Opinion

La democracia chihuahuense está de luto

“El proceso tiene que salir…” Arturo Meraz González

Carmen Urías

viernes, 06 noviembre 2020 | 05:00

Con gran tristeza recibimos la noticia del lamentable fallecimiento del ingeniero Arturo Meraz, presidente del Instituto Estatal Electoral de Chihuahua. En una breve descripción de su vida y obra, podemos corroborar que representó un funcionario público trasparente, digno de reconocimiento, admiración y fuente de inspiración, sobre todo, para los jóvenes que buscan como ejemplo una clase de servidores públicos con liderazgo.

Quienes tuvimos la fortuna de trabajar a su lado, sabemos que era un funcionario público intachable; de gran calidad humana y con una amplia capacidad para resolver los más finos detalles de los procesos administrativos y operativos en materia electoral. Ésta era su especialidad y también su pasión. 

Arturo Meraz resolvía los temas del día a día, sacaba a la institución de las presiones propias del proceso y, sobre todo, entendía la dinámica de los medios de comunicación y de los actores políticos. Los posibles ataques a la institución, como a su integridad, los asimilaba de la mejor forma; nunca se tomó nada personal. 

Entre algunas de sus prioridades profesionales, quiero destacar dos: por una parte, el INE. Que éste no tuviera elementos para iniciar un proceso de atracción, remoción o asunción. Mientras lo administrativo y lo operativo estuvieran en regla, lo demás era “parte del show”, decía. Y nunca, al menos no en su presidencia, se dieron esos problemas. Y, por otra parte, su pretensión era que en la jornada electoral cada ciudadano tuviera una boleta en sus manos para ejercer su derecho al voto. Esto último se ve obvio, pero los que nos dedicamos a la materia sabemos de la complejidad de algunos procesos administrativos; y él siempre cumplió esa finalidad democrática.

Él no iba a las oficinas de sus colaboradores para verificar si ya estaba el trabajo, el acuerdo o el oficio pendiente; no ejercía presión de un Jefe. Él era un líder. Por el contrario, siempre se preocupaba por sus colaboradores: ¿qué les hace falta?, ¿ya les trajeron comida? Eso le importaba más, ante las extenuantes jornadas que se viven en un proceso electoral. 

Ser presidente del IEE no es fácil. Las reglas cambiaron desde la integración del actual Consejo Estatal. Eso siempre ha generado polémica de los actores políticos; “torearlos” con buena cara y en todo momento, a pesar de las circunstancias del día a día, no es labor sencilla. Sin embargo, el ingeniero Meraz siempre tenía un trato no sólo políticamente correcto, o a la altura de las circunstancias, sino que sus formas siempre mostraron su sincera amabilidad. Esa cualidad se convierte en una virtud, en medio de un ambiente lleno de presión y de pelea por el poder. 

Los actores y partidos políticos siempre van a estar inconformes por la labor de las instituciones electorales, sobre todo si no ganan. Eso es parte de la vida democrática y del desarrollo de las sociedades. Eso lo entendía bien Arturo Meraz, pues sabía que el verdadero árbitro eran los ciudadanos, quienes son los que cuentan los votos; los míos y los de los vecinos. La gente común. Ellos son la base de las instituciones electorales; el IEE es una vía entre los ciudadanos y sus representantes.

El desconocimiento a la función electoral hace, desde afuera, opinar a la ligera. Sobre todo cuando se desconoce la dinámica de llevar a cabo un proceso electoral. En esa dinámica, contagiar el espíritu democrático se torna fundamental. No bastan las ganas de realizar las cosas, hay que saberlas hacer; Meraz sabía hacerlas, dirigirlas y resolverlas. 

La pérdida de un funcionario ejemplar debe inspirarnos a ser servidores públicos de calidad. Es una lamentable pérdida para la democracia de nuestro Estado. Sin embargo, la pandemia no debe quitarnos las ganas de ser mejores y de inspirarnos en historias profesionales como la del ingeniero Arturo Meraz. 

El proceso tiene que salir… 

No desperdiciemos las enseñanzas que nos dejó, descanse en paz el Presidente Arturo Meraz.