Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

La Ciudad de Chihuahua y el Agua de sus Entrañas (Segunda parte)

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/ La presa Chuvíscar fue inaugurada por el presidente Porfirio Díaz Mori en octubre de 1909 (Foto: México en Fotos).
/ Esquema del proyecto para dotar de más agua a la ciudad de Chihuahua en 1928 (Imagen-APCUCh).
/ Placa explicativa de la importancia que tienen los “Ojos del Chuvíscar” para el abastecimiento de agua en la ciudad (Foto: APCUCh).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 11 septiembre 2022 | 05:00

Chihuahua durante toda su existencia, siempre ha padecido uno de los problemas más recurrentes que es la escasez de agua, aún y cuando nuestra población se originaría a partir de las aguas cristalinas de dos memorables ríos, el Chuvíscar y Sacramento, que junto con el abuso que se les empezó a dar a lo largo de la historia, generó un deterioro irreversible sobre los mantos acuíferos que cada vez están más abatidos y muchas de esas fuentes de agua, se empezaron a contaminar por basura, aguas negras  provenientes de los drenajes de la ciudad y la inconciencia de la población. Sin embargo, en esta ocasión, realizaremos un recorrido de finales de la segunda década del siglo XX. 

Es así, que el abastecimiento de agua en este “suelo seco y arenoso”, estaba administrado por los servicios públicos municipales y Estado, los cuales, eran las instancias encargadas de ofrecer el servicio a los diferentes sectores de la paupérrima Chihuahua, que adolecía de graves deficiencias debido a la deteriorada red hidráulica que se presentaba en el año de 1928 y el creciente consumo del vital líquido debido al crecimiento poblacional, pero también a las exigencias en el riego de un importante número de huertos que se encontraban aledaños al Santuario de Guadalupe y donde hoy es la colonia del mismo nombre. 

Un proyecto que se estaba incubando en esos albores de 1928, cuando la autoridad expresaba algunas posibles soluciones al problema del agua en voz del titular de aguas el ingeniero Fernando Regalado Ruiz, quien, en entrevista con un periódica de la época, comentaba: “Afortunadamente estamos en vías de remediar este grabe mal de la falta de agua, pues estamos en la construcción de algunas obras hidráulicas que pondrán punto final a este clamor de la gente. Se ha cometido el grave error de no satisfacer debidamente este interés de orden público, no dando una explicación del cómo y porqué del problema que se está solucionando y éste naturalmente ha dado margen a que se formen comentarios y críticas que han aparecido en la prensa, artículos de distinta índole que, se propagan y comenten distintos modos de resolver los problemas y todo esto, ha venido naturalmente a desorientar la opinión pública, creando una diversidad de ideas con un ambiente de desconfianza e incertidumbre. ¿Cómo se está solucionando? Es necesaria una explicación para que el público se dé cuenta de todo ello y vea y palpe los esfuerzos que se han hecho para empezar obras de infraestructura como tuberías nuevas y proporcionar agua más limpia para Chihuahua”. 

“Comenzaremos por decir que se dio principio a las obras con base definida a partir del trabajo de una comisión de ingenieros de la localidad, después de haber estudiado y discutido debidamente todos los proyectos hasta entonces presentados por distintas autoridades en la materia; con serios estudios y largas discusiones con conocimiento de causa, así es que, cuando se principiaron las obras ya se tenía un plan determinado y con este, se había hecho un estudio en detalle del desarrollo de distintas partes de la obra. Las fuentes de agua disponibles con que contaba la población, se pueden dividir en dos categorías, las impuras o insalubres y las de buena calidad o potables.  La primera zona con aguas recolectadas del vaso de la presa Chuvíscar que, junto al aumento de la capacidad que se dio con el nuevo vertedor de demasías que se le agregaría, alcanzaría a almacenar aproximadamente quitando el azolve que tenía actualmente, con una cantidad de 2,840,000 metros cúbicos como fuente de agua posible de excelente calidad;  se contaba con aguas provenientes del nacimiento del río Chuvíscar en la llamada   “Sierra Azul”, donde se localizan los “Ojos del Chuvíscar” y los manantiales de los ranchos del Rincón y El Álamo, de ahí para abajo, se tenía todo a lo largo del río un sinnúmero de transmisiones chicas que en conjunto venían a ser las que prácticamente darían el caudal de que disponía la presa de derivación y filtro”.

