Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

La ciudad de Chihuahua: su evolución y progreso (Segunda parte)

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/ Acequia que provenía de ramales del acueducto colonial. En esta foto al parecer está a la altura de la hoy calle Escorza. (Fototeca-INAH-Chihuahua).
/ Edificio que albergó la primera planta potabilizadora en la ciudad de Chihuahua en 1900 Actualmente son los terrenos de la Junta de Aguas atrás de la 5ª Zona Militar (Fototeca-INAH-Chihuahua)
/ Una de las fuentes ubicada en la Plaza de Armas donde la gente colectaba agua para sus necesidades hogareñas (Fototeca-INAH-Chihuahua).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 03 enero 2021 | 05:00

Chihuahua sin duda ha evolucionado de manera importante en la última década y ante este crecimiento, seguimos recordando pasajes interesantes de esa evolución. Así caprichosamente el largo y ancho de las manzanas o cuadras que había en la paupérrima ciudad a inicio del siglo XX, encuentra en Chihuahua un próspero y fiel reflejo de un auge económico experimentado por el país y muy especialmente el estado de Chihuahua, específicamente en la capital, donde comienza a vivir grandes transformaciones urbanas en 1900 cuando se tenía un orgullo de ostentar importantes adquisiciones para su embellecimiento.

En el siglo XIX durante la inauguración del tramo del Ferrocarril Chihuahua-Ciudad Juárez en 1882, el Puente Negro que se había construido sobre el río Chuvíscar, sería cruzado por estas moles de acero por primera vez por una pesada locomotora, estremeciéndose por supuesto todo el barrio del Santo Niño, lugar que también tenían un templo muy representativo que hasta la fecha existe, convertido en parroquia, me refiero al centro de culto con el mismo nombre del barrio. Un año después, llegaría el Ferrocarril-Central que propiciaría la formación del barrio de la Industrial a finales del siglo XIX, ambos barrios, se ubicarían en la ribera norte del río Chuvíscar y para 1892, atravesaría el Chuvíscar otro nuevo puente, metálico de menores proporciones al que llamarían “Puente Rojo”, que enlazaba de sur a norte y viceversa por la avenida Colón a la ciudad, destinado principalmente al cruce de tranvías, mulitas, carruajes y peatones.

Se estableció en esa zona, una estación de pasajeros a la derecha del río y un complejo de talleres y reparaciones a la izquierda, este último, llegaría a construir un conjunto integrado que se llamaría “Casa Redonda”, estando en un corralón que sería utilizado para la reparación de locomotoras, bodegas, talleres y diversas viviendas para los trabajadores del ferrocarril, gimnasio, salón de usos múltiples, casa del administrador, oficinas, andenes y pabellones. Pero bueno esto representaba un gran avance para Chihuahua a inicios del siglo XX. De esta parte de la ciudad, nos trasladamos al centro de la ciudad, donde se abastecía de agua potable por medio del acueducto colonial y que por décadas, fue la única fuente de distribución. Para el verano de 1895, las cosas empezarían a cambiar y debido a los constantes problemas de enfermedades gastrointestinales en la ciudad, la autoridad gubernamental tomaría la decisión de invertir en un moderno sistema para el establecimiento de tubería metálica que serviría para la conducción de agua potable que permitiría más tarde extender el servicio más allá del centro de la ciudad, originando que fueran desapareciendo las antiguas acequias, piletas y fuentes que estaban distribuidas en puntos estratégicos en esa zona. 

Como la pileta que se encontraba atrás del antiguo Instituto Científico y Literario hoy Rectoría de la UACh; otra en la Plaza de Armas, donde mucha gente de los alrededores iba con sus depósitos para tomar el vital líquido de una fuente que estaba en dicho lugar, así mismo, esa agua que llegaba por una sequía donde las mujeres lavaban ropa y que estaba situada aproximadamente en donde hoy cruza la calle Escorza y Venustiano Carraza. Este trabajo fue con el fin de proporcionarle a la población una mejor calidad de vida y sobre todo en lo referente al agua, ya que aunado a esto en 1901, se construiría la primera potabilizadora durante la administración gubernamental del coronel Miguel Ahumada.

