Opinion

La democracia perfecta no se toca

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Hugo González Muñiz

sábado, 12 noviembre 2022 | 05:00

En 2018, tras la victoria histórica de la izquierda en las urnas, con 33 millones de votos que le dieron a AMLO el pase a la Presidencia de la República, la oposición y los sectores más radicales de la derecha se lanzaron contra el Instituto Nacional Electoral.

Los más ciegos y obtusos, aseguraban que incluso hubo un acuerdo entre el saliente mandatario y el candidato de Morena, indiferentes al clamor popular y social de nuestro México, que exigía un cambio de ruta por el regreso del PRI respaldado por el PAN, y que se convirtió en un sexenio perdido, el más corrupto, el del entreguismo y la decadencia.

En su reducida visión de las cosas aseguraban, y al día de hoy utilizan, un sonsonete que asegura que “el INE le dio la victoria a López Obrador”, invisibilizando la voluntad popular, la elección y la democracia, aunque no sería cosa nueva, pues desde 2006 la derecha se alineó en la misma tesitura para operar el fraude electoral contra AMLO.

Fue hasta que el presidente consejero del INE, Lorenzo Córdova Vianello, comenzó a quitarse la careta, y aunque no fue una sorpresa, su inclinación personal, ideológica y partidista fue evidente y descarado, al grado que hay quienes afirman que se convertirá en el candidato de la oposición para 2024.

La derrota política de la derecha opositora ha sido tan dura y constante, que se han visto obligados a aglutinarse en pocos espacios donde toda la fauna del neoliberalismo convive, algunos pocos gobiernos estatales, el poder judicial federal, organismos descentralizados y organizaciones que dicen representar a la sociedad civil, y lo que consideran el último escaño de poder real con capacidad para detener la transformación en México, el INE.

Y de repente para la oposición, la democracia en México fue perfecta, ejemplar y santificada, la cual únicamente recae en una institución, o peor, en una persona, una de las democracias más caras del mundo, un órgano que desde su nacimiento ha estado en sus manos, y hoy se niegan a liberar, un INE que permitió  y operó fraudes electorales, ciego, sordo y mudo a las constantes violaciones electorales antes, durante y después de las elecciones.

La amalgama en que se ha convertido la fuerza de oposición, se han lanzado a evitar que la democracia en México se trasforme y madure, defienden en estos momentos que millones de pesos del erario público siga manteniendo partidos pequeños que venden su estructura al mejor postor, y que incluso en año no electoral reciban millonadas para mantener una burocracia dorada, no se diga los privilegios de los altos rangos del INE, y los OPLES en los estados.

La oposición defiende una democracia perfecta donde los magistrados electorales y los consejeros del INE, se han perpetuado durante los últimos 20 años, y que pactan, acuerdan y canjean elecciones con las distintas fuerzas políticas en el poder, cuando la voluntad popular no alcanza, mismos que han rechazado trabajar en austeridad republicana, han convertido los altos sueldos y privilegios en “la democracia perfecta”.

La democracia perfecta que defenderán este domingo en las calles, es aquella que rechaza y conspira contra la participación directa de los ciudadanos en las decisiones de las autoridades, una democracia perfecta que se burla de las herramientas de la democracia participativa, una democracia donde los mexicanos solo sean incluidos el día de las elecciones con su voto en las urnas.

La defensa del INE que el PRIAN y los grupos de poder moralmente derrotados, es para evitar que la Reforma Electoral sea aprobada, donde se reduzcan diputados, senadores y regidores, negar elecciones con urnas electrónicas para evitar fraudes, donde los que controlan los órganos electorales sigan siendo decisiones de los partidos y no de los ciudadanos, una muy vieja forma de vida política donde los favores en las cúpulas se convierten en la democracia perfecta, donde la democracia del pueblo nunca pueda entrar, por eso el INE no se toca.