En la época más crítica con 40, más 10, más 20, hasta 70 litros por segundo de agua potable que se traerían del manantial del río Chuvíscar era de excelente calidad (Ojos del Chuvíscar), con el fin de conservar esta pureza, se tenía que evitar las contaminaciones provenientes de las descargas de aguas residuales y que durante su trayecto, se conseguiría cercar la zona Federal del río como protección higiénica, junto a una constante vigilancia para que se respetara ese lugar y que no se derivara el agua para usos de riego, a partir de un zanjeo en el río reduciendo las pérdidas por evaporación y durante su trayecto. Por otra parte, sobre el consumo que hacía la población con el fin de llenar sus necesidades en la forma en que se distribuía el agua, se consideraría que, en 1928, Chihuahua contaría con 40,000 habitantes y junto a las necesidades de riego de un sinnúmero de huertas, con la utilización de 103 litros por segundo con 222 litros por habitante por día para uso domésticos; 75 litros por segundo, igual a 162 litros por habitante por día. 

El riego de calles era de cuatro litros por segundo, igual a nueve por habitante por día en el lavado de la red de drenaje, además, de las instalaciones en las casas que estaban incluidas en los usos domésticos, los cuales, se invertirían 12 litros por segundo, más 22 litros de desperdicio por fugas originadas en las tomas de la noria de la “Labor de Terrazas” y el resto, se tendría que bombear para los otros servicios imprescindibles, por ejemplo, el lavado de la red del drenaje, el riego de calles, en parques, alamedas y lo más doloroso, 50 litros para tirarlo por las fugas y desperdicios de la red. Para que el proyecto se hiciera realidad, se empezó a invertir importantes sumas de dinero para las nuevas perforaciones, maquinaria pesada y en él bombeo constante que sería posible para curar el mal que siempre ha provocado la sequía recurrente. Aparentemente, lo que se necesitaba era agua pura para las casas, no nada más aparente por estar cristalina que, censurablemente sería la actuación del técnico que a ciegas recomendaría o hiciera esta obra de remodelación. 

El problema quedaría resuelto, era la promesa de la autoridad y en este sentido, se vería totalmente el solucionar la ansiedad del consumo de agua. La obra tendría un cerco de protección higiénica a lo largo del río y con la vigilancia para la época de mayor sequía, donde el nivel llegaría a 40 litros por segundo de agua excelente, esta se sumergiría en el filtro colador, para ser conducida hasta los nuevos tanques y túneles que se habían construido y distribuidos en el “Cerro de la Cruz” a orillas de la población, sin embargo, se resolviera la eliminación de las condiciones antihigiénicas en que se encontraban, ya que la tubería de fierro, sería remplazada por una de concreto con un mínimo de pérdidas por filtraciones, evitando contaminaciones durante el trayecto, por ser está un conducto cerrado que seguía su curso atravesando el citado cerro, por un túnel para seguir luego por el canal nuevo hasta su destino en la Labor de Terrazas, junto a una inyección de 20 litros de agua por parte de “La Noria”, así es que se tuvo en los túneles 60 litros por segundo.

La red del Mortero sería rehabilitada, la cual aumentaría a 10 litros por segundo y agregados a los 60 con que se tenían en 1928, los cuales, se almacenarían en nuevos tanques contra el consumo de la red que era de 75 litros para los habitantes y cinco que se perderían por filtraciones y fugas. No faltaría en años muy secos, que se añadirían 10 litros por segundo más y el resto del tiempo se tendría sobrado el suministro, pues se agregarían más de 80 litros que vendrían de otras fuentes. Lo más importante aquí, es que se perforarían 12 pozos, según el rendimiento que se vería primero, además de hacer en los Ojos del Chuvíscar, trabajos de explotación tendientes a aumentar el caudal. De esta manera, se tendría siempre agua potable de buena calidad y en cantidad suficiente, ya que es la dotación que se ha asignado de 70 y 75 litros por segundo que equivaldría a 162 litros por habitante por día, para una población de 40,000 habitantes. Otro dato comparativo al promedio para usos domésticos en 1928 y tomados de un gran número de ciudades europeas y americanas que era de 95 litros por habitante por día, haciendo la aclaración que hay ciudades europeas que no contaban, sino con 6 o 7 litros por habitante por día, para estos usos…Esta crónica continuará. 

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. “La Ciudad de Chihuahua y el Agua de sus Entrañas”, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea la colección de libros “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, tomos del I al XII adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111) y Bodega de Libros. Si usted está interesado en los libros, mande un whatsaap al 614 148 85 03 y con gusto le brindamos información.

Fuentes

Archivo Histórico del Municipio de Chihuahua, Cronista Rubén Beltrán Acosta.