde luego, que se logre lo más pronto posible, mucho antes de que se termine el sexenio lopezobradorista-morenista.

El poner un alto a la leonina práctica neoliberal-globalizadora de los servicios de subcontratación de los trabajadores mexicanos en la mayor parte del territorio nacional, conocida como OUTSOURCING, a cuyos empleados común e históricamente se les ubica como personal eventual o por honorarios. Claro que algunos economistas o analistas especializados en el tema, refieren que en algunos casos tal práctica antidemocrática y anti artículo 23 constitucional y demás leyes afines, “¡cumple todas las leyes laborales!”. Que existe outsourcing formal e informal, legal e ilegal. Que genera bastantes empleos (¿subempleos?) principalmente en los servicios de seguridad, limpieza y domésticos. Obviamente, se trata fundamentalmente, de ir contra los patrones evasores de…

Por otra parte, como no se había vivido y visto en sexenios anteriores en los cuales imperaba el corporativismo sindical (CTM, CNOP, SNTE…) al partido oficial o de Estado, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en la imperiosa necesidad de que la democracia participa no solamente debe ser ejercicio cotidiano del pueblo en general, sino que también debe ser el valor que impulse la vida interna y externa de los varios sindicatos que actúan en los EUM. 

Como ejemplo claro de los cambios que pueden darse al seno del sindicalismo laboral en Chihuahua y en México, se comparte la postura al respecto, emitida por el profesor Alfonso Cepeda Salas, secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, dada a conocer públicamente en su primer comunicado del 2020, el 12 de enero: “Garantiza el SNTE elecciones democráticas y transparentes”. En cuyo documento afirma que las próximas elecciones para elegir nuevos comités ejecutivos de las 55 secciones que conforman al SNTE, en concordancia con la política sugerida por el Presidente de los EUM, se tendrá absoluto respeto para el VOTO UNIVERSAL, LIBRE, DIRECTO, SECRETO, PERSONAL e INTRANSFERIBLE. 

Y para dicho efecto, expresó Cepeda Salas: “Le hemos solicitado al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, a la Secretaría de Gobernación y a la Secretaría del Trabajo que nos ayuden con observadores electorales, que en cada uno de los procesos haya representantes de estas dependencias, funcionarios que revisen que todo se lleve a cabo de manera transparente, que estén seguros los trabajadores de la educación [pública] que su voto va a ser respetado”.

Desde luego, dadas las inercias y resistencias consuetudinarias, no va a ser tersa la jornada electoral del SNTE predicha. No obstante, es un buen ejercicio que ojalá se replique en los demás sindicatos de México. Que, por cierto, es urgente que algunas entidades u órganos públicos declarados autónomos, como es el caso específico del Instituto Nacional Electoral (INE) y de los Institutos Estatales Electorales u Organismos Públicos Locales Electorales (Oples), que constitucionalmente son entidades garantes de la democracia cívico-política-electoral, desde sus orígenes no han permitido que sus trabajadores, que sus empleados se organicen en sindicato para asegurar la real defensa de sus derechos laborales y humanos. 

Afortunada y evidentemente, la democracia participativa, ha echado a andar y  va en ascenso para bien de todos los mexicanos.