Opinion
Periscopio

La brecha de género a nivel global

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Armando Sepúlveda Sáenz

sábado, 09 enero 2021 | 05:00

Diversas investigaciones han establecido firmemente, con datos sólidos y metodología científica, que la igualdad de género tiene un impacto fundamental en las economías y las sociedades, determinando prosperidad, estancamiento o retroceso. Esta relación de causalidad, es elemental si consideramos que en términos generales es la mitad del talento disponible; si este se habilita, su incidencia en el crecimiento y en la competitividad. Tiene una gran incidencia en la sostenibilidad de las economías, las empresas, y el desarrollo humano potenciaría su preparación para el futuro   y la capacidad en estos campos en función inversa a la reducción de las brechas de género.

El Global Gender Gap Report (Informe Global de Brecha de Género) fue introducido por el Foro Económico Mundial en 2006 como un marco para capturar la magnitud de las disparidades basadas en el género, y realizar un seguimiento de sus progresos a lo largo del tiempo. Desde 2006, el índice mundial de brecha de género ha estado midiendo el alcance de las brechas basadas en el género, en cuatro dimensiones clave: (Participación y Oportunidades Económicas, Logro Educativo, Salud y Supervivencia, y Empoderamiento Político), así como el seguimiento de los progresos hacia el cierre de estas brechas a lo largo del tiempo. La edición de este año compara 153 países y proporciona clasificaciones por países que permiten comparaciones efectivas entre integrantes por región y entre ellos. La metodología y el análisis cuantitativo detrás de las clasificaciones pretenden servir de base para diseñar medidas eficaces para reducir las brechas de género. La metodología del índice se ha mantenido estable desde su inicio, proporcionando una base para un análisis sólido entre países y series temporales.

Las conclusiones del Informe de 2020 son: A nivel mundial, la distancia media, ponderada por la población, a una completa paridad es del 68.6%, lo que es una mejora adicional desde el Informe 2019. O lo que es igual, hasta la fecha de los datos base [2018], todavía subsiste una brecha de género promedio del 31.4% a nivel mundial. El aumento positivo de la puntuación mundial media se traduce en que varios países avanzan hacia la paridad de género a un ritmo lento: 101 de los 149 países incorporados en 2019. 

Al desglosar los cuatro subíndices, en promedio, la mayor disparidad de género corresponde a la brecha de Empoderamiento Político. Aun cuando es la dimensión de mayor mejoría en este año, sólo 24.7% de la brecha mundial de empoderamiento político se ha cerrado en 2020. La segunda mayor brecha es la de Participación Económica y Oportunidad; El 57.8% de esta brecha se ha cerrado hasta ahora, con un leve retroceso respecto 2019. Los progresos hacia la reducción de las brechas de Logro Educativo y, Salud y Supervivencia están más avanzados: el 96.1% y el 95.7%, respectivamente, ambas brechas se han cerrado levemente.

Con respecto al subíndice de Empoderamiento Político, 108 países de los 149 cubiertos en las ediciones actual y del año pasado, han mejorado sus puntuaciones globales, impulsados principalmente por un aumento significativo del número de mujeres en los parlamentos, en comparación con la última evaluación. 

Paralelamente a la mejora de la representación de las mujeres entre los líderes políticos, también ha aumentado el número de mujeres en puestos directivos dentro de la dimensión Participación Económica y Oportunidad. A nivel mundial, el 36% de los altos directivos del sector privado y funcionarios del sector público son mujeres (aproximadamente un 2% más que la cifra reportada el año pasado). A pesar de estos progresos, la brecha para cerrar este aspecto sigue siendo sustancial, ya que muy pocos países se acercan a la paridad. 