Continuamos con nuestro recorrido por diversas épocas de nuestra ciudad de Chihuahua, llegando primero durante la gubernatura del general Ignacio Ceferino Enríquez Siqueiros donde sólo administraría por un año en 1923, un tiempo muy turbulento en todo México y particularmente en nuestro Estado y ciudad, pero afortunadamente no todo era tragedia ya que Enríquez empezaría con proyectos interesantes en beneficio de la comunidad que se tradujeron en algunas obras de infraestructura que le darían a varios sectores de la Capital, un cambio relevante como el inicio de la pavimentación de amplias calles del centro y otros sectores, lo que ayudaría a evitar las molestas tolvaneras comunes en este semi desierto que ensuciaban a todo mundo y “condimentaban” las comidas de todos los puestos ambulantes, que bueno, originaban muchas enfermedades gastrointestinales, por lo que al aplicar asfalto, esto se mitigaría y le daría mayor plusvalía a los negocios, casas habitación y mejoraría la salud de los chihuahuenses. Así mismo, se reestructuraría el alumbrado público eléctrico (cuyo antecedente eran las bombillas de petróleo en 1889), que ayudarían a mantener más iluminado y seguros a los barrios de las tinieblas de la noche en donde los raterillos andaban al asecho de los transeúntes.  Por otro lado durante este periodo, otra obra de importancia sería el establecimiento en la ciudad de la primera estación de radio con las siglas XICE (siglas del nombre del gobernador) que iniciaría sus trasmisiones en la azotea del Palacio de Gobierno que en esa fecha solo tenía dos pisos. Sorpréndete inicio de mejoras que sin duda, Chihuahua empezaría a mejor a pesar de todas las calamidades originados por la Revolución Mexicana. 

Sin duda la preocupación de intelectuales y autoridades para que la ciudad tuviera un acervo bibliográfico era una tarea urgente y titánica con el fin de luchar contra la ignorancia que era el común denominador de la sociedad del siglo XIX, ya que era una especie de epidemia que laceraba a la inteligencia de los individuos por lo que se pensaría en instalar la primera biblioteca pública en Chihuahua en 1826, la cual fue sorpresa para muchos porque junto al inicio del Instituto Científico que más adelante se le agregaría la palabra “Literario” el 19 de marzo de 1835, dicha biblioteca se antojaba como un verdadero recinto del saber la que sería abierta dentro de los locales del mercado “El Parían” que más adelante se convertiría en “La Reforma” que estaba frente a la antigua plaza Uranga hoy “La Merino” (Juárez y Cuarta) que incluía, un salón de lectura al que bautizarían con el nombre de “Casa Social de Lectura de Papeles Públicos” estando abierta a la comunidad para que consultara material que se producía en la antigua imprenta del gobierno, así como libros y revistas que llegaban de otras partes del país. 

Posteriormente esto tomaría importancia por la necesidad de seguir luchando contra la ignorancia, llegando una fecha importante la del 1 de marzo de 1878, cuando en nuestro terruño formalmente se inauguraría propiamente una biblioteca pública municipal que estaría dentro de las instalaciones de los “Arcos de la Jefatura” antecedente del actual edificio municipal frente a la Plaza de Armas. Sin embargo, para 1906 con el edificio que actualmente se tiene, se incorporó dicha biblioteca operando hasta el verano de 1935 cuando fue clausurada por el alcalde de Chihuahua Eugenio Prado Proaño (1934-1935) de extracción priista. Pero esto no quedaría “al aire”, ya que existía una verdadera necesidad de contar con un lugar de consulta y lectura por lo que pasarían los años hasta que el alcalde Manuel Gómez Chávez (1942-1943), retomaría el interés de la ciudadanía de contar con un biblioteca, por lo que dentro del Parque Lerdo de Tejada se construiría definitivamente una biblioteca municipal para el 5 de mayo de 1943 que hasta la fecha, sigue operando con el nombre de “Miguel de Cervantes y Saavedra”.    

Siguiendo con el último tercio del siglo XIX, una de las cosas sorprendentes que tal vez emocionaron a cientos de personas de aquella época fue, cuando en Chihuahua se estrenaría la primera línea telegráfica y telefónica el 5 de mayo de 1881, en verdad, fue algo que impactó en los hogares de los chihuahuenses iniciándose en la casa de don Félix Francisco Maceyra, prominente ganadero y gerente del Banco Mexicano. Los orígenes de la comunicación seria en la casa contigua a las instalaciones de “La Despedida” que era la “central de carretas” propiedad del mismo Maceyra que estaba contigua a la misma (donde hoy ocupa los terrenos de Alsuper Lerdo y La Antigua Paz). Desde ahí hasta el antiguo Palacio del Gobierno del Estado (hoy Museo de la Lealtad Republicana -Casa de Juárez-) se tendería una línea telefónica y telegráfica teniéndose la primera comunicación con voz en Chihuahua; fue una maravilla y nadie podía esconder el asombro al ver el inicio de la telefonía en el estado Grande.

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Fuentes

Libros: Zacarías, M. T. (2010).  Ciudad de Chihuahua, apuntes históricos. GCC. 100-105 pp; Viramontes, O. O. A. (2014). Archivos perdidos de las crónicas urbanas de Chihuahua; 

http://www.chihuahua.gob.mx/Conoce-Chihuahua/Gobernadores-del-Estado-de-Chihuhaua 

Archivo 

Foto: INAH y México en Fotos.

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh