Opinion

La complicada búsqueda de causas

.

Daniel García Monroy

domingo, 12 septiembre 2021 | 05:00

En época de renovación de gobernantes, rivalidad partidista y polarización social, algo se revela de urgente necesidad para los líderes políticos locales y nacionales. Y no es otra cosa que la búsqueda de causas, la formulación de reivindicaciones, la creación de banderas, que atraigan y motiven, si no a la movilización multitudinaria, por lo menos la aceptación mayoritaria para alcanzar un fin definido y concreto en el mercado de las promesas gubernamentales.  

Ejemplo de una causa genuina e incontrastable es la lucha contra el cambio climático. Que una desconocida jovencita sueca, la activista Greta, disminuida físicamente pero con un valor y dignidad admirable, haya renovado y catapultado a nivel mundial la batalla por salvar nuestro planeta --como no lo logró ni líder político alguno ni estrella del espectáculo--, confirma la importancia y vitalidad de la causa que convence, convoca y compromete el apoyo en acción.  

Pero en la búsqueda de las causas políticas, sociales o económicas, el campo está lleno de minas explosivas, listas a manipular, engañar y confrontar. Exaltando lo peor de nuestras emociones y nuestras ignorancias; invocando a la parte oscura y desconocida de nuestra bipolar naturaleza humana. 

Hoy observamos atónitos como los fanáticos del PAN se alinean con el VOX español-proto-fascista, para resucitar al fantasma del comunismo come niños, intentando aglutinar a las cofradías de ultraderecha en una causa --que no por anacrónica y a todas luces deplorables, deja de ser una insignia ideológica que puede atraer a fanáticos trasnochados herederos de la “Cristiada”. 

La oposición trigarante del PRI-PAN-PRD se entrega de lleno a su guerra contra AMLO y sus mañaneras. Su causa es una idea que pretende meter en las cabezas de las clases medias, a saber, que la 4T está destruyendo al país como nunca antes en la historia, como ni siquiera Salinas o Fox lo consiguieron. Mientras en contraoferta se aducen los garantes héroes dispuestos a contener y revertir el Armagedón morenista, si en las siguientes elecciones se les repone todo el poder. En la primera parte de su asechanza avanzan, pero su propuesta de volver al futuro, provoca en la mayoría de votantes una repulsión lógica por su reconocido hedor a cloaca de corrompida impunidad.  

Por su parte el presidente López Obrador, prosigue terco en su cruzada contra la corrupción. Ni una letra le ha puesto ni quitado a su exitosa campaña-propaganda que lo llevó a Palacio Nacional con 30 millones de votos en sus bolsillos. En la método amlomista no hay más que seguir machacando en la cabeza de los mexicanos, que su “leitmotiv”, es y será, durante todo su sexenio, terminar con la transa, la mordida, los moches, entre los machuchones. Congelar el aceite que lubrica todos y cada uno de los procedimientos administrativos de la burocracia nacional, para así alcanzar la milagrosa solución a todos nuestros problemas. Aunque en su desmonte se estropeen o revienten algunas piezas de la inmortal mecánica nacional.  Su incuestionable causa hasta ahora le ha servido bien para mantener la aprobación de siete de cada 10 mexicanos. No obstante que la inseguridad pública no ceja y la desigualdad social se agranda.   

Por Chihuahua se hace historia con la primera mujer gobernadora que asume el más alto cargo estatal. Maru Campos nos refresca el optimismo con su carisma e atrayente oratoria femenina. En la búsqueda de causas ha establecido primero las banderas que no levantará. Desde su juarense toma de protesta al aire libre, la ejecutiva estatal busca sus motivos en las diferencias. Afirma que sobre su antecesor en Palacio de Gobierno, ni obsesión ni venganza. En lugar de pérdida de tiempo: punto final. Su causa no será pues, ni acusar ni llevar a la cárcel a Javier Corral. No obstante, amenaza al convicto César Duarte, en su penal caso, con el severo: ni perdón ni olvido. Y la contundente frase de su primer discurso provoca uno de los aplausos más sonoros bajo la X de Sebastian. ¿Será éste una real marca para sellar la justicia chihuahuense durante su toda administración? Las causas Campistas se ubican en los dineros. 

Para la gobernadora no hay más “quid” que recuperar el orden financiero. Ante el desastre crediticio la medicina de la austeridad, aunque sin duda alguna, nuevos préstamos bancarios deberán gestionarse ante la imposibilidad de aumentar impuestos estatales o mejorar la recaudación de los ya existentes. Pero la reivindicación más clara del nuevo gobierno se ve en el recalcado mensaje a la unidad. La nueva autoridad quiere y desea borrón y cuenta nueva. Darle vuelta a la página de las antipatías y las ojerizas. Brincar entre las demandas y las injurias, para acceder a un nuevo estado ordenado y generoso. 

Juntos si podemos, nos repetirá el eslogan de la nueva administración durante mucho tiempo, para intentar juntar los fragmentos de un rompecabezas complicado. Donde las piezas que faltan se vislumbran ya en los conflictos por el coronavirus y su semáforo federal; por el control de la fuerza pública para enfrentar al narcotráfico; por las participaciones del presupuesto federal y su uso etiquetado; por la rueda dentada de la historia que tritura ya las prohibiciones al aborto y el uso recreativo de la marihuana, con el dolor y crujir de dientes del pensamiento conservador a contracorriente. 

Los discursos de toma de protesta, que los chihuahuenses escuchamos recién, denotan una ausencia de causas que unan sin desconfianza a los ciudadanos con sus autoridades. Pero como todo inicio la esperanza alcanza para alumbrar los primeros pasos. Y el beneficio de la duda se debe otorgar sin mezquindad de nadie. Que las correctas acciones de gobierno demuestren la capacidad ausente en el último quinquenio, y reinventen las justas causas por las cuales convencidos juntarnos para poder.