En contraste con los lentos pero positivos progresos en términos de posiciones de liderazgo, la participación de las mujeres en el mercado laboral se ha estancado y las disparidades financieras son en promedio, ligeramente mayores, lo cual explica el retroceso registrado por el subíndice Participación Económica y Oportunidad este año. En promedio, sólo el 55% de las mujeres adultas están en el mercado laboral, frente al 78% de los hombres, mientras que más del 40% de la brecha salarial (la proporción del salario de una mujer con respecto a la de un hombre en una posición similar) y más del 50% de la brecha de ingresos (la proporción del salario total y los ingresos no salariales de las mujeres con el de los hombres) aún están por superar. Además, en muchos países, las mujeres se ven significativamente desfavorecidas al acceder al crédito, la tierra o los productos financieros, lo que les impide crear una empresa o ganarse la vida gestionando activos.

Las brechas de logro educativo son relativamente pequeñas en promedio, pero todavía hay países donde la inversión en el talento de las mujeres es insuficiente. Si bien en 35 países se ha logrado la paridad de género en la educación, algunos países en desarrollo aún no han cerrado más del 20% de las brechas. El diez por ciento de las niñas de entre 15 y 24 años en el mundo son analfabetas, con una alta concentración en los países en desarrollo. Además, en estos países, el logro de la educación es bajo tanto para las niñas como para los niños, lo que exige una mayor inversión para desarrollar capital humano en general. Incluso en los países donde el logro de la educación es relativamente alto, las habilidades de las mujeres no siempre están en línea con las necesarias para tener éxito en las profesiones del futuro. Además, se encuentran con barreras al empleo en las ocupaciones más dinámicas y demandadas. 

Adicionalmente, comparando dónde las mujeres están actualmente empleadas con las habilidades que poseen, resulta que hay algunas ocupaciones donde las mujeres están subutilizando su capacidad, a pesar de contar con las habilidades necesarias. Las mujeres podrían contribuir aún más si fuesen incluidas en algunas funciones de alta tecnología y de gestión, si se pudieran superar las barreras actuales. 

Proyectando las tendencias actuales para el futuro, la brecha global de género se cerrará en 99.5 años, en promedio, en los 107 países cubiertos continuamente, desde la primera edición del informe. La falta de progresos en el cierre de la brecha de Participación Económica y Oportunidad, conduce a una ampliación del tiempo que será necesario para cerrar esta brecha. A la velocidad lenta experimentada durante el período 2006-2020, tomará 257 años cerrar esta brecha. La segunda área donde las brechas de género tardarán más en cerrarse es en el Empoderamiento Político. La evolución de este año acelera el ritmo de progreso hacia la paridad, sin embargo, todavía tomará 94.5 años, incluso a este ritmo más rápido, para cerrar la brecha de género. En tercer lugar, la brecha de género en el logro educativo está en camino de cerrarse en los próximos 12 años, principalmente gracias a los avances en algunos países en desarrollo. La brecha de género en Salud y Supervivencia permanece prácticamente inalterada desde el informe del pasado año. A nivel mundial, el tiempo para cerrar plenamente esta brecha sigue siendo indefinido, mientras que la paridad de género ya se ha logrado plenamente en 40 países entre los 153 cubiertos por esta edición del Informe.

Islandia es una vez más el país con mayor igualdad de género en el mundo por undécima ocasión. Ha cerrado casi el 88% de su brecha general de género, mejorando aún más desde el año pasado. En el grupo de los diez países con menor brecha de género, a Islandia le siguen Noruega (2o, 84.2%), Finlandia (3o, 83.2%) y Suecia (4o, 82.0%), Nicaragua (5o, 80.4%), Nueva Zelanda (6o, 79. %), Irlanda (7o, 79.8%), España (8o, 79.5%), Ruanda (9o, 79.1%) y Alemania (10o, 78.7%).

Si bien el aumento de la velocidad en algunas regiones y países ha reducido el tiempo estimado para cerrar las brechas de género, los progresos siguen siendo lentos y heterogéneos en todos los países y regiones. En consecuencia, dada las relaciones causales establecidas en el Informe 2020, los responsables de la formulación de políticas y otras partes involucradas directamente en estos procesos deben seguir instrumentando políticas y acciones para acelerarlos.