Opinion
Periscopio

La encrucijada del agua de La Boquilla

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Armando Sepúlveda Sáenz

viernes, 14 febrero 2020 | 05:00

Estos días han sido pródigos en eventos de inconformidad de algunos grupos de productores de áreas de riego, noticiosos y de espacios de opinión en los medios impresos y digitales. Incluso  han pasado al debate familiar y de grupos de amigos. En estos espacios quedan manifiestos la pasión y la carencia de información relevante al tema.

La CONAGUA, el organismo descentralizado que se ocupa en el orden federal de aplicar diversos ordenamientos, ha mostrado una inusitada falta de sensibilidad  y ha escamoteado a los usuarios de los sistemas de riego la información normativa y estadística para definir el problema y evaluar las medidas que se propone instrumentar por mandato del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. 

Con diversas manifestaciones de por medio, video en redes sociales, noticias en periódicos y desplegado a toda página en este medio, los empresarios agrícolas de los distrititos 05 y 090 de riego han mostrado que carecen de una visión clara y correcta del problema ocasionado por la supuesta decisión de la Comisión Nacional del Agua en el sentido de extraer el agua acumulada en la presa La Boquilla, con el argumento de cubrir pagos pendientes de la contraprestación a los Estados Unidos, en virtud del Tratado Internacional de límites y Aguas de 1944. En el video se menciona que tras el argumento de pago al país vecino se encubre la aviesa intención de beneficiar  a los empresarios agrícolas de Tamaulipas y Coahuila, con agua que les corresponde a los empresarios del mismo tipo pero chihuahuenses. 

El desplegado atribuye la decisión (o reclamación) originaria a la Comisión Internacional de Límites y Agua (CILA). Y a  CONAGUA la decisión subordinada de solventarlo, lesiona intereses de los productores de dichos distritos. Tal vez refiriéndose a las mediciones de los volúmenes de agua proporcionados por el gobierno estadounidense y los entregados por el gobierno federal mexicano, suponen que hay una errónea medición. Sin embargo reconoce que los productores no tienen el conocimiento necesario para establecer si existe o no déficit. Y le dicen al Presidente de la República: “se requiere que CILA y CONAGUA entreguen (sic) a Chihuahua, saldos de lo que debe y porque (resic) lo debe, porque siempre se le están haciendo reclamos al estado y no sabemos los chihuahuenses, cuanta es el agua que pasa por la confluencia del rio Conchos hacia el rio Bravo”.

También se afirma en el desplegado, que “los volúmenes contemplados para el cumplimiento del mismo, serán aguas broncas y en ningún momentos de las presas”. En algún momento les preocupa que la extracción ponga en riesgo a la población de diversas localidades sobre el curso del rio Conchos.

En uno de los párrafos finales se afirma “Como también es mentira lo que tanto se ha venido repitiendo, que se deba agua a Estados Unidos, pues se encuentra al día México en sus pagos y lo sabe perfectamente el CILA”. Desmintiendo lo que párrafos previos afirmaban desconocer.

Al respecto, son pertinentes una serie de precisiones: 1) Conforme el párrafo seis del Artículo 27 de la Constitución Federal las aguas retenidas en las presas como de los ríos que desembocan en ellas, son aguas nacionales, y la infraestructura hidráulica (la presas mismas y los sistemas de riego son propiedad de la nación). El gobierno federal tiene la facultad para gestionar los usos  del recurso hidráulico y los sistemas de irrigación y otras infraestructuras para usos diversos.  2) Para regular los usos del agua existe la Ley de Aguas Nacionales y su Reglamento. 3) La SEMARNAT y su organismo descentralizado CONAGUA son instrumentos de gestión de las atribuciones del titular del Ejecutivo Federal. 4) La misma denominación del tratado internacional es bastante explícita en cuanto al alcance de la regulación de las corrientes y acumulaciones de agua: “TRATADO ENTRE EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS Y EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA DE LA DISTRIBUCIÓN DE LAS AGUAS INTERNACIONALES DE LOS RIOS COLORADO, TIJUANA Y BRAVO, DESDE FORT QUITMAN, TEXAS,HASTA EL GOLFO DE MÉXICO”. 5) La Comisión de Límites y Aguas  no es sino el instrumento bilateral de gestión del tratado. Y en efecto, los técnicos de ambas partes conjuntamente determinan los volúmenes intercambiados. 6) Dicho sea de paso, en términos de volúmenes el tratado es asimétrico, favoreciendo a México. 7)  El Sistema Nacional de Información del Agua (SINA) tiene como nivel promedio normalizado 2 millones 894 mil metros cúbicos de agua, en tanto que el nivel al día 12 de corriente mes era  de  1 millón 993 mil metros cúbicos. 8) En enero se concluyó el ciclo otoño invierno. Por convención arranca el primavera–verano en febrero, pero prácticamente en marzo-abril desde la perspectiva de la irrigación.  9) NOTICILA de diciembre de 2019 (último publicado) no da cuenta de la última acta respecto al balance de flujos hidráulicos. 

En consecuencia: El Presidente de la República  Andrés Manuel López Obrador es quien en primera y última instancia decide: si se extraen volúmenes de agua de La Boquilla y en qué medida; si para instrumentar la medida recurre a la presencia de las fuerzas armadas; si escucha las consideraciones de los empresarios productores agrícolas, la forma y medida para definir sus decisiones; en realidad ni el gobernador ni los productores tienen capacidad jurídica (facultades) para negociar. 

Si hay adeudo de intercambio de flujos hidráulicos lo saben las Secciones del CILA (estadounidense y mexicana) y en consecuencia, la jerarquía nacional. Ni SEMARNAT, ni CONAGUA son actores relevantes. Sólo son mecanismos de flujos de información y al final operadores de decisiones superiores. En el espacio especulativo, lo probable es que los agricultores usuarios de los distritos de riego, deberán racionalizar el vital líquido, abandonando el prevaleciente desperdicio de irrigación con agua rodada o por aspersión en suelos francos.